Una crisis que se nacionaliza

El Gobierno se equivocó en su estrategia de minimizar el conflicto en Santa Cruz.Falta capacidad para resolver el problema. Avanza la candidatura de la primera dama. Por Angel Anaya - Columnista.

10 Mayo 2007
BUENOS AIRES.- La dura crisis de Santa Cruz ha puesto el poder central en una difícil situación que lo obligará a retroceder en su empeño de resolverla mediante un arreglo salarial con los docentes en Buenos Aires, para encararla en la real dimensión de un conflicto que excede todo cálculo manipulador. La decena o más de heridos del gremio municipal de Río Gallegos por la Policía provincial para impedir un cerco del gobierno local, contradijo la conocida tesis kirchnerista de la tolerancia y puso en ridículo al ministro del Interior Aníbal Fernández, que calificó de “autoheridos” a los cuatro que dos días antes se produjeron por la represión de otra marcha. El acelerador de los hechos ha sido fundamentalmente el deliberado desinterés con que se los pretendió ignorar en Buenos Aires, pero que finalmente adquieren una dimensión nacional semejante a la de Neuquén, cuya solución no salió de la provincia. Horas después de que Kirchner se refirió por vez primera a lo que ocurre en sus pagos para calificar a huelguistas y manifestantes de “patoteros”, debió reunirse con su entorno más íntimo y reducido para tratar de hallar una puerta de emergencia, ya que no de escape para el conflicto, cuya dimensión parece impredecible por la escasa o nula capacidad política de su peón gobernador Carlos Sancho, o la ruidosa alternativa de mandar al Congreso un pedido de intervención federal.

Cristina lo vio antes
Esa amenazadora incertidumbre ha coincidido con el virtual lanzamiento de la candidatura presidencial  de la senadora y primera dama Cristina Kirchner, volcado en los oídos de algunos columnistas políticos por el aparato que maneja el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, lo cual no ha sido del agrado de la beneficiaria, quien no habría sido escuchada desde hace tiempo sobre sus preocupaciones por Santa Cruz. Cristina vio antes que ningún otro alrededor del Presidente, que el problema docente era tan sólo un iceberg del trasfondo conflictivo de la provincia, por causa de un gobierno local demasiado incompetente.  En verdad, muy poco es lo que Sancho y sus colaboradores dejan de consultar a Buenos Aires, si bien entre ello figuró por razones de urgencia la represión de municipales por la Policía de su dependencia. Hace ya más de un mes que la familia presidencial no pisa Río Gallegos y es probable que el próximo fin de semana tampoco viaje a El Calafate, pues informes de la custodia presidencial están consignando desde hace días cierta actividad opositora que podría conducir a una marcha o manifestación en el lugar donde desfilan permanentemente turistas con múltiples orígenes. Para entonces también se espera una respuesta política al creciente conflicto que ha sorprendido algo tarde al centralismo presidencial. (De nuestra Sucursal)