06 Junio 2007 Seguir en 
HEILIGENDAMM, Alemania.- Unos 6.000 manifestantes bloquearon esta mañana una de las calles que lleva al lugar de reunión de la cumbre del G-8, que se inauguró hoy en la ciudad alemana de Heiligendamm. El inmenso grupo sorprendió a la policía alemana, poniendo en peligro a la seguridad del lugar.
Los activistas se concentraron en una zona en la que se habían prohibido aglomeraciones, junto a una valla metálica instalada alrededor del complejo hotelero. La policía reaccionó tratando de desalojar a los manifestantes con carros hidrantes y gases lacrimógenos.
Otro grupo de críticos antiglobalización bloqueó las vías de un pequeño ferrocarril llamado Molly, entre las localidades de Bad Doberan y Heiligendamm. Ese ferrocarril es el único medio que tienen los periodistas para llegar al lugar de reunión de los líderes de los siete países más desarrollados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón), a los que luego se agregó Rusia.
Otros manifestantes bloquearon parte de una autopista cercana al aeropuerto de Rostock-Laage, al que tenían previsto llegar la mayoría de los asistentes de la cumbre. También hubo cortes en varias rutas aledañas.
Aires de guerra fría
La cumbre del G8 comenzó en medio de una gran tensión a raíz de una guerra verbal entre los mandatarios de Estados Unidos y Rusia, que puede relegar a un segundo plano temas importantes como la lucha contra el calentamiento global.
Durante una breve visita en Praga, George W. Bush acusó ayer al gobierno ruso de haber hecho que se tambaleen las reformas que prometían dar el poder al pueblo, con preocupantes consecuencias para la evolución democrática.
Sus palabras no quedaron sin respuesta. Un portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró que su país comparte los valores europeos y mundiales comunes en lo relativo a la democracia. Este cruce de acusaciones trae aires de guerra fría al pequeño balneario de Heiligendamm. (AFP-NA-DPA)
Los activistas se concentraron en una zona en la que se habían prohibido aglomeraciones, junto a una valla metálica instalada alrededor del complejo hotelero. La policía reaccionó tratando de desalojar a los manifestantes con carros hidrantes y gases lacrimógenos.
Otro grupo de críticos antiglobalización bloqueó las vías de un pequeño ferrocarril llamado Molly, entre las localidades de Bad Doberan y Heiligendamm. Ese ferrocarril es el único medio que tienen los periodistas para llegar al lugar de reunión de los líderes de los siete países más desarrollados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón), a los que luego se agregó Rusia.
Otros manifestantes bloquearon parte de una autopista cercana al aeropuerto de Rostock-Laage, al que tenían previsto llegar la mayoría de los asistentes de la cumbre. También hubo cortes en varias rutas aledañas.
Aires de guerra fría
La cumbre del G8 comenzó en medio de una gran tensión a raíz de una guerra verbal entre los mandatarios de Estados Unidos y Rusia, que puede relegar a un segundo plano temas importantes como la lucha contra el calentamiento global.
Durante una breve visita en Praga, George W. Bush acusó ayer al gobierno ruso de haber hecho que se tambaleen las reformas que prometían dar el poder al pueblo, con preocupantes consecuencias para la evolución democrática.
Sus palabras no quedaron sin respuesta. Un portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró que su país comparte los valores europeos y mundiales comunes en lo relativo a la democracia. Este cruce de acusaciones trae aires de guerra fría al pequeño balneario de Heiligendamm. (AFP-NA-DPA)
Disturbios en la cumbre del G-8, en Barcelona (2006)







