Yeltsin fue sepultado luego de un emotivo funeral en Moscú

El entierro fue el primero según la liturgia ortodoxa desde la muerte del zar Alejandro III. Gorbachov olvidó antiguos rencores y asistió a la misa celebrada en la catedral. Expresiones de dolor. El descanso final.

26 Abril 2007
MOSCU.- Los restos mortales de Boris Yeltsin recibieron ayer sepultura en el cementerio moscovita de Novodevichy, tras una ceremonia en la que Rusia despidió a su primer presidente y a quien fue el líder determinante de la independencia de la nación. Fue el primer entierro de Estado que se celebra en Rusia según la liturgia ortodoxa desde la muerte del zar Alejandro III, en 1894.
El sarcófago había llegado al monasterio -clausurado por los bolcheviques y reabierto durante el gobierno de Yeltsin (1991-99)- envuelto en la bandera tricolor rusa, tras permanecer dos días en la catedral del Cristo Redentor, en Moscú, donde se celebró una emotiva ceremonia. La suntuosa catedral se llenó de cánticos ortodoxos. "Dios, perdona a Boris Nikolajevich sus pecados", entonó un sacerdote vestido con el blanco hábito talar con bordados dorados. Naina, la viuda del ex presidente, se acercó al ataúd, se santiguó y besó el rostro de su difunto esposo, acompañada por sus hijas, Tatjana y Yelena.
Los deudos más cercanos pudieron seguir sentados la misa fúnebre, que duró horas. El resto de los invitados dispensó sus honores al difunto de pie, como manda la tradición ortodoxa. No se hicieron excepciones ni con el ex presidente estadounidense George Bush, de 82 años. Dentro de la catedral, prominentes políticos internacionales, como el también ex mandatario estadounidense Bill Clinton, el ex presidente polaco Lech Valesa y el ex premier británico John Major, escucharon la misa fúnebre ante el ataúd abierto. También acudió el ex presidente soviético Mijail Gorbachov, que se hallaba enemistado con Yeltsin.

Sentido abrazo
Uno por uno, el presidente Vladimir Putin, su esposa, los principales funcionarios del Kremlin, Gorbachov y los dignatarios extranjeros ofrecieron su pésame a la viuda y a sus familiares. Visiblemente emocionado, Clinton abrazó a Naina durante varios segundos. Yeltsin murió el lunes, a los 76 años, tras sufrir un paro cardíaco. Como ningún otro, encarnó el azaroso comienzo de la joven Rusia tras 70 años de comunismo.
Durante la ceremonia en la catedral, cientos de velas reflejaban su luz en las paredes ornamentadas con oro, mientras una multitud acompañaba el funeral desde la calle. El incienso pesaba en el aire. Dos docenas de sacerdotes estuvieron durante toda la misa junto al ataúd.
La catedral fue reconstruida en 1992, durante la presidencia de Yeltsin. Había sido dinamitada por orden de Josef Stalin. (AFP-NA-DPA)

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