El hombre que Duke Ellington bautizó como el "marajá del teclado" murió en la noche del domingo a los 82 años como había querido, rodeado de su familia y sus amigos. "Tocaré hasta que me caiga del taburete", había prometido Peterson en 1993, poco después de sufrir un accidente cerebrovascular que casi marca el fin de su carrera. Pero su voluntad de hierro, la misma que lo llevó a conquistar el olimpo de los pianistas de jazz, le permitió superar las consecuencias de su enfermedad para volver al escenario y deleitar a sus fans, entre ellos al ex presidente estadounidense Bill Clinton, que se vanagloria de poseer los más de 200 discos del artista. O Nicolas Sarkozy, el presidente de Francia, que lo alabó como "una de las luces más brillantes del jazz".
Los críticos caían rendidos ante su "desbordante pasión en la ejecución", al igual que ante su inquebrantable talento para la improvisación, sus imprevisibles giros, su virtuosismo y su perfección técnica. No obstante, había quienes encontraban su estilo un tanto sobrecargado y demasiado exuberante.
De niño, Oscar Emmanuel Peterson, hijo de un mozo de equipajes de la Canadian Pacific Railways emigrado del Caribe, practicaba frente al piano ocho horas al día. Según aconsejaba a sus aprendices, existe sólo un músico capaz de salir bien parado sin largas horas de ensayo: "se llama Gabriel y tiene alas". Su sueño de infancia era convertirse en trompetista como su ídolo Louis Armstrong, pero una tuberculosis pulmonar se lo impidió cuando tenía siete años.
Sin embargo, la enfermedad puede ser vista a la distancia como un golpe de suerte, pues fue durante su tratamiento cuando descubrió el amor por el piano. Más tarde lo tocó no sólo junto con Armstrong y Ellington. También Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Count Basie, Nat King Cole, Stan Getz, Charlie Parker y otras luminarias del jazz fueron sus socios y amigos.
El enorme talento de Peterson fue descubierto en una competencia de la radio canadiense. Su padre Daniel Peterson, también de gran talento musical y autodidacta del órgano, se ocupó de que su hijo recibiera clases particulares y asistiera al conservatorio de Montreal. La carrera profesional de Oscar comenzó cuando tenía 17 años, y grabó su primer disco a los 19: "I Got Ryhtm".
Peterson fue el único músico negro en la Johnny Holmes Orchestra, que tocaba para que la gente bailara en Montreal y sus alrededores. Una y otra vez debió soportar ofensas e insultos racistas, tanto del público como de algunos colegas. En 1947 encabezó por primera vez su primer trío musical. El éxito llegó años después, cuando Norman Granz lo invitó a participar en la serie de conciertos "Jazz at the Philarmonic" en el Carnegie Hall de Nueva York. Desde entonces no se detuvo. Muchas veces tocó para jefes de Estado como la reina Isabel II de Inglaterra, o poderosos políticos como el presidente estadounidense Richard Nixon. Entre sus composiciones más célebres se cuentan "The Canadian Suite", un homenaje a su país natal, "African Suite" y también la "Royal Wedding Suite", que escribió para la boda de lady Di con el príncipe Carlos.
(DPA)Artistas y fans
REFERENTE.- "Yo empecé a amar el jazz por Peterson. Mi marido, que era músico de jazz, me compró una entrada medio ?de prepo? y lo fuimos a ver. Al principio, tenía miedo de aburrirme, porque uno tenía esos prejuicios, que por suerte ya no tengo y nunca me voy a olvidar de ese recital. Cuando se sentó y apenas acarició el piano, sentí una emoción enorme". (Mercedes Sosa)
TECNICA.- "Era uno de esos tipos que no se discuten. Yo hago otras cosas, pero siempre escuché y admiré a Oscar Peterson. Era un músico superdotado y un pianista maravilloso que siempre me gustó. Poseía una técnica que siempre usó a su favor. Nunca hizo alarde de lo que podía llegar a tocar, sino que siempre ponía su talento al servicio de todo lo que hacía. Esa era quizás una de sus mayores virtudes. No se puede hablar mucho. Antes hay que escucharlo". (Gerardo Gandini)
ESTUDIOSO.- "Era uno de los grandes de todos los tiempos. Uno de los jazzeros con mayor técnica, inspiración y swing. Siempre fue un gran estudioso de la música clásica y todo eso se notaba cuando tocaba". (Jorge Navarro)
TALENTO.- "Para todos los pianistas, sin excepción alguna, que transitan por las diferentes vertientes de la música, el nombre de Oscar Peterson representa uno de los puntos más altos del arte popular. A su gran dominio técnico, que es sobrenatural, le imprime un asombroso talento, quizá lo más importante que tuvo en su vida profesional". (Manolo Juárez)







