Intercambiaron al menos 26 mensajes de texto horas antes del crimen

Investigación. Gendarmería Nacional realizó un estudio para determinar el contenido. "El puede decir cualquier cosa, pero hasta el momento no se probó nada", dijo el defensor de Lai.

25 Julio 2007
El sábado 14 de julio, horas antes de que se produjera el homicidio de José Eduardo Salas, su esposa, Silvia Raquel Lai, y el presunto amante de esta, Luis Pichinetti, se enviaron al menos 26 mensajes de texto (sms) y se llamaron tres veces a través de sus celulares. Esa información se desprendió del informe que realizaron las compañías de telefonía móvil, tras la solicitud de la fiscal Adriana Giannoni.
Esta se agrega a los que ya había recibido Giannoni, en los que se le indicaba que Lai y Pichinetti se comunicaron una vez a las 3 y otra a las 4 del domingo, o sea, antes y después del homicidio, indicaron fuentes policiales.
Ayer, la fiscal recibió además el resultado de las pericias que realizó personal de Gendarmería Nacional. A ellos se les había encomendado la tarea de tratar de establecer, partiendo de los teléfonos celulares, el tenor de los mensajes que se habían enviado los acusados. Ocurre que la fiscal cree que Lai le comunicó al profesor de gimnasia que su marido ya estaba dormido, presumiblemente por los efectos de un potente somnífero que ella misma le habría suministrado.
El abogado Jorge Lobo Aragón, defensor de Lai, aseguró que no hay ninguna prueba sobre la relación entre los sospechosos. "El puede decir cualquier cosa, pero hasta el momento no se probó nada. Ni siquiera con los mensajes de texto, ya que no existía tal romance clandestino", afirmó. "Si él estaba enamorado de mi defendida, era lógico que le mandara mensajes; pero Silvia no respondía a sus intenciones", agregó el abogado, quien además volvió a pedir que se llame a declarar a los hijos de la pareja. Lobo Aragón, además, repitió que no tiene dudas de que el imputado fue el autor del crimen.
Al declarar, Lai aseguró que esa madrugada lo único que escuchó fue un golpe, y luego el ruido de una moto alejándose. Agregó que ella se asustó, por lo que llamó por teléfono a su hermano, Carlos, quien fue la persona que, junto a dos policías, descubrió el cadáver del comerciante. El asesino no tuvo dificultades para concretar el ataque: la puerta lateral estaba sin llave y la víctima, absolutamente indefensa. El hecho de que no hubieran robado nada fue el primer indicio para la Justicia de que estaban en presencia de un drama pasional. Los testimonios y otras pruebas que recogieron desde ese momento confirmaron esta hipótesis, dijeron las fuentes consultadas.

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