Como epílogo de la cumbre, el G-8 escuchó a países emergentes

Bush se recuperó de una ligera "indisposición" y volvió a tomar parte de las deliberaciones; Brasil y México hablaron sobre la globalización.

“AQUI ME DUELE”. Un malestar estomacal impidió a Bush asistir a las primeras reuniones del día. REUTERS
“AQUI ME DUELE”. Un malestar estomacal impidió a Bush asistir a las primeras reuniones del día. REUTERS
08 Junio 2007
HEILIGENDAMM, Alemania.- Como epílogo de la cumbre que lleva a cabo en Alemania, el G-8 dialogó hoy con cinco países emergentes -entre ellos Brasil y México- dispuestos a debatir acerca del clima y de la liberalización del comercio, y a pedir a los ricos que asuman sus responsabilidades históricas.

Los dos países latinoamericanos habían preparado, junto a China, India y Sudáfrica, el encuentro de hoy durante una reunión en Berlín para consensuar posiciones y hablar con una sola voz.

El presidente brasileño, Luiz Inacio “Lula” da Silva, y su homólogo mexicano, Felipe Calderón, llegaron a la cita dispuestos a tratar cuestiones de vital importancia para el desarrollo de sus países: la lucha contra el cambio climático y las negociaciones de la Ronda de Doha en el marco de la Organización Mundial del Comercio, para la liberalización de los mercados.

“Lula”, cuyo país es uno de los principales productores mundiales de etanol, explicó a los ocho países industrializados el vínculo entre el cambio climático, la energía y el combate contra la pobreza. “Es preciso concretar compromisos que aseguren mecanismos de protección contra la contaminación del planeta”, recalcó.

Respecto de la Ronda de Doha, los dos países latinoamericanos piden que se haga todo lo posible para reiniciar las negociaciones.

Los países emergentes quieren vincular la protección climática con el desarrollo, pues no están dispuestos a sacrificar su economía en nombre del medioambiente, cuando consideran que se ha deteriorado, ante todo, por la acción despiadada de los estados más industrializados.

Para eso, recordarán que representan el 42% de la población mundial, por lo que su peso en la escena internacional está lejos de ser anodino.

Bush indispuesto
La última jornada del G-8 comenzó con la ausencia del presidente estadounidense, George W. Bush, que sufrió una “ligera indisposición” a la madrugada. El malestar estomacal que aquejó al mandatario fue tratado por los médicos de la delegación presidencial que lo acompañaba.

Según el portavoz Dan Bartlett el presidente “se encontraba mejor pero no al 100%. Tras dormir toda la mañana, Bush fue despertado al mediodía y posteriormente se unió a las sesiones de la cumbre.

Por eso, no pudo participar en la primera reunión de trabajo de hoy, cuando los líderes de los siete países más industrializados y Rusia se reunieron con un grupo de países africanos, al que prometió ayuda financiera para combatir las pandemias que hacen estragos en el continente negro. (AFP-NA-DPA)

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