Julio Bocca se ganó una larga ovación con un show impecable

"Bocca tango". Interpretando tangos clásicos y modernos, el bailarín dejó en claro en su despedida de los tucumanos por qué se lo considera uno de los mejores del mundo. Los momentos más emocionantes.

FORMACION. En “Siempre se vuelve a Buenos Aires”, los bailarines dibujaron diversas figuras.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
FORMACION. En “Siempre se vuelve a Buenos Aires”, los bailarines dibujaron diversas figuras.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
03 Diciembre 2007
Tuvo que salir cinco veces a saludar y el público lo seguía ovacionando. Seguramente, Julio Bocca está acostumbrado a los largos aplausos, pero en esta ciudad no han sido muy frecuentes las muestras tan efusivas de los espectadores para con los artistas. Es que, por un lado, se cumplía con la expectativa postergada de la presentación de "Bocca Tango", y por el otro, se premiaba un excelente espectáculo. El recorrido musical del show empezó con el clásico tango de Gardel y Le Pera,"Mi Buenos Aires querido", como para entonar al teatro colmado, e inmediatamente después, Julio Bocca y Cecilia Figaredo transformaron en imágenes y figuras coreográficas "Invierno Porteño", de Astor Piazzolla.
A partir de ese momento quedó en claro cuál sería la ruta del Ballet Argentino durante casi una hora y media de espectáculo: temas bailados en dúo, otros únicamente por varones, otras por mujeres, y no faltaron las que, como en "El firulete", que cerró, con todos los bailarines en el escenario.
"El último café", con Bocca y Figaredo en escena, logró uno de los momentos más emocionantes de la noche; otro tanto ocurrió con "Romance del diablo", en el que, en un logrado y efectivo clima íntimo, ambos, semidesnudos, interpretaron un apasionado baile que hizo suspirar a la platea.
Con su simpatía, juventud y destreza, el bailarín Lucas Segovia también se ganó el sostenido aplauso del público, en otro de los tangos. Fue en "Negracha", el tema de Osvaldo Pugliese, cuando se levantó el segundo telón del teatro y apareció la orquesta dirigida por Julián Vat. La formación se lució cuando tocó el inolvidable "Oblivion", de Piazzolla, y por supuesto, tuvo su merecido aplauso.De todos modos, los momentos más resonantes del show fueron cuando Bocca interpretó solo "Balada para un loco" y "Años de soledad". En este último, el bailarín trabajó sobre una alta escalera, por la que se desplazó con audaces movimientos, saltos y giros; incluso, cuando quedó literalmente suspendido en la punta de la escalera, el público interrumpió el espectáculo con sus aplausos, los que se multiplicaron al concluir la pieza. Terminada la primera función, y mientras se sometía a una sesión de masajes en el descanso, los productores locales ya sabían que Bocca había pedido dos docenas de empanadas para llevárselas en el avión en que regresó.

Llegó en medio de la tormenta
Julio Bocca llegó ayer a las 4 de la mañana desde Catamarca, en un transporte terrestre, en medio de la lluvia, y partió anoche en un jet privado, horas después de haber concluido el espectáculo en el teatro San Martín. Tanto apuro se debió a que tenía agendados compromisos con distintos medios televisivos.

"Un motivo de orgullo"
A la hora de los números, no hay datos precisos sobre lo que costó el show y lo que se recuperó. El presidente del Ente Cultural, Mauricio Guzman, dijo: "ganamos desde el hecho simbólico que significa la presencia de Julio Bocca, y que tantos tucumanos hayan podido verlo. Eso no tiene precio y es motivo de orgullo".

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