Miles de personas despiden a Benazir Bhutto y crece la tensión en Pakistán

Sepultaron a la líder opositora y ex primera ministra en su ciudad natal. El asesinato fue reivindicado por Al Qaeda. Temen más disturbios y atentados en un país con armas nucleares. Galería de Imágenes.

EL GOLPE MAS DURO. Frente al hospital de Rawalpindi, campesinos simpatizantes de la ex jefa de gobierno recibieron ayer la noticia de la muerte de su líder.AFP
EL GOLPE MAS DURO. Frente al hospital de Rawalpindi, campesinos simpatizantes de la ex jefa de gobierno recibieron ayer la noticia de la muerte de su líder.AFP
28 Diciembre 2007
ISLAMABAD/NAUDERO, Pakistán.- La ex primera ministra y líder opositora pakistaní Benazir Bhutto, asesinada ayer durante un atentado, fue enterrada hoy en Garhi Khuda Bakhsh, su localidad natal, ubicada en la provincia de Sindh.

Miles de personas lloraron afligidas mientras el cuerpo de Bhutto -que llegó al lugar en un avión militar- era transportado hasta su hogar ancestral en una extensa procesión fúnebre. Su esposo, Asif Ali Zardari, acompañó al ataúd cerrado y envuelto en la bandera tricolor verde, roja y negra del Partido del Pueblo de Pakistán.

Bhutto fue sepultada en el panteón familiar, junto con su padre, Zulfikar Ali Bhutto, que en 1979 fue derrocado y ejecutado por el Ejército cuando ocupaba el cargo de jefe de gobierno.

"Muestren paciencia. Dadnos valor para soportar esta pérdida", pidió Zardari al millar de personas que se acercaron a dar el último adiós a la dirigente política.

Bhutto, de 54 años, falleció al recibir dos disparos al término de un mitin electoral. Seguidamente, un kamikaze detonó una bomba que llevaba en su cuerpo y mató, al menos, a otras 20 personas.

La líder fue declarada muerta en el hospital de Rawalpindi, ciudad vecina a Islamabad y sede del Ejército pakistaní, la misma localidad donde su padre había sido ahorcado.

La peor crisis del país
El asesinato de la mujer, que esperaba volver al poder en las elecciones legislativas del 8 de enero, sumió al país en una de las peores crisis en sus 60 años de historia. El hecho desencadenó una gran ola de violencia, especialmente en Sindh: 24 personas, incluidos cuatro policías, murieron en violentas protestas.

Además, el ataque generó temor a que se retrasen las elecciones, que se esperaba que devuelvan a Pakistán a una democracia civil. El primer ministro interino, Mohammadmian Soomro, aseguró hoy que, por el momento, no se había decidido ningún cambio en el cronograma.

Sin embargo, el ex primer ministro Nawaz Sharif, rival político de Bhutto, anticipó que su partido boicotearía las elecciones y culpó a Pervez Musharraf -actual presidente- de generar inestabilidad. Varios dirigentes mundiales reclamaron al país que no se desvíe del camino hacia la democracia.

Mientras tanto, el miedo a una mayor inestabilidad en la región, de la mano del radicalismo islamista, sacude los mercados. "El malestar está erosionando el sentimiento del mercado porque este país, a diferencia de Corea del Norte o Irán, realmente tiene armas nucleares", explicó un especialista.

El ministro del Interior de Sindh dio oscuras proyecciones para la creciente tensión. "Anticipamos que la situación puede empeorar después del funeral", manifestó. (DPA-Reuters)

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