17 Junio 2007 Seguir en 
En un pequeño living hay estantes donde además de los numerosos libros se pueden encontrar objetos pequeños de Rolo Juárez y de Luciana Guiot. A un par de metros, a lado de los utensilios, en la cocina, también pueden observarse otros objetos de Pablo Guiot y Carlota Beltrame, mientras que en las paredes hay fotografías y pinturas de pequeño formato de Javier Juárez, Mariana Ferrari, Martín Guiot y Rosalba Mirabella. Una escultura de Sandro Pereira parece descansar en la cama de una de las habitaciones.
Todos los nombrados son artistas tucumanos, pero no son los únicos que se encuentran en el piso de avenida Córdoba, a pocos metros de avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, donde no hay lugar (ni siquiera el baño) que no esté ocupado por alguna obra de arte . Es el departamento del director de la revista "Ramona", Gustavo Bruzzone, el coleccionista que descubrió a los artistas tucumanos contemporáneos en el año 2000.
La situación física no es muy distinta en esta ciudad: Marcelo Villalba tiene entre 80 y 90 obras: "las tenemos en casa en casi todas las paredes disponibles (excepto en mi cuarto). Muchas están guardadas, algunas aún sin enmarcar, enrolladas; otras en cajas. Es una pena no poder tener paredes y pedestales para todas", admite ante una consulta de LA GACETA. "Empecé a tener obras como registros de mi involucramiento en proyectos artísticos. Me parecían fieles testigos de experiencias que me habían encantado vivir: la primera y última obra producida por un artista determinado en un proyecto que organicé; una obra en la que el artista se había inspirado en una vivencia mía; obras expuestas en muestras que organicé o produje; obras premiadas en concursos en los que participé con un premio adquisición o compras directas por impulso. Creo que el factor común es el placer que me produce la cercanía del arte", explicó el coleccionista que tiene dibujos y pinturas de Ricardo Fatalini, Rolo Juárez, Pablo, Martín y Luciana Guiot, Mariana Ferrari, Fabián Ramos, Carlota Beltrame, Flavia Romano y, por supuesto, esculturas de Sandro Pereira. De cualquier manera, tal vez una de las piezas más valiosas de esta colección sea la del viejo maestro del perceptismo, Raúl Lozza. Villalba dice que le interesa el arte contemporáneo "por su audacia".
Todos los nombrados son artistas tucumanos, pero no son los únicos que se encuentran en el piso de avenida Córdoba, a pocos metros de avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, donde no hay lugar (ni siquiera el baño) que no esté ocupado por alguna obra de arte . Es el departamento del director de la revista "Ramona", Gustavo Bruzzone, el coleccionista que descubrió a los artistas tucumanos contemporáneos en el año 2000.
La situación física no es muy distinta en esta ciudad: Marcelo Villalba tiene entre 80 y 90 obras: "las tenemos en casa en casi todas las paredes disponibles (excepto en mi cuarto). Muchas están guardadas, algunas aún sin enmarcar, enrolladas; otras en cajas. Es una pena no poder tener paredes y pedestales para todas", admite ante una consulta de LA GACETA. "Empecé a tener obras como registros de mi involucramiento en proyectos artísticos. Me parecían fieles testigos de experiencias que me habían encantado vivir: la primera y última obra producida por un artista determinado en un proyecto que organicé; una obra en la que el artista se había inspirado en una vivencia mía; obras expuestas en muestras que organicé o produje; obras premiadas en concursos en los que participé con un premio adquisición o compras directas por impulso. Creo que el factor común es el placer que me produce la cercanía del arte", explicó el coleccionista que tiene dibujos y pinturas de Ricardo Fatalini, Rolo Juárez, Pablo, Martín y Luciana Guiot, Mariana Ferrari, Fabián Ramos, Carlota Beltrame, Flavia Romano y, por supuesto, esculturas de Sandro Pereira. De cualquier manera, tal vez una de las piezas más valiosas de esta colección sea la del viejo maestro del perceptismo, Raúl Lozza. Villalba dice que le interesa el arte contemporáneo "por su audacia".










