Vieron a los sospechosos en un local del centro

Investigación. Un hombre dijo que dos personas, que serían Lai y Pichinetti, le compraron elementos de gimnasia, una semana antes del asesinato. Es posible que el profesor de gimnasia haya adquirido una barra para mancuerna, similar a la que se usó para cometer el asesinato. Encuentros en el departamento.

EL LUGAR DEL CRIMEN. El homicida ingresó a la vivienda por la puerta lateral, que estaba sin llave.LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
EL LUGAR DEL CRIMEN. El homicida ingresó a la vivienda por la puerta lateral, que estaba sin llave.LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
25 Julio 2007
El sábado 7 de julio, Luis Rafael Pichinetti y Silvia Raquel Lai, sospechosos de haberse confabulado para matar al esposo de la mujer, el comerciante José Eduardo Salas, compartieron toda una tarde en el departamento que alquilaba la víctima en Balcarce 309. Pero, además, ese mismo día, ambos habrían comprado material para el gimnasio de Pichinetti, por lo que, según fuentes judiciales, no se descarta que allí se haya adquirido la barra para mancuernas que podría haber sido utilizada para cometer el crimen.
Esta información fue confirmada por uno de los dos porteros que prestan servicio en el edificio y que declararon en las últimas horas ante la fiscal Adriana Giannoni. El otro empleado, según explicaron fuentes de Tribunales, dijo que no sabía nada al respecto y que, por lo menos en el horario en el que él trabaja, no vio a la mujer ni a su supuesto amante.
Salas fue asesinado en la madrugada del domingo 15 de julio, mientras dormía en la planta baja de su casa en Trancas. El hombre tenía un pequeño negocio en la vivienda; era empleado municipal, aunque estaba con licencia, y criaba gallos de riña, actividad que lo había hecho reconocido en ese ambiente.
Lai y Salas alquilaban ese departamento para que allí vivieran tres de sus cuatro hijos durante los días de semana, puesto que los adolescentes estudian en distintos establecimientos educativos de la capital y, durante los fines de semana, regresan a la casa de sus padres en Trancas.
La Justicia dispuso que hoy por la tarde se realice una inspección ocular en ese departamento. Personal de la Brigada de Investigaciones Norte y peritos de la Policía Científica buscarán elementos que les sirvan para confirmar si los dos sospechosos mantenían una relación sentimental. La vivienda está precintada desde la semana pasada, por lo que nadie puede acceder a ella.
El portero, siempre de acuerdo con la información aportada por una fuente de Tribunales, recordó que esa fue la única vez que vio a los supuestos amantes juntos en el departamento. El testimonio del empleado coincide con la declaración que realizó Lai ante la Justicia. Ella reconoció que ese día viajó de Trancas a la capital, aunque aclaró que lo había hecho para realizar unas compras. En ese sentido, el propietario de un local que se dedica a la venta de elementos para gimnasios, que está ubicado a pocas cuadras del departamento, aseguró que la mujer (a quien reconoció por fotografías) y un hombre que la acompañaba hicieron compras en su comercio. El hombre incluso advirtió que Lai llevaba gruesos anteojos oscuros cuando entró al local, y que solamente se acordó de ella tras ver su imagen en los medios periodísticos.
Otros vecinos del edificio también dijeron que vieron a Lai entrando durante los fines de semana, aunque no pudieron asegurar si era acompañada por alguien que no fuera su esposo.
La fiscal Giannoni maneja la hipótesis de que Lai y Pichinetti se confabularon como amantes y planearon la muerte de Salas; aunque la mujer negó esa teoría en sus dos declaraciones ante la Justicia. Pichinetti prestará declaración mañana y, según trascendió, reconocería que mantenía una relación clandestina con la mujer. Lo que negará, tal como lo adelantó su abogado, Roberto Flores, será que haya sido el autor del crimen que conmueve a Trancas.

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