Se recorrió toda la provincia pero no se encontró el cuerpo

A un año. Las ex religiosas detenidas están acusadas de homicidio agravado.

JUNTOS. Mónica, José, Julio, Martín, Miguel y Liliana, los hermanos de Betty.LA GACETA/ ANTONIO FERRONI
JUNTOS. Mónica, José, Julio, Martín, Miguel y Liliana, los hermanos de Betty.LA GACETA/ ANTONIO FERRONI
01 Agosto 2007
El 31 de julio de 2006, a las 6.45 horas, Angela Beatriz Argañaraz, de 45 años, se bajó de un colectivo en la esquina de Lavalle y Alem.
Había salido de su casa, en El Manantial, hacia su trabajo en el colegio Padre Roque Correa, donde se preparaba para asumir como directora. En esa misma esquina se subió a un auto blanco, presuntamente remise. Nunca llegó al colegio.
Dos días después de la desaparición de la maestra, se descubrió que el último mensaje que había partido de su celular decía "Ya voy", y estaba dirigido a Susana Acosta, su compañera de trabajo.
A partir de entonces, las sospechas recayeron sobre Acosta y sobre su amiga Nélida del Valle Fernández. Ambas están actualmente alojadas en la cárcel, acusadas de homicidio agravado.
Para detener a Nélida y a Susana, la Policía se basó en el hallazgo de sangre en su departamento de Catamarca 30. Los estudios de ADN, realizados en Buenos Aires, confirmaron que la sangre era de Betty. Además, cuando fueron detenidas, Nélida y Susana presentaban magulladuras en el cuerpo, lo que permite suponer que protagonizaron algún tipo de forcejeo.
A estas pruebas se agrega una serie de pericias caligráficas, con las que se comprobó que las firmas de Acosta en el registro de asistencia del 31 de julio y del 1 de agosto, en su trabajo, fueron falsificadas. Durante la investigación se hicieron rastrillajes en casi toda la provincia, especialmente en la zona que rodea al lago El Cadillal. También allanaron la casa que las detenidas poseen allí, y la de la hermana de una de ellas, en la misma zona. Además se hicieron operativos en una casa del barrio Marti Coll, donde se encontró sangre, aunque no se pudo demostrar que fuera de la docente, y en la vivienda de Luis Fernández, hermano de Nélida, actualmente prófugo. El 4 de agosto se hizo la primera marcha para reclamar la aparición con vida de la docente.