12 Diciembre 2007 Seguir en 
“¿Y dónde está ahora aquel cantor de protesta; cantando a los gritos su nueva protesta?”. ¿Se acuerdan de “La gente del futuro” escrita por Miguel Cantilo en 1981? León Gieco, que le dedicó su recital a la nueva presidenta, fue ovacionado el lunes por la noche en la plaza Independencia, pero miró para otro lado cuando centenares de jóvenes cantaban “Alperovich botón”. En la Plaza de Mayo, Charly García cerró el show en honor a las nuevas autoridades con “Demoliendo hoteles”, mientras la gente coreaba “nos siguen pegando abajo”. ¿Y Kapanga? En la misma plaza no interpretó “El mono relojero”, con el que aventaba a sus seguidores en Tucumán contra la política alperovichista de las 4AM. Para quien firma esta columna, el máximo anotador en esta liga fue el Indio Solari: no, no estuvo en la Plaza de Mayo, pero en sus últimas declaraciones dejó en claro su apoyo al gobierno.
No son pocos los que consideran que el rock siempre fue sinónimo de revolución: acá pueden estar pasando dos cosas: que estos músicos creen que la revolución ya llegó (o está a la vuelta de la esquina), o que directamente se olvidaron de lo que significó el rock para millones de jóvenes en todo el mundo. Qué decir de la evolución política de Mercedes Sosa: comunista, luego alfonsinista y ahora identificada totalmente con el gobierno nacional; o del propio Charly, que llegó a elogiar al ex presidente Carlos Menem.
En el carro de las loas al matrimonio Kirchner también se subieron Los Nocheros, Patricia Sosa y aparecía, entre bambalinas -como dando indicaciones- el mediático Oscar Mediavilla. No faltó Gustavo Santaolalla, que desparramó la nostalgia en el aire con ese himno hippie que fue, en su momento, “Mañana campestre”.






