15 Junio 2007 Seguir en 
MOSCU, Rusia.- El servicio secreto interno de Rusia, el FSB, ha abierto una investigación por presuntas actividades de espionaje contra el ex agente secreto Andrei Lugovoi, acusado por la Justicia británica de asesinar al ex agente secreto Alexander Litvinenko.
El FSB, sucesor del KGB soviético, decidió abrir una pesquisa después de que Lugovoi asegurara que Litvinenko había intentado en el pasado reclutarlo para el servicio secreto británico. El hombre, actualmente un exitoso hombre de negocios, rechazó cualquier implicación en la muerte de Litvinenko, asesinado en noviembre pasado con el isótopo radiactivo polonio 210.
El sospechoso sostuvo que, detrás del asesinato de Litvinenko, pudieron estar el multimillonario ruso Boris Berezovski, un enemigo del Kremlin que vive exiliado en Londres, y el propio servicio secreto exterior británico.
Las autoridades rusas se han negado a aceptar la petición de extradición de Lugovoi presentada por la Justicia británica alegando que su Constitución prohibe la entrega de un nacional a tribunales extranjeros.
Mientras tanto, la embajada británica en Moscú declaró hoy que la muerte de Litvinenko es un caso criminal, no de inteligencia. "El sospechoso debería estar ante un tribunal británico por este grave crimen", dijo un portavoz de la legación, insistiendo en que Londres sigue esperando la respuesta rusa al pedido de extradición.
Lugovoi rechazó comentar el caso abierto por el FSB, pero afirmó que como "ciudadano ruso obediente de las leyes" está cooperando con la investigación que la Justicia rusa lleva adelante para esclarecer el asesinato de Litvinenko. (DPA)
El FSB, sucesor del KGB soviético, decidió abrir una pesquisa después de que Lugovoi asegurara que Litvinenko había intentado en el pasado reclutarlo para el servicio secreto británico. El hombre, actualmente un exitoso hombre de negocios, rechazó cualquier implicación en la muerte de Litvinenko, asesinado en noviembre pasado con el isótopo radiactivo polonio 210.
El sospechoso sostuvo que, detrás del asesinato de Litvinenko, pudieron estar el multimillonario ruso Boris Berezovski, un enemigo del Kremlin que vive exiliado en Londres, y el propio servicio secreto exterior británico.
Las autoridades rusas se han negado a aceptar la petición de extradición de Lugovoi presentada por la Justicia británica alegando que su Constitución prohibe la entrega de un nacional a tribunales extranjeros.
Mientras tanto, la embajada británica en Moscú declaró hoy que la muerte de Litvinenko es un caso criminal, no de inteligencia. "El sospechoso debería estar ante un tribunal británico por este grave crimen", dijo un portavoz de la legación, insistiendo en que Londres sigue esperando la respuesta rusa al pedido de extradición.
Lugovoi rechazó comentar el caso abierto por el FSB, pero afirmó que como "ciudadano ruso obediente de las leyes" está cooperando con la investigación que la Justicia rusa lleva adelante para esclarecer el asesinato de Litvinenko. (DPA)







