Un rival digno de cuidado

Análisis. Por Juan Carlos Di Lullo - Redacción de LA GACETA.

23 Septiembre 2007
A mediados de la década del 60, Sean Connery había encarnado a James Bond en cuatro películas. Por ese entonces el agente 007 le disputaba el cetro de la fama a los mismos Beatles. Nadie se imaginaba al personaje con otra cara que la del actor escocés, y cada filme despertaba una enorme expectativa centrada en los juguetes electrónicos del protagonista y las bellezas femeninas que lo acompañaban en la pantalla. A cuatro décadas de aquel fenómeno, Daniel Craig demostró que es capaz de afrontar el desafío de iniciar un nuevo ciclo en la saga del agente, que parece no tener fin. Pero Jason Bourne, el espía amnésico, es un rival de cuidado. Bond luce hoy un tanto fuera de contexto en la realidad política mundial, en la que encaja a la perfección el personaje que con solvencia interpreta Matt Damon.