06 Junio 2007 Seguir en 
BERLIN.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó ayer a Alemania para participar de la cumbre del G-8, ocasión en la que se espera que se reúna con su par ruso, Vladimir Putin, para limar asperezas en relación con el polémico plan estadounidense de instalar misiles en Europa.
Un operativo de seguridad nunca visto en la Alemania moderna se desplegó en Rostock y en el vecino centro turístico Heiligendamm, sede de la cumbre, debido no sólo a la amenaza de atentados de grupos fundamentalistas islámicos, sino también por las protestas de facciones antiglobalización, una de las cuales dejó un millar de heridos el fin de semana.
Ajena a estas protestas, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que está segura de que será una buena cumbre, tras adelantar que se abordarán temas como la libertad de inversión, una mayor transparencia en los fondos de riesgo y también los desequilibrios financieros en el mundo. Respecto de la controversia entre Washington y Moscú por el escudo antimisiles, aseguró que al margen de la cumbre existe siempre la posibilidad de reuniones bilaterales. Al ser consultada sobre si teme que Rusia bloquee algunos temas de la cumbre, consideró que todos deben aportar debates constructivos y no presentar una posición de bloqueo.
Paños fríos
Bush arribó a bordo del avión presidencial “Air Force One” al aeropuerto de Rostock-Laage, junto con su esposa, Laura. Un día antes, en Praga, en medio de manifestaciones en contra del sistema de defensa estadounidense, Bush nuevamente defendió su proyecto de escudo antimisiles e intentó poner paños fríos al entredicho verbal que mantiene con Putin. “Rusia no es el enemigo”, dijo en alusión a las razones que lo llevan a extender el escudo antimisiles en Europa. Cientos de activistas antiglobalización manifestaron pacíficamente frente al aeropuerto su repulsa por la llegada del mandatario.
Tras la finalización de la cumbre, Bush viajará el viernes a Varsovia y se reunirá con el primer ministro polaco, Jaroslav Kaczynski, en la península de Hela. Kaczynski dijo ayer que no se siente obligado a aceptar la instalación de partes del escudo antimisilístico, como lo hizo la República Checa. “Plantearemos condiciones, y ese es en este momento el contenido de las negociaciones”, dijo. (AFP-NA)
Un operativo de seguridad nunca visto en la Alemania moderna se desplegó en Rostock y en el vecino centro turístico Heiligendamm, sede de la cumbre, debido no sólo a la amenaza de atentados de grupos fundamentalistas islámicos, sino también por las protestas de facciones antiglobalización, una de las cuales dejó un millar de heridos el fin de semana.
Ajena a estas protestas, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que está segura de que será una buena cumbre, tras adelantar que se abordarán temas como la libertad de inversión, una mayor transparencia en los fondos de riesgo y también los desequilibrios financieros en el mundo. Respecto de la controversia entre Washington y Moscú por el escudo antimisiles, aseguró que al margen de la cumbre existe siempre la posibilidad de reuniones bilaterales. Al ser consultada sobre si teme que Rusia bloquee algunos temas de la cumbre, consideró que todos deben aportar debates constructivos y no presentar una posición de bloqueo.
Paños fríos
Bush arribó a bordo del avión presidencial “Air Force One” al aeropuerto de Rostock-Laage, junto con su esposa, Laura. Un día antes, en Praga, en medio de manifestaciones en contra del sistema de defensa estadounidense, Bush nuevamente defendió su proyecto de escudo antimisiles e intentó poner paños fríos al entredicho verbal que mantiene con Putin. “Rusia no es el enemigo”, dijo en alusión a las razones que lo llevan a extender el escudo antimisiles en Europa. Cientos de activistas antiglobalización manifestaron pacíficamente frente al aeropuerto su repulsa por la llegada del mandatario.
Tras la finalización de la cumbre, Bush viajará el viernes a Varsovia y se reunirá con el primer ministro polaco, Jaroslav Kaczynski, en la península de Hela. Kaczynski dijo ayer que no se siente obligado a aceptar la instalación de partes del escudo antimisilístico, como lo hizo la República Checa. “Plantearemos condiciones, y ese es en este momento el contenido de las negociaciones”, dijo. (AFP-NA)







