Volvió Messi y volvió la ilusión: Argentina cerró con una goleada su preparación para el Mundial
La Selección superó 3-0 a Islandia en el último amistoso antes de la Copa del Mundo. Messi ingresó y al minuto participó en la jugada del penal. Anotó para confirmar que está listo para liderar al campeón.
La cuenta regresiva terminó. Después de semanas de preparación, ensayos tácticos y algunas preocupaciones por cuestiones físicas, la Selección Argentina superó con éxito su última prueba antes del inicio del Mundial 2026. En su despedida de los amistosos, el equipo de Lionel Scaloni derrotó con autoridad a Islandia por 3 a 0 en Alabama y dejó una imagen que alimenta la ilusión de todo un país: Lionel Messi volvió a jugar, marcó un gol y fue determinante para que la “Albiceleste” terminara de liquidar el encuentro.
Valentín Barco abrió el marcador en el primer tiempo, mientras que Messi, de penal, y Thiago Almada, sobre el cierre, sellaron la goleada en un partido que sirvió para confirmar que el campeón del mundo llega en buena forma al estreno mundialista del próximo martes frente a Argelia.
Sin embargo, la noticia más importante de la noche no estuvo únicamente en el resultado. Todas las miradas apuntaban a Messi. El capitán arrancó entre los suplentes debido a la lesión muscular que lo mantuvo en duda durante las últimas semanas y Scaloni optó por llevarlo de manera progresiva. La decisión generó expectativa, pero también tranquilidad: el cuerpo técnico prefirió no correr riesgos innecesarios y administrar los minutos del rosarino pensando en el gran objetivo.
El encuentro comenzó con una pequeña advertencia para Argentina. Apenas a los tres minutos, Islandia encontró espacios. Albert Gudmundsson desbordó por la izquierda y envió un centro preciso para Mikael Ellertsson, que desperdició una oportunidad inmejorable al rematar por encima del travesaño.
La apertura del marcador
La respuesta no tardó en llegar. A los ocho minutos, luego de una serie de rebotes, Barco tomó la pelota fuera del área y sacó un remate espectacular. El disparo se clavó junto a un palo y dejó sin posibilidades al arquero Elías Ólafsson.
Con la ventaja a favor, Argentina comenzó a controlar el desarrollo del juego. La circulación fue dinámica y los movimientos ofensivos generaron varias situaciones de peligro. A los 11 minutos, una pérdida islandesa derivó en una rápida transición encabezada por Giuliano Simeone, que definió con potencia, pero encontró una gran respuesta del arquero europeo.
El campeón del mundo dominó territorialmente durante buena parte de la primera mitad. Islandia intentó cerrarse y apostar por alguna réplica aislada, mientras Argentina manejó la pelota con paciencia y buscó profundizar por las bandas. El resultado era corto para lo que mostraba el desarrollo, aunque la diferencia mínima mantenía abierto el partido.
En el complemento, Scaloni comenzó a mover piezas y el equipo aceleró. A los siete minutos, Simeone volvió a aparecer por el sector derecho y lanzó un centro rasante que encontró a Enzo Fernández dentro del área. El volante controló, pero se quedó sin ángulo para definir con comodidad.
La presión continuó creciendo. Cuatro minutos después, Lautaro Martínez estuvo a centímetros de ampliar la ventaja. Nicolás Paz metió un envío potente al corazón del área y el delantero del Inter no llegó a conectar por muy poco.
Islandia respondió a los 15 minutos con una buena combinación entre Hakon Haraldsson y Orri Óskarsson que terminó con un zurdazo apenas desviado junto al palo izquierdo defendido por Gerónimo Rulli. Fue una de las pocas aproximaciones claras del conjunto europeo.
Los palos
La Selección siguió insistiendo y los palos comenzaron a transformarse en aliados de Islandia. Primero fue Alexis Mac Allister quien recibió un pase aéreo de Lautaro Martínez y definió de primera. La pelota superó al arquero, pero se estrelló contra el poste. Apenas unos minutos más tarde, el propio Lautaro armó una gran maniobra individual dentro del área y sacó un derechazo que volvió a impactar en el mismo caño.
Parecía una de esas noches en las que el segundo gol se hacía esperar demasiado. Entonces llegó el momento que todos aguardaban.
A los 24 minutos del segundo tiempo, Scaloni ordenó el ingreso de Messi en lugar de Simeone. El estadio explotó en aplausos y la expectativa se transformó rápidamente en realidad. Porque el capitán necesitó apenas una intervención para demostrar que seguía siendo decisivo. En la primera pelota que tocó, recibió entre líneas, levantó la cabeza y metió un pase magistral para dejar a Lautaro Martínez cara a cara con el arquero. El delantero fue derribado dentro del área y el árbitro no dudó en señalar el penal.
Dos minutos después, Messi tomó la pelota con la serenidad de siempre. Frente al arquero islandés, ejecutó con precisión y marcó el 2 a 0. El festejo fue especial. No solo porque ampliaba la ventaja, sino porque confirmaba que la lesión había quedado atrás. El 10 estaba de vuelta.
Movedizo
Con el resultado prácticamente definido, Argentina administró energías y siguió mostrando buenas asociaciones. Messi se movió con libertad, pidió la pelota constantemente y participó en varias acciones ofensivas que entusiasmaron al cuerpo técnico.
La frutilla del postre llegó a los 40’: Lisandro Martínez recuperó una pelota en campo propio y encabezó una veloz transición ofensiva. Messi volvió a intervenir con inteligencia y habilitó a Rodrigo De Paul. El volante levantó la cabeza y lanzó un centro perfecto para Thiago Almada, que apareció por el segundo palo para empujar la pelota y decretar el 3 a 0 definitivo.
La goleada cerró una noche ideal para la Selección. Hubo funcionamiento colectivo, intensidad, variantes ofensivas y respuestas individuales destacadas. Pero por encima de todo apareció la mejor noticia posible: Messi volvió, jugó, convirtió y mostró señales de estar listo para afrontar un nuevo desafío mundialista.







