19 Junio 2007 Seguir en 
BRASILIA, Brasil.- Nuevas denuncias complicaron la situación del titular del Senado de Brasil, Renan Calheiros, quien está acusado de permitir que una constructora financiara parte de sus gastos personales.
El político -uno de los más renombrados de su país- se encuentra en la cuerda floja luego de que se revelara que durante dos años entregó cuantiosos fondos a su ex amante Mónica Veloso, una atractiva periodista de 38 años.
Calheiros admitió que financió gastos de una hija de tres años, fruto de esa relación extramatrimonial. Empero, el senador negó que el origen del dinero haya sido la coima y dijo que procedía de la venta de ganado de su propiedad.
Según publicaciones de la revista Veja, la presentadora de TV Globo recibió unos US$ 6.000 mensuales de parte del lobbysta de la constructora Méndez Júnior, Claudio Contijo.
Intenso pero breve amor
El senador y la reportera tuvieron una niña en julio de 2004 y se mantuvieron como amantes hasta diciembre de 2005. "Fueron tres años de una relación muy intensa", confió ella durante una entrevista con la prensa.
Pero los problemas comenzaron cuando Veloso le entabló una demanda judicial debido a que él redujo drásticamente el monto que pasaba para solventar los gastos de la hija de ambos.
La acusación derivó en un escándalo y Calheiros se vio obligado a reconocer públicamente la paternidad.
A pesar de que el funcionario negó las acusaciones de coima y dijo que el lobbysta era un viejo amigo suyo, la investigación de Veja develó que varios de los recibos presentados para comprobar las ventas de ganado se refieren a personas y empresas que no existen.
Ante la presión de los legisladores de la oposición, se decidió realizar esta semana una votación sobre el informe elaborado por el senador Epitacio Cafeteira -un aliado de Calheiros en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño.
Su colega propone archivar el caso por considerar que no hay pruebas. Sin embargo, los integrantes de otros partidos que integran el Consejo de Etica desean analizar los documentos. Las investigaciones se iniciaron en mayo pasado.
El reino del crimen
Un reporte del domingo pasado del diario O Globo denuncia que Brasil se ha convertido en el reino del "crimen sin castigo".
En el vecino país, los escándalos políticos se suceden y las crónicas sangrientas están instaladas en la vida cotidiana, pero la indignación que unos y otras provocan en la población rara vez se traduce en sanciones legales.
Las autoridades políticas suelen pasar entre las mallas de la red judicial porque ésta deja tantas posibilidades de recursos que al final sólo se condena a los más frágiles y a los pobres.
El caso paradigmático es el del ex presidente Fernando Collor: a pesar de que el proceso político por denuncias de corrupción le obligó a renunciar en 1992, el proceso legal se arrastra desde entonces.
Los escándalos que estallaron desde la llegada del presidente Luiz Inacio Lula da Silva al poder en 2003 provocaron la caída de sus principales ministros y asesores, pero hasta ahora ninguno debió responder ante la justicia, y algunos hasta fueron electos diputados.
Calheiros es uno de los principales aliados de Lula en el Congreso. (AFP-NA-Especial-Télam)
El político -uno de los más renombrados de su país- se encuentra en la cuerda floja luego de que se revelara que durante dos años entregó cuantiosos fondos a su ex amante Mónica Veloso, una atractiva periodista de 38 años.
Calheiros admitió que financió gastos de una hija de tres años, fruto de esa relación extramatrimonial. Empero, el senador negó que el origen del dinero haya sido la coima y dijo que procedía de la venta de ganado de su propiedad.
Según publicaciones de la revista Veja, la presentadora de TV Globo recibió unos US$ 6.000 mensuales de parte del lobbysta de la constructora Méndez Júnior, Claudio Contijo.
Intenso pero breve amor
El senador y la reportera tuvieron una niña en julio de 2004 y se mantuvieron como amantes hasta diciembre de 2005. "Fueron tres años de una relación muy intensa", confió ella durante una entrevista con la prensa.
Pero los problemas comenzaron cuando Veloso le entabló una demanda judicial debido a que él redujo drásticamente el monto que pasaba para solventar los gastos de la hija de ambos.
La acusación derivó en un escándalo y Calheiros se vio obligado a reconocer públicamente la paternidad.
A pesar de que el funcionario negó las acusaciones de coima y dijo que el lobbysta era un viejo amigo suyo, la investigación de Veja develó que varios de los recibos presentados para comprobar las ventas de ganado se refieren a personas y empresas que no existen.
Ante la presión de los legisladores de la oposición, se decidió realizar esta semana una votación sobre el informe elaborado por el senador Epitacio Cafeteira -un aliado de Calheiros en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño.
Su colega propone archivar el caso por considerar que no hay pruebas. Sin embargo, los integrantes de otros partidos que integran el Consejo de Etica desean analizar los documentos. Las investigaciones se iniciaron en mayo pasado.
El reino del crimen
Un reporte del domingo pasado del diario O Globo denuncia que Brasil se ha convertido en el reino del "crimen sin castigo".
En el vecino país, los escándalos políticos se suceden y las crónicas sangrientas están instaladas en la vida cotidiana, pero la indignación que unos y otras provocan en la población rara vez se traduce en sanciones legales.
Las autoridades políticas suelen pasar entre las mallas de la red judicial porque ésta deja tantas posibilidades de recursos que al final sólo se condena a los más frágiles y a los pobres.
El caso paradigmático es el del ex presidente Fernando Collor: a pesar de que el proceso político por denuncias de corrupción le obligó a renunciar en 1992, el proceso legal se arrastra desde entonces.
Los escándalos que estallaron desde la llegada del presidente Luiz Inacio Lula da Silva al poder en 2003 provocaron la caída de sus principales ministros y asesores, pero hasta ahora ninguno debió responder ante la justicia, y algunos hasta fueron electos diputados.
Calheiros es uno de los principales aliados de Lula en el Congreso. (AFP-NA-Especial-Télam)







