Bolivia está en pie de guerra por la decisión de la FIFA de prohibir el fútbol de altura

Morales se calzó los botines para rechazar el veto de la federación a que se jueguen partidos internacionales a más de 2.500 metros. Masiva protesta.

DESAFIANTE. El mandatario boliviano jugó dos partidos amistosos a más de 2.500 metros de altura. REUTERS
DESAFIANTE. El mandatario boliviano jugó dos partidos amistosos a más de 2.500 metros de altura. REUTERS
31 Mayo 2007
MONTEVIDEO, Uruguay.- La Copa América 2007, a disputarse entre el 26 de junio y el 15 de julio en Venezuela, se convirtió en rehén del conflicto que generó el veto de la FIFA a la realización de partidos internacionales en ciudades que estén a más de 2.500 metros de altitud.

Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú barajaron la idea de no asistir a la Copa como forma de protesta, mientras aguardan el resultado de una reunión de la Confederación Sudamericana, que se llevará a cabo en Asunción el 14 y 15 de junio, en la que se definirá el asunto.

El vicepresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Mauricio Méndez, les propuso a los dirigentes de Colombia y Ecuador que, en caso de que Venezuela no los apoye, no asistan a la Copa América.

El mandamás del fútbol chileno, Harold Mayne-Nicholls, dijo que a su país no le afecta esa decisión. "Estamos acostumbrados a jugar en la altura", señaló.

Mucho más claro resultó el entrenador venezolano, Richard Páez, quien apuntó: "se habla de fair play (juego limpio) y, para mí, el anfitrión abusa de las condiciones a las que los visitantes tienen que someterse para jugar ahí". Páez agregó que "para los que juegan de local, es casi un dopaje".

Un reto
Si bien Ecuador aparece alineado a la posición que lidera Bolivia, su entrenador, Luis Fernando Suárez, advirtió que esto es un reto. "No me asusta que no podamos jugar en la altura. Creo que tenemos la suficiente categoría y jugadores como para enfrentar la eliminatoria en cualquier lugar", declaró.

Suárez fue crítico con el veto, lo emparentó con cuestiones políticas, y dijo que era cosa de "la gente del sur", en elíptica referencia a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, países historicamente contrarios a jugar en la altura. El técnico confirmó la asistencia de Ecuador a la Copa América.

El gobierno ecuatoriano prepara con varios países una protesta conjunta contra la resolución de la FIFA, también rechazada por la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

"Comienza una dura lucha para tratar de revertir esto que, de mantenerse, sería terrible para el deporte de los países andinos. Lo de la FIFA sería un argumento para que otras disciplinas también traten de vetar a la ciudades de altura de manera discriminatoria", afirmó el secretario de la CAN, Freddy Ehlers.

Perú se comprometió a apoyar cualquier decisión de los países aparentemente perjudicados. "No jugaríamos la Copa América porque nos afecta la medida de la FIFA", expresó el vicepresidente de la Federación Peruana, Julio Pastor.

Evo, el abanderado
La guerra por derogar la resolución de FIFA se lleva a cabo en varios frentes. El presidente de Bolivia, Evo Morales, se convirtió en abanderado de la causa. El mandatario se comunicó con sus pares de Argentina, Uruguay y Venezuela, de quienes recibió apoyo. "Eso demuestra que Bolivia no está sola", manifestó.

"También hablaré con el mandatario de Sudáfrica (sede de la Copa 2010) porque respalda a nuestro gobierno", sostuvo Morales. El presidente reiteró que el 6 de junio habrá una reunión en La Paz en la que se congregarán alcaldes, prefectos, gobernadores y ministros de deportes de los países vetados para la práctica del fútbol por la FIFA.

"Habrá una gran movilización a Paraguay para seguir de cerca las reuniones del 14 y 15 de junio", anticipó. (AFP - NA - Télam)

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