02 Septiembre 2007 Seguir en 
L y J, las adolescentes de 16 años que fueron detenidas ayer por la Policía, negaron haber tenido algún tipo de vinculación en la muerte de Carla Romina Ortega, la joven cuyo cuerpo fue hallado el domingo por la tarde en la vera de la ruta 338, que conduce a San Javier.
Las jóvenes fueron detenidas ayer luego de que el juez de Menores, Raúl Ruiz, por pedido del fiscal Pedro Gallo, ordenó que se concretara la medida que había sido solicitada por la Policía y por la abogada Mónica Beatriz López, representante legal de la familia Ortega.
Personal policial, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, detuvo a L en el barrio Nicolás Avellaneda IV y a J, en el Oeste II. La detención se concretó luego de que tres testigos confirmaron ante la Justicia que ambas jóvenes estuvieron el sábado por la tarde con Carla.
J, primero ante la Policía y luego ante la Justicia, había acusado a su amiga y a otra joven de haber llevado a San Javier a Carla. También denunció que L la había amenazado de muerte si es que llegaba a contar esta historia. Sin embargo, su estrategia se derrumbó cuando los testigos confirmaron que las dos pasearon en motocicleta por el barrio Nicolás Avellaneda junto a Ortega.
Los pesquisas, en los allanamientos que realizaron en tres domicilios, secuestraron las prendas de vestir que habrían utilizado el sábado por la tarde. Estas, según confirmaron fuentes cercanas a la investigación, serán sometidas a una serie de pericias para determinar si tienen manchas de sangre. También tratarán de establecer si encuentran rastros de la vegetación y tierra del lugar donde fue hallado el cuerpo de la menor de 17 años.
Siempre de acuerdo con la información oficial, los pesquisas también se incautaron de un celular y de una serie de documentación que serán analizados por los especialistas.
Por último, la Policía -del domicilio de L- retiró una motocicleta Guerrero 110 color azul, ya que sospecha que en ese vehículo se trasladaron las jóvenes hasta San Javier. También secuestraron otra moto para averiguar su procedencia.
En Tribunales
Ambas menores, según confiaron fuentes de Tribunales, fueron revisadas por un médico forense, para establecer si presentaban lesiones producidas durante alguna pelea.
Luego fueron trasladadas al Instituto Goretti, donde se encuentran alojadas las menores que tienen conflictos con la ley. Pasadas las 19.30, las jóvenes fueron llevadas a Tribunales, donde prestaron declaración ante el fiscal Gallo.
Las sospechosas, según trascendió, negaron estar vinculadas con la muerte de la adolescente e, inclusive, cuestionaron los testimonios que las incriminaron en el caso.
Se dio el primer paso
Por Gustavo Rodríguez - Redacción de LA GACETA.
Los investigadores saben que no se pueden dar el lujo de festejar. Descubrieron ahora la punta del ovillo de un caso complicado y conocen perfectamente que el trabajo apenas comienza. La tarea consistirá en encontrar pruebas para determinar con exactitud qué pasó con Carla Romina Ortega.
Los indicios que recogieron son importantes, pero hasta el momento no cuentan con ninguna prueba contundente para demostrar que las menores están involucradas como supuestas autoras o como encubridoras, como ellos sospechan.
Otra vez, como ocurre en hechos tan complejos como estos, el trabajo de los peritos forenses será fundamental para esclarecerlo. También deberán reconstruir una y otra vez las últimas horas de la joven para tratar de establecer cómo perdió la vida.
A pesar del esfuerzo de los investigadores, aún no pudieron encontrar el MP3 que el novio de la joven, Iván Javier Brito, le prestó el viernes por la tarde. No se descarta que en las próximas horas los pesquisas realicen un nuevo rastrillaje en el cerro San Javier en búsqueda del reproductor, ya que ayer no lo pudieron encontrar en las casas de las dos menores aprehendidas.
El tipo de relación que tenía Carla con J y L es, por ahora, un verdadero misterio. El padre de la joven, cuyo cuerpo fue hallado a la vera de la ruta 338, dijo que él no estaba al tanto de la amistad que habría mantenido su hija con las detenidas. Los compañeros y amigos de las tres adolescentes indicaron que eran muy buenas amigas y que en más de una oportunidad las vieron dar vueltas en la motocicleta de L por las calles de los barrios Oeste II y Nicolás Avellaneda IV.
Las jóvenes fueron detenidas ayer luego de que el juez de Menores, Raúl Ruiz, por pedido del fiscal Pedro Gallo, ordenó que se concretara la medida que había sido solicitada por la Policía y por la abogada Mónica Beatriz López, representante legal de la familia Ortega.
Personal policial, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, detuvo a L en el barrio Nicolás Avellaneda IV y a J, en el Oeste II. La detención se concretó luego de que tres testigos confirmaron ante la Justicia que ambas jóvenes estuvieron el sábado por la tarde con Carla.
J, primero ante la Policía y luego ante la Justicia, había acusado a su amiga y a otra joven de haber llevado a San Javier a Carla. También denunció que L la había amenazado de muerte si es que llegaba a contar esta historia. Sin embargo, su estrategia se derrumbó cuando los testigos confirmaron que las dos pasearon en motocicleta por el barrio Nicolás Avellaneda junto a Ortega.
Los pesquisas, en los allanamientos que realizaron en tres domicilios, secuestraron las prendas de vestir que habrían utilizado el sábado por la tarde. Estas, según confirmaron fuentes cercanas a la investigación, serán sometidas a una serie de pericias para determinar si tienen manchas de sangre. También tratarán de establecer si encuentran rastros de la vegetación y tierra del lugar donde fue hallado el cuerpo de la menor de 17 años.
Siempre de acuerdo con la información oficial, los pesquisas también se incautaron de un celular y de una serie de documentación que serán analizados por los especialistas.
Por último, la Policía -del domicilio de L- retiró una motocicleta Guerrero 110 color azul, ya que sospecha que en ese vehículo se trasladaron las jóvenes hasta San Javier. También secuestraron otra moto para averiguar su procedencia.
En Tribunales
Ambas menores, según confiaron fuentes de Tribunales, fueron revisadas por un médico forense, para establecer si presentaban lesiones producidas durante alguna pelea.
Luego fueron trasladadas al Instituto Goretti, donde se encuentran alojadas las menores que tienen conflictos con la ley. Pasadas las 19.30, las jóvenes fueron llevadas a Tribunales, donde prestaron declaración ante el fiscal Gallo.
Las sospechosas, según trascendió, negaron estar vinculadas con la muerte de la adolescente e, inclusive, cuestionaron los testimonios que las incriminaron en el caso.
Se dio el primer paso
Por Gustavo Rodríguez - Redacción de LA GACETA.
Los investigadores saben que no se pueden dar el lujo de festejar. Descubrieron ahora la punta del ovillo de un caso complicado y conocen perfectamente que el trabajo apenas comienza. La tarea consistirá en encontrar pruebas para determinar con exactitud qué pasó con Carla Romina Ortega.
Los indicios que recogieron son importantes, pero hasta el momento no cuentan con ninguna prueba contundente para demostrar que las menores están involucradas como supuestas autoras o como encubridoras, como ellos sospechan.
Otra vez, como ocurre en hechos tan complejos como estos, el trabajo de los peritos forenses será fundamental para esclarecerlo. También deberán reconstruir una y otra vez las últimas horas de la joven para tratar de establecer cómo perdió la vida.
PUNTOS OSCUROS
El lugar donde durmió Carla Romina Ortega el viernes por la noche es uno de los grandes misterios del caso. Hasta el momento se sabe qué hizo ese día por la tarde y el sábado desde las 16 y las 17. Se supone que habría pernoctado en una casa de alguna amiga en el barrio Oeste II o en el Nicolás Avellaneda IV.A pesar del esfuerzo de los investigadores, aún no pudieron encontrar el MP3 que el novio de la joven, Iván Javier Brito, le prestó el viernes por la tarde. No se descarta que en las próximas horas los pesquisas realicen un nuevo rastrillaje en el cerro San Javier en búsqueda del reproductor, ya que ayer no lo pudieron encontrar en las casas de las dos menores aprehendidas.
El tipo de relación que tenía Carla con J y L es, por ahora, un verdadero misterio. El padre de la joven, cuyo cuerpo fue hallado a la vera de la ruta 338, dijo que él no estaba al tanto de la amistad que habría mantenido su hija con las detenidas. Los compañeros y amigos de las tres adolescentes indicaron que eran muy buenas amigas y que en más de una oportunidad las vieron dar vueltas en la motocicleta de L por las calles de los barrios Oeste II y Nicolás Avellaneda IV.
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