08 Junio 2007 Seguir en 
Heiligendamm.- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, sorprendió ayera su par de Estados Unidos, George W. Bush, al proponerle que se olvide del escudo antimisiles que quiere construir en Europa y que, en vez de ello, utilice en forma conjunta el sistema antimisiles que Rusia tiene en la república asiática de Azerbaidjan. “Con esto se evitaría los gastos de construcción”, le dijo Putin a Bush en una reunión a solas, al margen de la cumbre.
Repuesto de la sorpresiva oferta, Bush dijo que se trata de una idea interesante y acordó con Putin establecer grupos de trabajo con sus respectivos ministerios de Defensa y del Exterior. La base de radares de Gabala, en Azerbaidjan, podría controlar posibles ataques con misiles por parte de Irán a blancos en Europa, hipótesis que esgrime Bush para justificar la construcción de un sistema propio en Polonia y la República Checa, Rusia ve en ello un peligro para su propia seguridad y lo ha dicho en duros términos.
A fondo
El plan no implica sólo el empleo de la estación de radares construída en 1985, en plena Guerra Fría, y que Rusia tiene alquilada al gobierno azerí, sino desarrollar un escudo antimisiles conjunto. “No necesitaríamos más de entre tres a cinco años desde el primer test hasta la puesta en marcha”, dijo Putin.
Ambos continuarán analizando el tema en julio, cuando Putin visite Estados Unidos. Según analistas, en caso de que Bush acepte la propuesta, se evitaría que Rusia redirija sus misiles hacia Europa, tal como amenazó el líder ruso como reacción al plan defensivo norteamericanos en Europa. Según Putin, el presidente de Azerbaidjan acogió entusiasmado su iniciativa. (dpa)
Repuesto de la sorpresiva oferta, Bush dijo que se trata de una idea interesante y acordó con Putin establecer grupos de trabajo con sus respectivos ministerios de Defensa y del Exterior. La base de radares de Gabala, en Azerbaidjan, podría controlar posibles ataques con misiles por parte de Irán a blancos en Europa, hipótesis que esgrime Bush para justificar la construcción de un sistema propio en Polonia y la República Checa, Rusia ve en ello un peligro para su propia seguridad y lo ha dicho en duros términos.
A fondo
El plan no implica sólo el empleo de la estación de radares construída en 1985, en plena Guerra Fría, y que Rusia tiene alquilada al gobierno azerí, sino desarrollar un escudo antimisiles conjunto. “No necesitaríamos más de entre tres a cinco años desde el primer test hasta la puesta en marcha”, dijo Putin.
Ambos continuarán analizando el tema en julio, cuando Putin visite Estados Unidos. Según analistas, en caso de que Bush acepte la propuesta, se evitaría que Rusia redirija sus misiles hacia Europa, tal como amenazó el líder ruso como reacción al plan defensivo norteamericanos en Europa. Según Putin, el presidente de Azerbaidjan acogió entusiasmado su iniciativa. (dpa)







