07 Junio 2007 Seguir en 
VATICANO, Roma.- El hombre que ayer trató de subirse al papamóvil de Benedicto XVI en la plaza de San Pedro y fue rápidamente reducido por la seguridad continuaba esta mañana adentro una estructura especial protegida de un hospital psiquiátrico.
El sujeto, alemás, de 27 años y con problemas mentales, pasó un interrogatorio y un control médico y luego fue derivado a la clínica. "El no quería atentar contra la vida de Benedicto XVI, sino llamar la atención", explicó el padre Federico Lombardi, director del servicio de prensa del Vaticano.
El hecho, ocurrido en la mañana de ayer, pasó desapercibido para la mayoría de los congregados y también para el propio Papa, que daba la vuelta a la plaza de San Pedro al principio de su audiencia general de los miércoles.
Después del atentando cometido por el terrorista turco Mehmet Ali Agca, quienes acuden a esos encuentros tienen que pasar por un control de seguridad. Según precisó el Vaticano, si el sujeto hubiera estado armado no hubiera podido ingresar a la zona.
De complexión más bien corpulenta y vestido con pantalón corto, camiseta y gorra, el joven saltó la barrera de seguridad que mantiene a distancia a la multitud e intentó subirse a la parte de atrás del auto descubierto.
En ese momento fue reducido por varios miembros del servicio de orden vaticano, entre ellos guardaespaldas de la Guardia Suiza papal. Antes de ser internado, lo llevaron ante el juez único del pequeño Estado, Gianluigi Marrone.
Benedicto XVI siguió saludando normalmente a los peregrinos. La seguridad del Papa y del Estado pontificio está compartida entre la Guardia Suiza y por los gendarmes del Vaticano, mientras que la policía italiana se encarga del entorno del enclave en Roma. (AFP-NA)
El sujeto, alemás, de 27 años y con problemas mentales, pasó un interrogatorio y un control médico y luego fue derivado a la clínica. "El no quería atentar contra la vida de Benedicto XVI, sino llamar la atención", explicó el padre Federico Lombardi, director del servicio de prensa del Vaticano.
El hecho, ocurrido en la mañana de ayer, pasó desapercibido para la mayoría de los congregados y también para el propio Papa, que daba la vuelta a la plaza de San Pedro al principio de su audiencia general de los miércoles.
Después del atentando cometido por el terrorista turco Mehmet Ali Agca, quienes acuden a esos encuentros tienen que pasar por un control de seguridad. Según precisó el Vaticano, si el sujeto hubiera estado armado no hubiera podido ingresar a la zona.
De complexión más bien corpulenta y vestido con pantalón corto, camiseta y gorra, el joven saltó la barrera de seguridad que mantiene a distancia a la multitud e intentó subirse a la parte de atrás del auto descubierto.
En ese momento fue reducido por varios miembros del servicio de orden vaticano, entre ellos guardaespaldas de la Guardia Suiza papal. Antes de ser internado, lo llevaron ante el juez único del pequeño Estado, Gianluigi Marrone.
Benedicto XVI siguió saludando normalmente a los peregrinos. La seguridad del Papa y del Estado pontificio está compartida entre la Guardia Suiza y por los gendarmes del Vaticano, mientras que la policía italiana se encarga del entorno del enclave en Roma. (AFP-NA)








