03 Diciembre 2007 Seguir en 
Que el tango es una de las músicas más emocionantes que se conozca, que pega fuerte al corazón no es únicamente una descripción folclórica, ni un descubrimiento. Pero si a ello se le agrega la interpretación de uno de los mejores bailarines del mundo, y el diseño de una excelente coreografía (de Ana María Stekelman) el resultado no puede ser otro que el de excelente. El talento de Julio Bocca, reconocido internacionalmente, exhibió en esta ciudad una de sus manifestaciones más relevantes.
En el repertorio de anoche, su trabajo con “Balada para un loco” fue superlativo: allí, mientras a pocos metros cantaba Gisela Sara, Bocca no sólo bailó sino que hasta dramatizó en cada uno de los cuadros la pieza escrita por Horacio Ferrer, con música de Astor Piazzolla. Quedó claro que un bailarín también es actor porque posee una fuerza interpretativa que se expresa no únicamente en los giros y saltos, sino en los gestos y movimientos.









