14 Junio 2007 Seguir en 
SAMARRAç- Los dos minaretes del mausoleo chiíta de Samarra, al norte de Irak, se vinieron abajo ayer tras un un atentado con bomba. Hace un año, en otro hecho similar, supuestos militantes sunnitas -o un comando de Al Qaeda- destruyeron la cúpula de oro de la Mezquita Dorada, uno de los centros de peregrinación más importantes de los musulmanes chiítas en Irak.
Ante la posibilidad de un nuevo baño de sangre, en enfrentamientos entre chiítas y sunnitas, políticos y líderes religiosos pidieron evitar cualquier acción de venganza. Por su parte, el primer ministro Nuri al Maliki, chiíta, ordenó un toque de queda por tiempo indefinido en Bagdad y en Samarra, de mayoría sunnita.
Según voceros policiales, antes de la explosión hubo un ataque con granadas de mortero contra la mezquita, pese a que el área es vigilada por unidades del Ejército desde el atentado de febrero de 2006. La explosión de ayer destruyó casi por completo las torres. El año pasado, la famosa cúpula dorada de la emblemática mezquita quedó seriamente dañada y casi de inmediato se desató una devastadora ola de violencia sectaria que ha causado más de 15.000 muertes.
La mezquita mausoleo alberga las tumbas de los imanes del siglo IX, Ali al Hadi y Hassan al Askaria, a los que los chiítas consideran los herederos legítimos del profeta Mahoma. Al Hadi y Al Askaria son los décimo y undécimo imanes de esta rama del Islam.
Culpan a Estados Unidos
El líder religioso de los chiítas iraquíes, el gran ayatolllah Ali al Sistani, instó a los fieles a que se contengan en vista del nuevo daño al santuario. "Los iraquíes no deben seguir a aquellos que persiguen una división", dijo. En la ciudad santa de Nayaf, en el centro de Irak, chiítas enardecidos culparon al gobierno y a las tropas estadounidenses del ataque al lugar santo. El embajador de EEUU en Bagdad, Ryan Crocker, y el comandante de las tropas estadounidenses en Irak, general David Petraeus, dijeron en un comunicado: "Este brutal ataque contra uno de los mausoleos santos de Irak es un intento de Al Qaeda de sembrar la discordia y la violencia entre los grupos religiosos del país", y agrega que el ataque muestra que los terroristas se sienten arrinconados.
El atentado fue condenado por la ONU y por la Unión Europea. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo que estaba profundamente conmovido por lo ocurrido en Samarra e instó a las partes involucradas a evitar una escalada del conflicto. "El ataque tiene claramente como objetivo provocar el conflicto sectario y socavar la paz y estabilidad en Irak", dijo el vocero de Ban. También Alemania, que ocupa la presidencia rotativa de la UE, condenó el episodio.
Boicot al Parlamento
Líderes sunnitas de Samarra exigieron la dimisión del gobierno. Al Maliki y el Parlamento pidieron que conserven la calma. No obstante, los diputados del partido del clérigo radical chiíta Moqtada al Sadr suspendieron a partir de ayer toda actividad parlamentaria hasta que la mezquita de Samarra y todas las demás mezquitas y lugares santos de los sunnitas y chiítas en Irak hayan sido restaurados.
Mientras, la principal conexión terrestre entre las ciudades de Tikrit y Kirkuk quedó interrumpida tras el atentado con bomba a un puente en el norte iraquí. Es el cuarto ataque contra estas construcciones en los últimos cuatro días, con la intención de aislar ciudades y de impedir los movimientos militares por tierra. (DPA)
Ante la posibilidad de un nuevo baño de sangre, en enfrentamientos entre chiítas y sunnitas, políticos y líderes religiosos pidieron evitar cualquier acción de venganza. Por su parte, el primer ministro Nuri al Maliki, chiíta, ordenó un toque de queda por tiempo indefinido en Bagdad y en Samarra, de mayoría sunnita.
Según voceros policiales, antes de la explosión hubo un ataque con granadas de mortero contra la mezquita, pese a que el área es vigilada por unidades del Ejército desde el atentado de febrero de 2006. La explosión de ayer destruyó casi por completo las torres. El año pasado, la famosa cúpula dorada de la emblemática mezquita quedó seriamente dañada y casi de inmediato se desató una devastadora ola de violencia sectaria que ha causado más de 15.000 muertes.
La mezquita mausoleo alberga las tumbas de los imanes del siglo IX, Ali al Hadi y Hassan al Askaria, a los que los chiítas consideran los herederos legítimos del profeta Mahoma. Al Hadi y Al Askaria son los décimo y undécimo imanes de esta rama del Islam.
Culpan a Estados Unidos
El líder religioso de los chiítas iraquíes, el gran ayatolllah Ali al Sistani, instó a los fieles a que se contengan en vista del nuevo daño al santuario. "Los iraquíes no deben seguir a aquellos que persiguen una división", dijo. En la ciudad santa de Nayaf, en el centro de Irak, chiítas enardecidos culparon al gobierno y a las tropas estadounidenses del ataque al lugar santo. El embajador de EEUU en Bagdad, Ryan Crocker, y el comandante de las tropas estadounidenses en Irak, general David Petraeus, dijeron en un comunicado: "Este brutal ataque contra uno de los mausoleos santos de Irak es un intento de Al Qaeda de sembrar la discordia y la violencia entre los grupos religiosos del país", y agrega que el ataque muestra que los terroristas se sienten arrinconados.
El atentado fue condenado por la ONU y por la Unión Europea. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo que estaba profundamente conmovido por lo ocurrido en Samarra e instó a las partes involucradas a evitar una escalada del conflicto. "El ataque tiene claramente como objetivo provocar el conflicto sectario y socavar la paz y estabilidad en Irak", dijo el vocero de Ban. También Alemania, que ocupa la presidencia rotativa de la UE, condenó el episodio.
Boicot al Parlamento
Líderes sunnitas de Samarra exigieron la dimisión del gobierno. Al Maliki y el Parlamento pidieron que conserven la calma. No obstante, los diputados del partido del clérigo radical chiíta Moqtada al Sadr suspendieron a partir de ayer toda actividad parlamentaria hasta que la mezquita de Samarra y todas las demás mezquitas y lugares santos de los sunnitas y chiítas en Irak hayan sido restaurados.
Mientras, la principal conexión terrestre entre las ciudades de Tikrit y Kirkuk quedó interrumpida tras el atentado con bomba a un puente en el norte iraquí. Es el cuarto ataque contra estas construcciones en los últimos cuatro días, con la intención de aislar ciudades y de impedir los movimientos militares por tierra. (DPA)







