25 Abril 2007 Seguir en 
En menos de diez minutos, cuatro delincuentes asaltaron ayer un restaurante ubicado en 24 de Septiembre al 500, a menos de 100 metros de la Casa de Gobierno. Los delincuentes, según confiaron fuentes policiales, robaron $ 7.000 y golpearon a los empleados que allí se encontraban.
Cuando las agujas del reloj marcaban la 1, en el local sólo había dos mesas ocupadas. En una de ellas había una pareja con una niña. Al llegar la hora del cierre, los empleados les pidieron a los parroquianos que se retiraran, lo que fue aceptado sin problemas.
"Al rato volvió el señor con la nena. Nos dijo que quería entrar porque su hijita había perdido el zapato. Le abrimos la puerta; sacó una pistola y, después de amenazarnos, hizo entrar a otras tres personas", aseguró una pariente del dueño del restaurante que prefirió no identificarse. Según consta en la denuncia policial, los asaltantes maltrataron a sus víctimas, ya que los golpearon en la cabeza con las armas, hasta que les entregaron los $ 7.000 que habían recaudado durante la noche.
Los investigadores destacaron que los delincuentes comieron tranquilamente y esperaron a que en el restaurante no quedara nadie. "Estaba lloviendo, hacía frío y, cuando el tipo volvió, ya habían apagado las luces. Nadie vio nada", indicó uno de los policías que investiga el hecho. También dijo que se supone que un vehículo debe haber estado esperándolos, y dijo que le sorprendió la sangre fría de los asaltantes, quienes no dudaron en concurrir al local con una criatura, para que nadie sospechara de ellos.
Los vecinos de la zona estaban conmovidos por el audaz golpe que habían perpetrado los delincuentes. "En esta zona siempre hay algún agente dando vueltas. Y, por la noche, siempre están haciendo controles de remises. Es increíble. Evidentemente estudiaron muy bien lo que tenían que hacer", señaló Carlos García, empleado de un quiosco que está ubicado a unos pocos metros del restaurante.
María del Carmen Jiménez, encargada de un negocio de la cuadra, explicó que desde que se produjeron los robos en la zona de la Casa Histórica la presencia policial fue más notoria. "Todos los vecinos comentamos el caso. Nos pareció muy extraño que hayan logrado asaltar al restaurante con tanta efectividad. Evidentemente, a los choros no les importa nada", opinó.
Carlos Fernández, otro comerciante, estaba indignado. "Hace menos de una semana detuvieron a un tipo que rompió la vidriera de un negocio para robar en Laprida primera cuadra, y eso que a menos de 100 metros había un control policial. Los delincuentes sienten que son impunes", expresó.
Miguel Di Pietro, amigo del comerciante, opinó que la culpa no la tiene la Policía, sino la Justicia. "Es increíble lo que está pasando. Hace menos de un mes detuvieron a un joven porque estaba robando un cajero automático y, a los pocos días, volvieron a arrestarlo porque robó en un drugstore. Así nunca se va a combatir la inseguridad", concluyó.
Cuando las agujas del reloj marcaban la 1, en el local sólo había dos mesas ocupadas. En una de ellas había una pareja con una niña. Al llegar la hora del cierre, los empleados les pidieron a los parroquianos que se retiraran, lo que fue aceptado sin problemas.
"Al rato volvió el señor con la nena. Nos dijo que quería entrar porque su hijita había perdido el zapato. Le abrimos la puerta; sacó una pistola y, después de amenazarnos, hizo entrar a otras tres personas", aseguró una pariente del dueño del restaurante que prefirió no identificarse. Según consta en la denuncia policial, los asaltantes maltrataron a sus víctimas, ya que los golpearon en la cabeza con las armas, hasta que les entregaron los $ 7.000 que habían recaudado durante la noche.
Los investigadores destacaron que los delincuentes comieron tranquilamente y esperaron a que en el restaurante no quedara nadie. "Estaba lloviendo, hacía frío y, cuando el tipo volvió, ya habían apagado las luces. Nadie vio nada", indicó uno de los policías que investiga el hecho. También dijo que se supone que un vehículo debe haber estado esperándolos, y dijo que le sorprendió la sangre fría de los asaltantes, quienes no dudaron en concurrir al local con una criatura, para que nadie sospechara de ellos.
Los vecinos de la zona estaban conmovidos por el audaz golpe que habían perpetrado los delincuentes. "En esta zona siempre hay algún agente dando vueltas. Y, por la noche, siempre están haciendo controles de remises. Es increíble. Evidentemente estudiaron muy bien lo que tenían que hacer", señaló Carlos García, empleado de un quiosco que está ubicado a unos pocos metros del restaurante.
María del Carmen Jiménez, encargada de un negocio de la cuadra, explicó que desde que se produjeron los robos en la zona de la Casa Histórica la presencia policial fue más notoria. "Todos los vecinos comentamos el caso. Nos pareció muy extraño que hayan logrado asaltar al restaurante con tanta efectividad. Evidentemente, a los choros no les importa nada", opinó.
Carlos Fernández, otro comerciante, estaba indignado. "Hace menos de una semana detuvieron a un tipo que rompió la vidriera de un negocio para robar en Laprida primera cuadra, y eso que a menos de 100 metros había un control policial. Los delincuentes sienten que son impunes", expresó.
Miguel Di Pietro, amigo del comerciante, opinó que la culpa no la tiene la Policía, sino la Justicia. "Es increíble lo que está pasando. Hace menos de un mes detuvieron a un joven porque estaba robando un cajero automático y, a los pocos días, volvieron a arrestarlo porque robó en un drugstore. Así nunca se va a combatir la inseguridad", concluyó.









