El creador de clásicos del cine como "El silencio", "Escenas de la vida conyugal" ("Secretos de un matrimonio") o "Fanny & Alexander", era uno de los directores más importantes del siglo XX. Sus más de 40 películas indagan en las profundidades y las experiencias más dolorosas del alma humana. Gracias a su obra recibió premios honoríficos en Cannes y en Hollywood. El escritor policial sueco Henning Mankell, compatriota y yerno de Bergman, dijo que su muerte fue "feliz y sin dolores ni miedos". Mankell, casado con Eva Bergman, dijo: "lo vi la semana pasada, y ya tenía claro que se iba a morir. Me alegro de que haya muerto pacíficamente en su propia cama". Como en todas las personalidades fuertes, también en Bergman coincidieron al final "el deseo de morir y el deseo de vivir, que luchaban uno con otro", señaló. "En el momento de su muerte, nadie estaba junto a él, porque no era necesario", añadió.
Bergman siempre evitó el revuelo de Hollywood o Cannes, aun cuando por su última gran película para el cine, "Fanny & Alexander", ganara cuatro Oscar en 1984. Los brillos, el show, la superficialidad nunca fueron su mundo. El director sueco rodaba películas "de alma a alma". Imperturbable, dirigía su mirada una y otra vez a los aspectos más dolorosos del amor y las relaciones humanas en un entorno difícil. "El mundo de la infancia fue siempre el último cajón de mi trabajo", comentó Bergman en uno de sus libros en 1990. Y no en vano el niño de una familia luterana estricta, nacido en Uppsala, comenzó a iluminar como obsesionado los abismos de la psique tras estudiar y trabajar como asistente de dirección de óperas en Estocolmo.
Las preguntas sobre el sentido de la vida y la muerte, el amor desesperado, la soledad y un Dios callado siempre y nada redentor eran los ejes centrales en su trabajo. Obras como "El séptimo sello" (1956) y "El silencio" (1962), llenas de dolor y seriedad, demostraron desde muy pronto cuál sería su camino. Y eso que la mirada analítica de Bergman nunca fue fría ni presumida, sino sensible y basada casi hasta los límites de lo soportable en sus propias experiencias. Si "El silencio", con su apertura sexual, rompió tabúes y causó indignación en los años 60. Una década después el público estaba maduro para "Gritos y susurros" (1972), una película sobre una mujer enferma de cáncer sin posibilidad de cura. Justo después sacudieron a los espectadores las "Escenas de la vida conyugal" y dieron con el tono de la época. Liv Ullmann y Erland Josephson interpretaron sobrios y con múltiples matices la despiadada decadencia de una relación. En ese entonces, Bergman se convirtió en una figura de culto y su compañera sentimental durante años, la noruega Liv Ullmann, en una estrella. Para sus rodajes íntimos y emocionalmente estresantes a Bergman le gustaba recurrir a un equipo fijo. Max von Sydow era uno de sus astros masculinos. "Pero lo más importante son las actrices", destacaba el director una y otra vez. "El universo de las mujeres es mi mundo", dijo en una oportunidad. También Bibi Andersson, Ingrid Thulien o Harriet Andersson figuraban entre sus actrices favoritas.
Fuente de inspiración
Ingmar Bergman fue una fuente de inspiración para cineastas del mundo entero que intentaron inyectar su brío y su pasión por el séptimo arte, según indicó ayer en un comunicado el Sindicato de Directores de Estados Unidos. "Bergman fue la encarnación del director de directores, que creó cintas hermosas, complejas y brillantes que marcaron e inspiraron a cineastas del mundo entero para crear sus propias películas con un brío y pasión similar al autor de ?Escenas de la vida conyugal? (1973). Las profundidades reales de su talento caracterizaron una vida de rodajes, y fue por ese trabajo inolvidable que el Sindicato de Directores (DGA) le otorgó a Bergman su honor más alto, el Premio a la Trayectoria en 1990", precisó el comunicado del presidente del DGA Michael Apted.
Nacido el 14 de julio de 1918 en Uppsala, al norte de Estocolmo, Ingmar Bergman realizó más de 40 películas en el transcurso de su larga y prolífica carrera. Vivía solo y retirado del mundo, la mayor parte del tiempo en su casa de la isla de Faro, en el mar Báltico, donde enviudó de su última esposa, Ingrid von Rosen, en 1995.Woody Allen lo admiró profundamente y rindió homenaje al "El séptimo sello" en su comedia "Love and Death".
"El era una de las pocas personas que utilizaba un filme como una genuina forma de arte, como un gran escritor. A él no le interesaba el mundo comercial del cine", dijo Allen a la BBC al enterarse del fallecimiento. "Me dijo que temía morir en un día muy, pero muy soleado, y no puedo más que esperar que haya estado nublado para que haya tenido el tiempo que él quería", agregó. (AFP-NA) (DPA-Reuter)








