25 Abril 2007 Seguir en 
En menos de una hora, un solitario ladrón que aparentemente se movilizaba en bicicleta ingresó a dos comercios de una misma esquina y obtuvo un botín de más de $ 1.000 en efectivo y en objetos de valor.A las 5, entró a la panadería El Calafate ubicada en la ochava suroeste de San Lorenzo y Ayacucho después de romper la reja y el vidrio del frente del local. De allí se llevó unos $ 650. Luego cruzó al bar que está en la ochava noreste y, después de desatornillar la cerradura de la puerta de ingreso, robó $ 350 en efectivo, tarjetas telefónicas por un valor de $ 80 y un molinillo de café electrónico.
"Nadie escuchó nada. Sabemos que entró como si nada y se llevó lo poco que había. Actuó descaradamente... si hasta rompió las rejas y después el vidrio para ingresar...", aseguró Silvia Maldonado, empleada de la panadería.
Roberto Darnay, dueño del bar, reconoció que este es el primer robo que sufre en año, pero que en 2006 lo atacaron tres veces. "Ya no se cómo seguir trabajando. Decidí cerrar más temprano para evitar nuevos ataques, pero ahora me roban cuando está cerrado", dijo.
Además de estos dos negocios, en los últimos meses asaltaron la farmacia que está ubicada en la ochava sureste y la veterinaria de la ochava noroeste. "Acá no se ha salvado nadie, ni siquiera los drugstores que están más cerca de la Crisóstomo Alvarez", aseguró Maldonado.
Darnay señaló que no cuentan con vigilancia permanente. "A veces están todos los días en los horarios normales, pero también hay ocasiones en las que se pierden por lo menos por dos días. Es como si decidieran liberar la zona para que los ladrones hagan lo que quieran", aseguró el comerciante.
Los vecinos saben que la zona es peligrosa. "Abundan los arrebatos, porque estamos cerca de un lugar donde cobran los jubilados", explicó Juan Carlos Medina, empleado de un comercio de la cuadra.María Fernanda Martínez, ama de casa, aseguró por su parte que están desesperados. "Pareciera que vivimos en un barrio periférico y no a seis cuadras de la plaza Independencia", añadió.
"Nadie escuchó nada. Sabemos que entró como si nada y se llevó lo poco que había. Actuó descaradamente... si hasta rompió las rejas y después el vidrio para ingresar...", aseguró Silvia Maldonado, empleada de la panadería.
Roberto Darnay, dueño del bar, reconoció que este es el primer robo que sufre en año, pero que en 2006 lo atacaron tres veces. "Ya no se cómo seguir trabajando. Decidí cerrar más temprano para evitar nuevos ataques, pero ahora me roban cuando está cerrado", dijo.
Además de estos dos negocios, en los últimos meses asaltaron la farmacia que está ubicada en la ochava sureste y la veterinaria de la ochava noroeste. "Acá no se ha salvado nadie, ni siquiera los drugstores que están más cerca de la Crisóstomo Alvarez", aseguró Maldonado.
Darnay señaló que no cuentan con vigilancia permanente. "A veces están todos los días en los horarios normales, pero también hay ocasiones en las que se pierden por lo menos por dos días. Es como si decidieran liberar la zona para que los ladrones hagan lo que quieran", aseguró el comerciante.
Los vecinos saben que la zona es peligrosa. "Abundan los arrebatos, porque estamos cerca de un lugar donde cobran los jubilados", explicó Juan Carlos Medina, empleado de un comercio de la cuadra.María Fernanda Martínez, ama de casa, aseguró por su parte que están desesperados. "Pareciera que vivimos en un barrio periférico y no a seis cuadras de la plaza Independencia", añadió.









