29 Julio 2007 Seguir en 
En Trancas nadie puede creer que Luis Rafael Pichinetti sea sospechoso de haber asesinado al comerciante José Luis Salas. A pesar de que la fiscal Adriana Giannoni, que investiga el caso, está preparando el requerimiento de prisión preventiva para el profesor de Educación Física, muchos vecinos intentan encontrarle otra explicación al caso y se niegan a creer que el propietario del único gimnasio de la localidad haya sido el homicida.
El domingo 15, el comerciante fue encontrado muerto en una habitación de su casa en Trancas. Por el hecho, Pichinetti y la viuda, Silvia Raquel Lai, están aprehendidos. Los investigadores sospechan que ambos planificaron el crimen, ya que, según lo que declaró el acusado, mantenían una relación sentimental.
"En esta ciudad hay muchos prejuicios y a nadie le gusta que vengan personas de afuera (Pichinetti es de Tafí Viejo). Eso predispuso mal a algunas personas contra él, especialmente a los hombres. Lo que pasa es que acá a las mujeres se las trata muy mal, como pasa siempre en el campo. En cambio, él nos trataba bien a todas, y yo sospecho que lo quisieron perjudicar con este caso", explicó Marta, una vecina.
En opinión de Antonio González, es difícil creer que Pichinetti esté implicado en el caso. "Yo creo que las pruebas que hay en su contra lo inculpan cada vez más. Pero lo que me parece increíble es pensar que él sea el asesino. Era una persona muy agradable, entradora", recordó el hombre.
Elena (no quiso decir su apellido) tiene un negocio en el mismo local en el que funcionaba el gimnasio de Pichinetti, en Yrigoyen al 400. Ella aseguró que durante un mes fue a hacer ejercicios y que el acusado la trató muy bien. "Yo lo veía todos los días. Por eso me quedé shokeada cuando me enteré de que estaba preso. Nunca pensé que podía ser un asesino", dijo.
Un matrimonio normal
De acuerdo con lo que investiga la Justicia y a los dichos del propio acusado, él y la viuda habrían mantenido una relación sentimental, que fue, para la fiscal, el desencadenante del crimen. Lo llamativo es que en Trancas son pocos los que creen que esto pueda ser verdadero.
"Ella era maestra de escuela; una mujer muy bien con una familia formada. No creo que haya andado con amantes y cosas por el estilo", argumentó Esther Albornoz. "Nunca nos enteramos de que hubiera problemas entre ella y su esposo. Por lo menos, a simple vista parecían un matrimonio normal y andaban todo el día juntos con sus hijos", agregó Amelia González, otra vecina.
"El se hacía amigo de todas las mujeres que iban al gimnasio y con todas tenía buena relación. Por eso tal vez surgieron las sospechas de que entre ellos existía un romance. A mí se me hace difícil pensar eso, porque ella era una señora muy bien, que estaba siempre pendiente de su familia", contó Dolores Brito.
Presunta mafia
Cuando Pichinetti declaró el jueves ante la fiscal, deslizó la idea de que a Salas lo podrían haber asesinado integrantes de una supuesta mafia de las riñas de gallos.
"No creo que eso sea verdad. Las riñas de gallos son un hobby para mucha gente, y aunque se apuesta dinero, las sumas no son tan grandes como para que los ajustes de cuentas sean asesinatos", aseguró Ramón Velárdez, un vecino.
Tranquilo
Pichinetti se encuentra alojado en un calabozo de la comisaría de Tafí Viejo. Los policías que lo custodian aseguraron que está tranquilo y que no muestra ningún tipo de preocupación por la situación que está viviendo. "Duerme toda la noche. No sufre de insomnio. Del caso, no nos dijo ni una palabra. Nosotros no intervenimos en el caso, simplemente prestamos las instalaciones para que esté aquí", aseguró el comisario Hugo Ledesma, titular de la dependencia.
Los uniformados comentaron que sus familiares lo visitan permanentemente.
El domingo 15, el comerciante fue encontrado muerto en una habitación de su casa en Trancas. Por el hecho, Pichinetti y la viuda, Silvia Raquel Lai, están aprehendidos. Los investigadores sospechan que ambos planificaron el crimen, ya que, según lo que declaró el acusado, mantenían una relación sentimental.
"En esta ciudad hay muchos prejuicios y a nadie le gusta que vengan personas de afuera (Pichinetti es de Tafí Viejo). Eso predispuso mal a algunas personas contra él, especialmente a los hombres. Lo que pasa es que acá a las mujeres se las trata muy mal, como pasa siempre en el campo. En cambio, él nos trataba bien a todas, y yo sospecho que lo quisieron perjudicar con este caso", explicó Marta, una vecina.
En opinión de Antonio González, es difícil creer que Pichinetti esté implicado en el caso. "Yo creo que las pruebas que hay en su contra lo inculpan cada vez más. Pero lo que me parece increíble es pensar que él sea el asesino. Era una persona muy agradable, entradora", recordó el hombre.
Elena (no quiso decir su apellido) tiene un negocio en el mismo local en el que funcionaba el gimnasio de Pichinetti, en Yrigoyen al 400. Ella aseguró que durante un mes fue a hacer ejercicios y que el acusado la trató muy bien. "Yo lo veía todos los días. Por eso me quedé shokeada cuando me enteré de que estaba preso. Nunca pensé que podía ser un asesino", dijo.
Un matrimonio normal
De acuerdo con lo que investiga la Justicia y a los dichos del propio acusado, él y la viuda habrían mantenido una relación sentimental, que fue, para la fiscal, el desencadenante del crimen. Lo llamativo es que en Trancas son pocos los que creen que esto pueda ser verdadero.
"Ella era maestra de escuela; una mujer muy bien con una familia formada. No creo que haya andado con amantes y cosas por el estilo", argumentó Esther Albornoz. "Nunca nos enteramos de que hubiera problemas entre ella y su esposo. Por lo menos, a simple vista parecían un matrimonio normal y andaban todo el día juntos con sus hijos", agregó Amelia González, otra vecina.
"El se hacía amigo de todas las mujeres que iban al gimnasio y con todas tenía buena relación. Por eso tal vez surgieron las sospechas de que entre ellos existía un romance. A mí se me hace difícil pensar eso, porque ella era una señora muy bien, que estaba siempre pendiente de su familia", contó Dolores Brito.
Presunta mafia
Cuando Pichinetti declaró el jueves ante la fiscal, deslizó la idea de que a Salas lo podrían haber asesinado integrantes de una supuesta mafia de las riñas de gallos.
"No creo que eso sea verdad. Las riñas de gallos son un hobby para mucha gente, y aunque se apuesta dinero, las sumas no son tan grandes como para que los ajustes de cuentas sean asesinatos", aseguró Ramón Velárdez, un vecino.
Tranquilo
Pichinetti se encuentra alojado en un calabozo de la comisaría de Tafí Viejo. Los policías que lo custodian aseguraron que está tranquilo y que no muestra ningún tipo de preocupación por la situación que está viviendo. "Duerme toda la noche. No sufre de insomnio. Del caso, no nos dijo ni una palabra. Nosotros no intervenimos en el caso, simplemente prestamos las instalaciones para que esté aquí", aseguró el comisario Hugo Ledesma, titular de la dependencia.
Los uniformados comentaron que sus familiares lo visitan permanentemente.
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