García Márquez regresó a su Macondo natal

El escritor fue ovacionado por los habitantes de la tierra que inmortalizó en "Cien años de Soledad". Todos querían saludarlo, verlo y tocarlo.

LARGO CAMINO A CASA. Durante el recorrido, que tardó más de tres horas, cientos dehabitantes de los caseríos por los que pasó el tren se aglomeraron para saludar al Nobel. REUTERS
LARGO CAMINO A CASA. Durante el recorrido, que tardó más de tres horas, cientos dehabitantes de los caseríos por los que pasó el tren se aglomeraron para saludar al Nobel. REUTERS
31 Mayo 2007
ARACATACA, Colombia.- Una locomotora a vapor pintada con mariposas amarillas bordeó extensas plantaciones de banano ayer hacia Aracataca, en el Caribe colombiano, llevando consigo al Nóbel Gabriel García Márquez, en un retorno a su Macondo natal tan mágico como su literatura.

La locomotora comenzó el recorrido desde el puerto Santa Marta con más de una hora de retraso, provocado por la afluencia de cientos de personas que querían viajar junto al “Gabo”.

“Miren a toda esa gente y después dicen que uno fue el que se inventó a Macondo”, comentó el escritor mientras saludaba por una ventanilla a quienes se agolparon para mirarlo.

El escritor viajó acompañado por un grupo de amigos, entre ellos el presidente panameño Martín Torrijos, el compositor Rafael Escalona, y escritores y periodistas con los que trabajó.

García Márquez reía para sí mientras -a través de la ventana del tren- veía que al paso de la máquina y con el sonido de sus fuelles, miles de mariposas amarillas salían de los arbustos. En las estaciones de cada poblado por los que pasó pudo percibir el olor de la guayaba, el fruto tropical que siempre ha dicho añorar.

El mundo mágico
Una enorme pancarta con un “Bienvenido al mundo mágico de Macondo” saluda a  todos los que llegan al pueblo donde nació el escritor en 1927, y le dice al mundo que en sus calles polvorientas, azotadas por el calor y el abandono estatal, se gestaron muchas páginas de Cien años de soledad.

Aunque los pobladores fustigan a García Márquez por no regresar a Aracataca desde hace más de dos décadas, el médico Guillermo Valencia, contemporáneo del Nóbel y uno de sus amigos de niñez, justificó la prolongada ausencia. “Gabito evitó regresar a su pueblo natal por temor. Aunque no lo dice públicamente, para él retornar a sitios donde creció es una especie de recoger sus pasos, y eso le hace reflexionar sobre la cercanía de la muerte y lo deprime”, admitió.

Otro amigo de la niñez, Alfredo Correa García, recordó haberle escuchado a “Gabo” decirle adiós al pueblo. “Prometió que sus coterráneos sólo lo volverían a ver en Aracataca cuando lo estuvieran velando”, afirmó.

“Lo que más nos gusta de este retorno de García Márquez es la esperanza que lleva a su región. El mensaje que ‘Gabo’ quiere dejar es que el tren les llega con cosas buenas, es su manera de poner la literatura al servicio del bienestar común”, comentó Carmen Rosa Saade, directora de cultura del departamento de Magdalena .

Saade añadió que también es la oportunidad para que los pobladores rindan tributo al escritor con la alegría de sus bailes y el rítmico encanto de su música vallenata. “Durante varias semanas los pobladores de Aracataca le prepararon espectáculos culturales con personajes e interpretaciones alegóricas a la obra del maestro”, precisó.

Ovación
Cuando la locomotora llegó a destino, miles de personas se volcaron a las calles del pueblo, en una caótica manifestación para recibir en medio de aplausos y gritos al escritor que inmortalizó esa tierra.

“Viva Gabito”, “Gabito bienvenido a tu tierra”, gritaba la multitud que se concentró en la estación del tren. García Márquez se demoró varios minutos en salir, por el desorden que amenazaba con absorberlo.

“Es que todos lo queremos ver, lo queremos tocar, García Márquez es nuestro”, exclamó un hombre mientras el escritor era ubicado en un coche halado por un caballo en el que recorrió las calles escoltado por soldados y policías armados. (AFP-NA-Reuters)


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