06 Junio 2007 Seguir en 
OVIEDO, España.- Al Gore, el ex vicepresidente de Estados Unidos, fue galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, por su campaña para alertar sobre los riesgos del cambio climático.
Uno de los grandes méritos de Gore, del Partido Demócrata, es haber contribuido con su liderazgo a sensibilizar a los gobiernos y a la opinión pública acerca de la amenaza que ese fenómeno representa, resaltó el presidente del jurado, el ex jefe de gobierno español Leopoldo Calvo Sotelo.
El premio, destinado a distinguir una labor ejemplar y relevante para el mutuo conocimiento, el progreso o la fraternidad entre los pueblos, consiste en 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró.
En las últimas votaciones quedaron como finalistas la organización humanitaria Intermón Oxfam, el Instituto Universitario Europeo, la Organización Meteorológica Mundial y el economista británico Nicholas Stern.
Entre las candidaturas también estaban la Comunidad de San Egidio, una asociación católica fundada en Roma y conocida por su mediación en conflictos; el Centro Europeo para la Investigación Nuclear, con sede en Suiza; el Hospital Pediátrico de Tarará, en Cuba; la Fundación Biblioteca Ayacucho, en Venezuela o la alcaldía de la ciudad colombiana de Medellín.
Instituidos en 1981 por la fundación homónima, presidida por el heredero de la Corona española, Felipe de Borbón, los Premios Príncipe de Asturias se conceden anualmente en Oviedo, España, en ocho categorías: cooperación internacional, comunicación y humanidades, artes, letras, ciencias sociales, investigación científica y técnica, concordia, y deportes.
Los galardones, considerados los Nobel españoles, son entregados tradicionalmente en octubre por Felipe de Borbón, en una ceremonia de gala que tiene lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo. (DPA)
Uno de los grandes méritos de Gore, del Partido Demócrata, es haber contribuido con su liderazgo a sensibilizar a los gobiernos y a la opinión pública acerca de la amenaza que ese fenómeno representa, resaltó el presidente del jurado, el ex jefe de gobierno español Leopoldo Calvo Sotelo.
El premio, destinado a distinguir una labor ejemplar y relevante para el mutuo conocimiento, el progreso o la fraternidad entre los pueblos, consiste en 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró.
En las últimas votaciones quedaron como finalistas la organización humanitaria Intermón Oxfam, el Instituto Universitario Europeo, la Organización Meteorológica Mundial y el economista británico Nicholas Stern.
Entre las candidaturas también estaban la Comunidad de San Egidio, una asociación católica fundada en Roma y conocida por su mediación en conflictos; el Centro Europeo para la Investigación Nuclear, con sede en Suiza; el Hospital Pediátrico de Tarará, en Cuba; la Fundación Biblioteca Ayacucho, en Venezuela o la alcaldía de la ciudad colombiana de Medellín.
Instituidos en 1981 por la fundación homónima, presidida por el heredero de la Corona española, Felipe de Borbón, los Premios Príncipe de Asturias se conceden anualmente en Oviedo, España, en ocho categorías: cooperación internacional, comunicación y humanidades, artes, letras, ciencias sociales, investigación científica y técnica, concordia, y deportes.
Los galardones, considerados los Nobel españoles, son entregados tradicionalmente en octubre por Felipe de Borbón, en una ceremonia de gala que tiene lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo. (DPA)







