El cine rinde tributo a su máximo dramaturgo

En el país nórdico la bandera fue izada a media asta y las radios y la televisión debieron cambiar de programación. Grandes directores le habían otorgado la "Palma de todas las Palmas" en 1977.

HOMENAJE. Numerosas personalidades y ciudadanos comunes fueron a dar sus condolencias al genio del cine.REUTERS
HOMENAJE. Numerosas personalidades y ciudadanos comunes fueron a dar sus condolencias al genio del cine.REUTERS
31 Julio 2007
Estocolmo.- Suecia, que durante mucho tiempo ignoró a Ingmar Bergman, rindió homenaje al cineasta que murió ayer, cuyas obras fueron calificadas de inmortales por el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt. “Ingmar Bergman formaba parte de los grandes dramaturgos de este mundo y, para muchos, fue el más grande de todos”, afirmó Reinfeldt en un comunicado.
La directora de la Academia Cinematográfica sueca, Cissi Elwin, indicó a la agencia de prensa sueca TT que la bandera colocada ante la Casa del Cine de Estocolmo está izada a media asta. “No pasa un día sin que sus películas no se exhiban en festivales por todo el mundo”, subrayó Elwin al remarcar cómo el interés por el cine sueco está íntimamente ligado con Ingmar Bergman.
Bergman sólo fue reconocido como un gran maestro del cine por sus propios compatriotas tardíamente, cuando ya había logrado el éxito internacional.
Las emisoras de radio y las cadenas de televisión públicas suecas anunciaron el lunes cambios en sus programaciones para difundir emisiones especiales dedicadas al cineasta.
Desde París, el presidente francés Nicolas Sarkozy declaró que con Bergman “desaparece uno de los genios del cine de nuestro tiempo”. En tanto, en Nueva York, el director de cine norteamericano Woody Allen rindió homenaje a Bergman y despidió al admirado cineasta con un último chiste. “Me entristeció la muerte de Ingmar Bergman. Era un amigo y sin duda el mejor artista cinematográfico de la época que me tocó vivir”, dijo Allen en un comunicado. “Me dijo que temía morir en un día muy, pero muy soleado, y no puedo más que esperar que haya estado nublado para que haya tenido el tiempo que él quería”, agregó. Allen nunca ocultó su admiración por el estilo cinematográfico de Bergman, y a menudo enviaba guiños con referencias al sueco en sus propias películas. Bernardo Bertolucci indicó que en los años 50 y 60 el cine de Bergman “se dirigió hacia una zona inexplorada que hasta ese entonces era coto privado de la literatura”.
Directores como Woody Allen, Wim Wenders, Robert Altman, Akira Kurosawa, Francis Ford Coppola y Steven Spielberg eligieron en 1997 al sueco en la 50 edición del Festival de Cannes como el cineasta más importante de todos los tiempos, por lo que le concedieron la “Palma de todas las Palmas”.

“Siento angustia ante lo que es imprevisto”
ESTOCOLMO.- Otra característica del teatro y del cine de Ingmar Bergman, tan sencillo y clásico en su planificación como complejo en aspectos interpretativos y filosóficos, era el rechazo a toda improvisación.
“Como llevo dentro un constante tumulto que tengo que vigilar, siento angustia ante lo que es imprevisto. El ejercicio de mi profesión se convierte, por tanto, en una meticulosa administración de lo indecible”, afirmaba.
Una meticulosidad que incluía que, en el establo de la isla de Faro en el que se habilitó un cine, cada 14 de julio se regalaba como cumpleaños una proyección, siempre la misma: “El circo”, de Charles Chaplin, una de las pocas estrellas que se interesó en conocer en persona, junto a su compatriota Greta Garbo. El desinterés por los oropeles del cine y la fama le llevaron a recluirse en esa isla báltica -en la que murió poco después de someterse a una operación de cadera- y de la que no salió ni para recoger un trofeo único en el planeta, la Palma de Palmas que Cannes le otorgó en 1997 en el cincuentenario del certamen.
Porque su retiro ya era inexorable, después de dejar la dirección de cine tras la triunfal “Fanny & Alexander” (1982), ganadora de cuatro Oscar, y seguir con el teatro y la televisión, años después.


>Püblico y privado

u FUERA DEL SET la vida privada de Ingmar Bergman estuvo a menudo en primer plano. Se casó cinco veces con hermosas y talentosas mujeres y tuvo romances con algunas de las actrices protagónicas de sus películas. Fue padre de ocho hijos. Sus cuatro ex mujeres, incluyendo a una bailarina, una cineasta y una pianista, continuaron elogiando al director sueco, así como también las actrices con quienes estuvo relacionado, entre ellas la noruega Liv Ullman, su pareja desde finales de la década de 1960.

LA FAMA MUNDIAL la ganó con la película "El séptimo sello"(1956), ambientada en la Edad Media. En el filme, un cruzado que busca a Dios y el sentido de la vida juega ajedrez con la muerte. El largometraje ganó el premio del jurado en Cannes en 1957.

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UNA PROFUNDA DEPRESION le causó una demanda judicial. En enero de 1976, la vida del cineasta, por aquel entonces en la cima de la gloria internacional, se convirtió en una pesadilla por un presunto fraude al fisco de su Suecia natal. Ello le causó profundas heridas morales y lo obligó a un exilio de nueve años. Bergman cayó en depresión y, afectado por serias pulsiones suicidas, pasó tres semanas internado en un hospital psiquiátrico. Luego huyó y se instaló en Munich.

 POR SU OBRA recibió, entre otras distinciones, un Oscar honorífico
en Hollywood y la "Palma de todas las Palmas" del Festival de Cannes. La revista "Time" lo consideró en 2005 "El más grande cineasta vivo del mundo". Ganó cuatro Oscar por “Fanny y Alexander” (1984).(Especial)

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