Los pesares y las sospechas de algunos familiares del comerciante

En la casa en la que se cometió el crimen ya no vive nadie, porque los hijos se mudaron a la casa de su abuela.

JAULAS VACIAS. Luego del asesinato, los amigos del comerciante se llevaron los gallos para cuidarlos. LA GACETA / JOSE NUNO
JAULAS VACIAS. Luego del asesinato, los amigos del comerciante se llevaron los gallos para cuidarlos. LA GACETA / JOSE NUNO
29 Julio 2007
Los familiares de José Luis Salas, el comerciante asesinado y de Silvia Raquel Lai, quien está aprehendida por el hecho, confiaron ayer a LA GACETA que sospechan que el autor del crimen podría ser el profesor de gimnasia Luis Pichinetti.
Parientes muy cercanos a la víctima aseguraron que el comerciante y su esposa tenían una relación excelente y que confían en que Lai será desvinculada del hecho. La fiscal Adriana Giannoni, que investiga el hecho, la acusa de haber planificado el crimen de su esposo, y que, según la investigadora, habría sido cometido por Pichinetti.

Esperanza
Los parientes de Salas dijeron que el profesor de gimnasia se había hecho amigo de la familia y que, al principio, no sospecharon de él. Pero agregaron que con el paso de los días y a medida que la investigación avanzaba, empezaron a creer que fue él quien cometió el crimen.
Aseguraron que Lai y Pichinetti no mantenían una relación sentimental, tal como cree la fiscal, y que sólo se conocían porque la mujer asistía con algunas de sus hijas al gimnasio de Pichinetti. Los familiares agregaron que la relación entre los miembros de la familia era excelente y que todos quedaron muy afectados por el crimen. Según dijeron, tienen la esperanza de que Lai quede en libertad para poder reconstruir sus vidas.
Desde que se cometió el crimen, en la vivienda de la familia de Trancas no vive nadie. Los cinco hijos del comerciante se mudaron a la casa de su abuela, que dista una cuadra. En las últimas jornadas comenzaron a regresar a la casa para limpiarla, mantenerla ordenada, y abrir y cerrar el negocio que funciona en el frente.
Cuando declaró ante la Justicia, Pichinetti deslizó la posibilidad de que Salas hubiera sido asesinado por una supuesta mafia de las riñas de gallos. Los parientes desmintieron esta posibilidad y aseguraron que los gallos eran sólo un hobby para el comerciante. Los animales de Salas se encuentran ahora en poder de algunos amigos.

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