Bush mantiene su plan de instalar el escudo antimisiles

El mandatario estadounidense llegó a Italia, donde hablará con Prodi y con el Papa. Washington y Varsovia negocian la colocación de 10 interceptores de misiles balísticos hostiles. Putin quedó sin respuesta.

EL POSIBLE SOCIO. Bush abraza al presidente polaco, Lech Kaczynski, que lo recibió en el aeropuerto de Gdansk, al norte del país. REUTERS
EL POSIBLE SOCIO. Bush abraza al presidente polaco, Lech Kaczynski, que lo recibió en el aeropuerto de Gdansk, al norte del país. REUTERS
09 Junio 2007
GDANSK, Polonia.- El presidente de EEUU, George W. Bush, se despidió ayer de sus pares del Grupo de los Ocho y viajó a Polonia para una breve visita en la que habló con su par polaco, Lech Kaczynski, sobre el plan de estacionar parte del escudo antimisiles estadounidense en ese país. Anoche abandonó Polonia y llegó a Roma, siguiente etapa de su gira europea.
Polonia acordó, en principio, albergar 10 interceptores de misiles balísticos hostiles. Los interceptores, y un radar la República Checa, otro ex satélite del régimen soviético, formarían la parte europea del escudo que Washington está ensamblando para combatir la amenaza de un ataque nuclear de los llamados “Estados hostiles”, como Irán. Rusia, escéptica, considera que el proyecto socava su propia seguridad y ha amenazado con regresar a la práctica de la Guerra Fría de apuntar misiles rusos a Europa si el plan avanza. El presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció sorpresivamente a Bush que se use un radar de control ruso ubicado en Azerbaidjan para interceptar cualquier amenaza de Oriente Medio. “Ese radar cubre toda la región que le preocupa a Estados Unidos”, afirmó. Putin esperaba que se suspendieran las conversaciones entre Washington, Varsovia y Praga hasta que se estudiara su oferta. Bush y Kaczynski volverán a hablar en julio sobre el polémico escudo. Para el mismo mes se espera una reunión Bush-Putin.

Ciudad blindada
Mientras, Roma amanecerá blindada hoy por la visita de 24 horas de Bush. Más de 10.000 policías, carabineros y agentes de civil vigilan desde ayer las estaciones de trenes, del metro, los monumentos y los accesos al casco histórico de la capital.
Bush será recibido en audiencia privada por el papa Benedicto XVI, en el Vaticano, y luego se entrevistará con el primer ministro, Romano Prodi, en medio de manifestaciones de protesta. Un clima denso envuelve las relaciones entre el gobierno de centro izquierda, en el poder desde abril de 2006, y Washington. La apertura de un juicio, en ausencia, contra 26 agentes de la CIA por el secuestro en 2003 de un imán en Milán; el retiro de los soldados italianos de Irak; las protestas callejeras por la ampliación de la base estadounidense de Vicenza, además de las críticas del canciller, Massimo D’Alema, al proyecto de escudo antimisiles, son algunos puntos de fricción entre los dos países. (Reuter-AFP-NA-DPA)

El G-5 reclamó su sitio en el club de los grandes

HEILIGENDAMM.- Los países emergentes insistieron en la necesidad de que se les haga un sitio en el club de los países industrializados (el Grupo de los Ocho), e instaron ayer, en la última sesión de la cumbre, a resolver los problemas del cambio climático y de la liberación del comercio, esenciales para los países en desarrollo. Brasil, México, China, India y Sudáfrica, que forman el Grupo de los Cinco (G-5), repitieron por enésima vez que el foro internacional no puede ser representativo sin ellos, que suman el 42% de la población mundial.
No han ganado la partida en su intento por convertir el G-8 en G-13, pero sus voces resuenan con potencia. “Está claro que el G-8 es cada vez más consciente de que los países más ricos del mundo no deben decidir solos sobre los temas de interés mundial”, dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Poco antes, la canciller alemana, Angela Merkel, decía ante la prensa que, por el momento, no apoyaba el ingreso de los emergentes al G-8. No obstante, la cumbre puso en marcha un diálogo estructurado y permanente con esos países, añadió.
Respecto del cambio climático, Lula recordó que no basta con reducir la emisión de gases contaminantes, sino que es necesario que cada país invierta en innovaciones tecnológicas para encarar este problema. En este sentido, Brasil es un privilegiado, que ha dado un paso gigantesco con el desarrollo de los biocombustibles, el biodiesel y la energías renovables. (AFP-NA)

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