"Te seguimos recordando viva y sonriente"

A un año. Los familiares de Betty participaron de una misa y luego hicieron una marcha, durante la cual volvieron a pedir el esclarecimiento del caso. Se realizó un acto frente al colegio en el que trabajaba ly otro en Plaza Independencia. Los hermanos estaban conmovidos. Constantes muestras de apoyo.

DOLOR. Con una bandera en la que se pedía justicia, los manifestantes estuvieron frente al colegio San Francisco.LA GACETA /ANTONIO FERRONI
DOLOR. Con una bandera en la que se pedía justicia, los manifestantes estuvieron frente al colegio San Francisco.LA GACETA /ANTONIO FERRONI
01 Agosto 2007
No fue un día más para la familia Argañaraz. Y si bien desde hace 12 meses viven con la angustia de no saber qué pasó con Betty, ayer la carga emotiva fue mayor. Julio, Miguel, José, Martín, Mónica y Liliana, los seis hermanos de la docente estaban más tristes que nunca. El abrazo que se dieron cuando el cartel con la leyenda "Betty presente" se elevó al cielo junto con decenas de globos blancos, fue interminable y arrancó lágrimas hasta a los más duros.
Durante la jornada, la familia, los amigos y los compañeros de Betty la recordaron. A la mañana participaron de una misa en la Catedral, en la que pidieron por la aparición con vida de Betty. "Pretendíamos hacer la misa en el colegio en el que ella enseñaba (San Francisco), pero nos dijeron que no había sacerdotes. De todas formas, lo único que queríamos era rezar para que aparezca pronto", dijo Liliana.Por la tarde, familiares y allegados comenzaron a reunirse en la plaza Urquiza. "La verdad es que esta es una lucha muy grande. Pocos conocen lo que estamos sufriendo y el esfuerzo que tenemos que hacer todos los días para levantarnos y seguir buscando a Betty. Ojalá nadie tuviera que pasar por algo así", dijo Liliana, desde el principio cara visible y voz de la familia.
Poco después de las 18 llegó Mary Ahumada, la madre de María Fernanda Chaila, destrozada por el dolor. Con lágrimas en los ojos aseguró que decidió participar en la conmemoración a pesar de que está desolada. "Cada minuto que pasa extraño más a mi hija. Quise venir, porque en Tucumán no hay compromiso. La gente se da cuenta de lo que está pasando cuando algo les sucede", dijo; luego abrazó a cada uno de los hermanos de Betty y acompañó la marcha en silencio. Poco más tarde llegó Alberto Lebbos, el padre de Paulina, quien, junto con otros miembros de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad, desplegó una enorme Bandera con las fotos de sus seres queridos cuya muerte sigue sin esclarecerse.
Entonces sí, las casi 150 personas comenzaron a marchar detrás de un Renault 9 que tiraba de un batán en el que habían colocado amplificadores para el micrófono. Fueron seguidos por la mirada de cientos de tucumanos; en algunos casos preguntaban qué estaba pasando y en otros se quejaban por que el tránsito había sido cortado por la marcha. El pedido de justicia resonó por avenida Sarmiento, y luego por calle Marcos Paz; por allí los manifestantes subieron hasta metros antes de la esquina con Maipú. Se había montado un escenario y, sobre una tarima, habían pegado un cartel que rezaba "Betty, tu colegio te cerró las puertas. Te queremos y te extrañamos".
Pablo Ocaranza no conoció a Betty, pero decidió plegarse a la marcha. "Nos hace falta compromiso. Ojalá nunca me pase nada, ni a mi familia; pero si algo me sucediera, me gustaría que la gente, el ciudadanos común, me acompañe. Tenemos que combatir la impunidad", dijo.
Cristina Romano era compañera de Betty; estaba pautado que durante la ceremonia ella diría algunas palabras; no pudo. Consumida por el llanto se quedó en el fondo de la manifestación, pero lo que había escrito fue leído por uno de los organizadores. "Hace un año que clamamos a la señora de ojos vendados para que vuelvas con nosotros, y vamos a seguir haciendolo", decía la carta. Luego fue el turno de Silvia Valenzuela, compañera de Betty en la secundaria y en el colegio San Francisco. "Estés donde estés, quiero decirte que te queremos mucho", dijo. María Inés Auguste se presentó como "una ciudadana común". "Por sobre la justicia humana está la justicia divina, por lo que tarde o temprano la verdad de lo que pasó con Betty saldrá a la luz -afirmó-. Cualquiera de nosotros puede ser Betty".
Cuando le tocó el turno, Liliana Argañaraz no pudo hablar. Bajó del escenario y comenzó a llorar desconsoladamente. Entonces se leyó una carta que le había escrito. "Te digo que tu ausencia física empaña nuestros días y entristece nuestras vidas; pero quiero que sepas que te seguimos recordando viva y sonriente, preparando las clases y jugando con tus perros. Hermana del alma, donde estés, nuestros brazos llegarán a vos", terminaba la misiva.
Finalmente, miles de globos volaron hacia el cielo.
Una vez terminado este acto, los manifestantes retrocedieron hasta calle 25 de Mayo y por allí marcharon hasta la plaza Independencia, donde se había instalado una enorme silla a la que le pegaron hojas de carpeta escritas por alumnos, a modo de homenaje. Esta vez Lebbos tomó la palabra y exigió el esclarecimiento de los casos impunes en Tucumán. "No vamos a descansar hasta tener la Justicia que perseguimos", gritó y reclamó mayor colaboración en la búsqueda de Betty. "Parece que sólo a la familia le interesa", aseguró.
Allí sí Liliana Argañaraz se animó a decir algunas palabras, entrecortadas por el llanto. "Donde estés, sé que estarás orgullosa de tus hermanos, que nunca dejaron de buscarte. Y así vamos a seguir. Para nosotros, vos sos lo más importante, y nunca vamos a dejar de buscar datos para saber qué te pasó", dijo.
En medio de un cerrado aplauso, los manifestantes se dispersaron, no sin antes gritar otra vez la consigna: "Betty, presente".