06 Junio 2007 Seguir en 
JERUSALEN.- Los palestinos mostraron ayer su tristeza y los israelíes su orgullo en el aniversario número 40 del comienzo de la guerra que cambió sus vidas. Los palestinos recuerdan el 5 de junio como el “naksa” (revés), por la victoria israelí de 1967 sobre los ejércitos árabes en la Guerra de los Seis Días, que siguió al “nakba” (desastre), cuando los judíos fundaron su Estado en 1948 y muchos musulmanes fueron desplazados o huyeron de sus tierras, convirtiéndose en refugiados.
En la antigua ciudad de Jerusalén, capturada por Israel en 1967, israelíes y árabes trabajaron ayer como siempre y los turistas extranjeros buscaban gangas en tiendas y lugares sagrados para judíos, islámicos y cristianos.
“La jornada es normal. Pero la tristeza está dentro de cada uno”, dijo el dueño de un puesto comercial. “Este es un mal día porque todavía estamos buscando nuestra libertad”, agregó. Pero a unas cuantas cuadras, en el barrio judío de la ciudad amurallada, el dueño de un local comercial expresó que los palestinos deberían aceptar la situación. “Nosotros deberíamos mostrar al mundo que este es un día único para Israel”, dijo Perla Daisey Filiba, dueña de una joyería. “Los árabes del callejón deberían aceptar que nosotros estemos aquí y deberían saber que Israel es la tierra del pueblo judío, y que Jerusalén es nuestra capital”, agregó.
Israel controló los suburbios occidentales de la ciudad a partir de 1948, pero los soldados jordanos del lado este de la “Línea Verde” establecieron un cese del fuego a los enfrentamientos que ese año dieron a los judíos poco acceso a su lugar más sagrado, el Muro de los Lamentos. Muchos musulmanes aseguran que su acceso a la mezquita Al Aqsa, en la ciudad antigua, está limitado por los soldados israelíes, cuya presencia en Jerusalén Oriental no es reconocida como legal por la ONU.
Israel derrotó a las fuerzas árabes lideradas por Egipto, Jordania y Siria en la Guerra de los Seis Días, que finalizó el 10 de junio de 1967. (Reuter)
En la antigua ciudad de Jerusalén, capturada por Israel en 1967, israelíes y árabes trabajaron ayer como siempre y los turistas extranjeros buscaban gangas en tiendas y lugares sagrados para judíos, islámicos y cristianos.
“La jornada es normal. Pero la tristeza está dentro de cada uno”, dijo el dueño de un puesto comercial. “Este es un mal día porque todavía estamos buscando nuestra libertad”, agregó. Pero a unas cuantas cuadras, en el barrio judío de la ciudad amurallada, el dueño de un local comercial expresó que los palestinos deberían aceptar la situación. “Nosotros deberíamos mostrar al mundo que este es un día único para Israel”, dijo Perla Daisey Filiba, dueña de una joyería. “Los árabes del callejón deberían aceptar que nosotros estemos aquí y deberían saber que Israel es la tierra del pueblo judío, y que Jerusalén es nuestra capital”, agregó.
Israel controló los suburbios occidentales de la ciudad a partir de 1948, pero los soldados jordanos del lado este de la “Línea Verde” establecieron un cese del fuego a los enfrentamientos que ese año dieron a los judíos poco acceso a su lugar más sagrado, el Muro de los Lamentos. Muchos musulmanes aseguran que su acceso a la mezquita Al Aqsa, en la ciudad antigua, está limitado por los soldados israelíes, cuya presencia en Jerusalén Oriental no es reconocida como legal por la ONU.
Israel derrotó a las fuerzas árabes lideradas por Egipto, Jordania y Siria en la Guerra de los Seis Días, que finalizó el 10 de junio de 1967. (Reuter)







