Violentos disturbios ensombrecen la antesala de una cumbre del G-8

La ciudad de Rostock fue un campo de batalla donde se enfrentaron activistas antiglobalización y uniformados. Calentamiento global.

EL DETONANTE. Miles de jóvenes se dispersan al momento de producirse el primer choque entre militantes radicalizados y efectivos policiales. REUTERS
EL DETONANTE. Miles de jóvenes se dispersan al momento de producirse el primer choque entre militantes radicalizados y efectivos policiales. REUTERS
03 Junio 2007
ROSTOCK.- Cuatro días antes del comienzo de una cumbre de los países más ricos del planeta, decenas de miles de personas realizaron su primera manifestación de protesta en Alemania, que derivó en violentos enfrentamientos entre activistas radicalizados y policías. Unos 350 efectivos resultaron heridos, 30 de ellos de gravedad, en los choques registrados en Rostock. Cerca de esta ciudad se encuentra la localidad turística de Heiligendamm, donde se reunirán entre el 6 y el 8 los líderes del Grupo de los Ocho (G-8, que nuclea a Alemania, Canadá, EUU, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia -los países más industrializados del mundo- y Rusia).
La manifestación había sido autorizada por el gobierno de la canciller Angela Merkel, pero unos 2.000 activistas antiglobalización rompieron el clima pacífico de las marchas y se enfrentaron con miles de policías desplegados en un dispositivo de prevención. Con piedras y botellas de cerveza atacaron a los agentes, antes de ser rechazados con cañones de agua y gas lacrimógeno. Se desconoce el número de manifestantes heridos.

Los reclamos
Bajo el lema "Otro mundo es posible", unas 80.000 personas, según los organizadores de la marcha 030.000, según la policía-, pacifistas, ecologistas, antiimperialistas, militantes antiglobalización, jóvenes de organizaciones religiosas y militantes de ultraizquierda, entre otros representantes de un amplio abanico de sectores sociales y políticos, llegaron de todas partes del mundo a Rostock. Los manifestantes reclaman mayor eficiencia en las medidas contra el cambio climático, controles más estrictos que limiten el poder de grupos económicos y financieros y mayor atención a los problemas de Africa, entre otras cuestiones como los flagelos del sida y de la pobreza en el mundo.

De urgente tratamiento
La agenda del encuentro en Heiligendamm contiene los temas del cambio climático, el sida y la pobreza en Africa, pero el de mayor actualidad es que se refiere al problema del calentamiento del planeta, que requiere urgente tratamiento. sin embargo, no parece que se llegue a una posición común al respecto. Un plan estadounidense para reducir los gases del "efecto invernadero" ha sido recibido con escepticismo por la comunidad internacional. el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que asistirá a la cumbre como invitado especial, criticó la propuesta que presentará su par estadounidense, George W. Bush, y defendió en cambio el Protocolo de Kyoto y otras decisiones multilaterales para combatir el calentamiento de la tierra. Según Lula, la idea de que cada país se encargue por sí mismo de cumplir con las metas de reducción de las emisiones de gases contaminantes, como sugiere Estados Unidos, es como decir "hágalo, si quiere". Lula se preguntó por qué inventar, en lugar de cumplir con el compromiso internacional de Kioto para la reducción de la contaminación ambiental, firmado en 1997, que Estados Unidos no suscribió.
Asimismo, Lula volvió a defender el uso de biocombustibles, que en su opinión son la alternativa correcta a los combustibles derivados del petróleo. Lula y Bush, principales productores de etanol del mundo, lideran una campaña para instaurar el etanol en la agenda energética internacional.
Merkel, la anfitriona de la cumbre, se mostró escéptica acerca de llegar a un acuerdo con Estados Unidos sobre la estrategia contra el cambio climático. "Creo que no habrá consenso", admitió, pero subrayó que no buscará una fórmula de compromiso a cualquier precio. El motivo del escepticismo radica en las diferentes concepciones que tienen Washington y la mayoría de los países europeos sobre esta cuestión. "Si Estados Unidos no se mueve, habrá que esperar", dijo Merkel ayer, tras un diálogo telefónico con Bush. (Reuter-AFP-NA-Télam)

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