23 Abril 2007 Seguir en 
Londres.- Semanas antes de su llegada a Irak, el príncipe Harry es ya objetivo de los rebeldes, que han colgado fotografías del joven subteniente en internet con el fin de secuestrarlo, informó el periódico británico “The Observer”. El príncipe Harry con casco y maquillaje de camuflaje. El príncipe Harry borracho. El príncipe Harry vestido de uniforme. “Nuestra gente conoce su cara mejor que la de futbolistas como Zidane o Ronaldinho”, dice Abur Samir, líder del grupo radical islamista Thar Allah (Venganza de Alá).
Thar Allah envió espías al sur del país, donde están desplegadas las tropas británicas, para averiguar el lugar de residencia del príncipe y seguir sus movimientos. “No podemos ocultar que ahí fuera hay malvados esperando a Harry -señaló un portavoz del Ministerio de Defensa, citado por el periódico-. Suponemos que quieren su cabeza como un eficaz trofeo mediático”. “Dondequiera que le envíen tendrá fuego apuntándole tanto a él como a todos los que estén a su lado”, agregó.
El número tres en la línea de sucesión al trono británico viajará a Irak a finales de mayo con una unidad de su regimiento de elite Blues and Royals y permanecerá seis meses allí, al mando de un destacamento de 11 hombres. Harry había manifestado insistentemente su deseo de ir en Irak, pese a todos los peligros que ello conlleva.
Por otra parte, al menos 13 personas murieron y 80 resultaron heridas cuando dos atacantes suicidas detonaron sus vehículos repletos de explosivos frente a un puesto de la policía en el sur de Bagdad. Un primer conductor logró atravesar el puesto de control y detonó su carga frente del edificio de dos plantas que, segundos después, fue atacado por otro vehículo que explotó delante de las protecciones de cemento que protegían la comisaría. El doble ataque, perpetrado cerca de Baiyaa, una zona al poniente de Bagdad habitada por sunitas y chiítas, dejó además 46 policías y 34 civiles heridos, causó destrozos en edificios cercanos y sepultó varios automóviles bajo los restos de hormigón. De los fallecidos, cinco son policías y ocho, civiles.
La cifra de víctimas seguramente aumentará después de que los servicios de rescate extraigan de entre los escombros los cuerpos que aún continúan atrapados.
Los atentados se produjeron al arribo del premier iraquí, Nuri al-Maliki, a El Cairo, punto de inicio de su gira por cuatro países árabes con la que busca conseguir apoyo exterior. Maliki pidió que se ponga fin a los trabajos de construcción de un muro que debe separar la zona mayormente sunita musulmana de Bagdad de las áreas chiítas cercanas. (DPA-Télam)
Thar Allah envió espías al sur del país, donde están desplegadas las tropas británicas, para averiguar el lugar de residencia del príncipe y seguir sus movimientos. “No podemos ocultar que ahí fuera hay malvados esperando a Harry -señaló un portavoz del Ministerio de Defensa, citado por el periódico-. Suponemos que quieren su cabeza como un eficaz trofeo mediático”. “Dondequiera que le envíen tendrá fuego apuntándole tanto a él como a todos los que estén a su lado”, agregó.
El número tres en la línea de sucesión al trono británico viajará a Irak a finales de mayo con una unidad de su regimiento de elite Blues and Royals y permanecerá seis meses allí, al mando de un destacamento de 11 hombres. Harry había manifestado insistentemente su deseo de ir en Irak, pese a todos los peligros que ello conlleva.
Por otra parte, al menos 13 personas murieron y 80 resultaron heridas cuando dos atacantes suicidas detonaron sus vehículos repletos de explosivos frente a un puesto de la policía en el sur de Bagdad. Un primer conductor logró atravesar el puesto de control y detonó su carga frente del edificio de dos plantas que, segundos después, fue atacado por otro vehículo que explotó delante de las protecciones de cemento que protegían la comisaría. El doble ataque, perpetrado cerca de Baiyaa, una zona al poniente de Bagdad habitada por sunitas y chiítas, dejó además 46 policías y 34 civiles heridos, causó destrozos en edificios cercanos y sepultó varios automóviles bajo los restos de hormigón. De los fallecidos, cinco son policías y ocho, civiles.
La cifra de víctimas seguramente aumentará después de que los servicios de rescate extraigan de entre los escombros los cuerpos que aún continúan atrapados.
Los atentados se produjeron al arribo del premier iraquí, Nuri al-Maliki, a El Cairo, punto de inicio de su gira por cuatro países árabes con la que busca conseguir apoyo exterior. Maliki pidió que se ponga fin a los trabajos de construcción de un muro que debe separar la zona mayormente sunita musulmana de Bagdad de las áreas chiítas cercanas. (DPA-Télam)







