Con un horizonte difuso, comienza en Alemania la cumbre de los países ricos
Miles de manifestantes antiglobalización burlaron el dispositivo de seguridad en el balneario de Heiligendamm. La canciller alemana, Angela Merkel, no pudo quebrar la resistencia de Bush a la reducción de los gases que dañan el planeta.
07 Junio 2007 Seguir en 
Heiligendamm.- Sin que se anticipen acuerdos sobre los grandes temas de la agenda, comenzó ayer en este balneario alemán la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8). Policías antimotines dispersaron a cientos de manifestantes antiglobalización que protestaban frente al hotel donde se realiza el encuentro, que fue vallado totalmente. La cumbre se desarrollará hasta mañana en esta pequeña localidad situada a orillas del el mar Báltico, a 20 kilómetros de la ciudad de Rostock.
Ayer, tras un encuentro bilateral, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, George W. Bush, insinuaron que no habrá acuerdos acerca de medidas para controlar el cambio climático, uno de los ejes de la agenda del G8. Aunque Bush se manifestó con fuertes deseos de trabajar con los líderes de los países del G8 para reducir la emisión de los gases que provocan el efecto invernadero y, consecuentemente, el calentamiento global, no se pronunció respecto de la propuesta de Merkel de limitar a 2 ºC la subida de la temperatura del planeta hasta 2050, lo que implica reducir a la mitad las emisiores con relación a 1990.
Los alineados
Fuentes diplomáticas dijeron que el objetivo enunciado por Merkel es visto como una expresión de deseo, más que como una meta concreta. Pero nadie duda de que se trata de un problema de urgente atención. Al menos así lo entendieron el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; el saliente primer ministro británico, Tony Blair; y el premier italiano, Romano Prodi, que manifestaron su firme apoyo a la propuesta de la canciller anfitriona. Los líderes de los países nucleados en el G-8 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña, Alemania y Rusia), tampoco arribaron a una posición común para combatir la pobreza y el sida en Africa.
Llegada sorpresiva
Unos 8.000 manifestantes antiglobalización sorprendieron a la policía y llegaron desde diferentes puntos hasta la valla de seguridad instalada junto al complejo hotelero donde se reúne el G8. A pesar del enorme dispositivo de seguridad desplegado, los activistas, que lanzaron piedras, pusieron en jaque a los agentes que apelaron a chorros de agua, gases lacrimógenos y golpes con bastones para desalojarlos.
No obstante, miles de manifestantes continuaban apostados a unos 50 metros de la valla metálica que tiene más de 12 kilómetros de largo. Otra columna de activistas antiglobalización bloqueó durante varias horas las vías de un pequeño ferrocarril llamado “Molly”, que es el único medio de transporte que disponen los periodistas para llegar a Heiligendamm. La prensa acreditada tuvo que recurrir a la ayuda de seis lanchas militares rápidas para llegar a una rueda de prensa ofrecida por el presidente de la Comisión de la Unión Europea, José Manuel Barroso.
Encuentro musical
Otros manifestantes cortaron una parte de la autopista que conduce al aeropuerto de Rostock-Laage, lugar de arribo de varios de los líderes del G8. La manifestación central contra la cumbre de los países ricos, prevista para hoy en Heilingendamm, fue suspendida por los organizadores debido a que la Justicia rechazó un recurso contra la prohibición de la protesta. La mayoría de los activistas concurrirá hoy a un recital en Rostock, en el que participarán famosos artistas que se declaran comprometidos en la lucha contra la pobreza, como Bono, Bob Geldof y Herbert Groenemeyer. (Télam)
Ayer, tras un encuentro bilateral, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, George W. Bush, insinuaron que no habrá acuerdos acerca de medidas para controlar el cambio climático, uno de los ejes de la agenda del G8. Aunque Bush se manifestó con fuertes deseos de trabajar con los líderes de los países del G8 para reducir la emisión de los gases que provocan el efecto invernadero y, consecuentemente, el calentamiento global, no se pronunció respecto de la propuesta de Merkel de limitar a 2 ºC la subida de la temperatura del planeta hasta 2050, lo que implica reducir a la mitad las emisiores con relación a 1990.
Los alineados
Fuentes diplomáticas dijeron que el objetivo enunciado por Merkel es visto como una expresión de deseo, más que como una meta concreta. Pero nadie duda de que se trata de un problema de urgente atención. Al menos así lo entendieron el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; el saliente primer ministro británico, Tony Blair; y el premier italiano, Romano Prodi, que manifestaron su firme apoyo a la propuesta de la canciller anfitriona. Los líderes de los países nucleados en el G-8 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña, Alemania y Rusia), tampoco arribaron a una posición común para combatir la pobreza y el sida en Africa.
Llegada sorpresiva
Unos 8.000 manifestantes antiglobalización sorprendieron a la policía y llegaron desde diferentes puntos hasta la valla de seguridad instalada junto al complejo hotelero donde se reúne el G8. A pesar del enorme dispositivo de seguridad desplegado, los activistas, que lanzaron piedras, pusieron en jaque a los agentes que apelaron a chorros de agua, gases lacrimógenos y golpes con bastones para desalojarlos.
No obstante, miles de manifestantes continuaban apostados a unos 50 metros de la valla metálica que tiene más de 12 kilómetros de largo. Otra columna de activistas antiglobalización bloqueó durante varias horas las vías de un pequeño ferrocarril llamado “Molly”, que es el único medio de transporte que disponen los periodistas para llegar a Heiligendamm. La prensa acreditada tuvo que recurrir a la ayuda de seis lanchas militares rápidas para llegar a una rueda de prensa ofrecida por el presidente de la Comisión de la Unión Europea, José Manuel Barroso.
Encuentro musical
Otros manifestantes cortaron una parte de la autopista que conduce al aeropuerto de Rostock-Laage, lugar de arribo de varios de los líderes del G8. La manifestación central contra la cumbre de los países ricos, prevista para hoy en Heilingendamm, fue suspendida por los organizadores debido a que la Justicia rechazó un recurso contra la prohibición de la protesta. La mayoría de los activistas concurrirá hoy a un recital en Rostock, en el que participarán famosos artistas que se declaran comprometidos en la lucha contra la pobreza, como Bono, Bob Geldof y Herbert Groenemeyer. (Télam)
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