10 Junio 2007 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos catorce personas murieron hoy -siete de ellos policías- mientras medio centenar resultaron heridas en varios ataques y enfrentamientos perpetrados en otra sangrienta jornada en Irak.
En Tikrit, 130 kilómetros al norte de Bagdad, un atacante estrelló primero su camión contra un muro de protección para detonar su carga explosiva y destruir el edificio donde se encontraba la dirección de la policía de carreteras.
Esta explosión fue la más letal de una serie de ataques y otros actos de violencia -de los cuales la mayoría tuvieron como objetivo a agentes de la policía iraquí, según informó la agencia DPA.
Otra bomba colocada al costado de una carretera destruyó totalmente una patrulla policial cerca de una estación de servicio en Balad Ruz, a unos 70 kilómetros al noroeste de Bagdad, matando a un policía e hiriendo a otras seis personas -cinco agentes y un civil-, según el centro de la policía provincial en Diyala, uno de los bastiones de la insurgencia sunita.
En tanto, otras cuatro personas murieron en enfrentamientos en un sector chiita de Bagdad. Las combates, de acuerdo a la versión de la policía, se produjeron en Fidiliya, en los suburbios de la capital, luego que una caravana militar estadounidense fuera atacada tras una incursión contra las oficinas locales de Moqtada Al Sadr, un clérigo que exige la retirada de las tropas de Irak.
Por otra parte, cuatro policías iraquíes fueron heridos al estallar una bomba oculta junto a un cadáver en el interior de un ataúd, informó hoy la agencia Aswat al Iraq, que citó testigos.
Mientras, el Washington Post, que cita altos mandos militares, dijo que el Ejército de Estados Unidos planea retirar 100.000 de los más de 150.000 soldados desplegados en Irak entre finales de 2008 y principios de 2009.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, no quiso desmentir ni confirmar el informe y sólo aclaró a la cadena CBS que Bush dejó claro que en algún momento pretende retirar las tropas en la primera línea de combate, como propuso la llamada comisión Baker. (Télam)
En Tikrit, 130 kilómetros al norte de Bagdad, un atacante estrelló primero su camión contra un muro de protección para detonar su carga explosiva y destruir el edificio donde se encontraba la dirección de la policía de carreteras.
Esta explosión fue la más letal de una serie de ataques y otros actos de violencia -de los cuales la mayoría tuvieron como objetivo a agentes de la policía iraquí, según informó la agencia DPA.
Otra bomba colocada al costado de una carretera destruyó totalmente una patrulla policial cerca de una estación de servicio en Balad Ruz, a unos 70 kilómetros al noroeste de Bagdad, matando a un policía e hiriendo a otras seis personas -cinco agentes y un civil-, según el centro de la policía provincial en Diyala, uno de los bastiones de la insurgencia sunita.
En tanto, otras cuatro personas murieron en enfrentamientos en un sector chiita de Bagdad. Las combates, de acuerdo a la versión de la policía, se produjeron en Fidiliya, en los suburbios de la capital, luego que una caravana militar estadounidense fuera atacada tras una incursión contra las oficinas locales de Moqtada Al Sadr, un clérigo que exige la retirada de las tropas de Irak.
Por otra parte, cuatro policías iraquíes fueron heridos al estallar una bomba oculta junto a un cadáver en el interior de un ataúd, informó hoy la agencia Aswat al Iraq, que citó testigos.
Mientras, el Washington Post, que cita altos mandos militares, dijo que el Ejército de Estados Unidos planea retirar 100.000 de los más de 150.000 soldados desplegados en Irak entre finales de 2008 y principios de 2009.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, no quiso desmentir ni confirmar el informe y sólo aclaró a la cadena CBS que Bush dejó claro que en algún momento pretende retirar las tropas en la primera línea de combate, como propuso la llamada comisión Baker. (Télam)







