Psicodrama, técnica terapéutica

El método creado por Jacob Levy Moreno ha sido adoptado en todo el mundo. En la Argentina tiene amplio desarrollo. El paciente toma el lugar de protagonista y de este modo resuelve sus conflictos personales.

19 Abril 2006
El psicodrama, creado por el médico Jacob Levy Moreno, fue adaptado en todo el mundo y se aplica para resolver conflictos grupales, individuales o de pareja. En la Argentina, se hace psicodrama desde 1964, según indica Raúl Cela, miembro fundador de la Sociedad Argentina de Psicodrama y actual integrante de la Comisión Científica del Congreso Iberoamericano de esta disciplina. "Tomamos referencias filosóficas y praxiológicas del esquizoanálisis - apunta- y de todas las ideas que apoyan una postura de transformación y de ampliación de las relaciones de determinación de la existencia humana". En su libro "Modos de ser terapeuta", explica la técnica terapéutica en la que el paciente es protagonista.
Levy Moreno había nacido en Bucarest, Rumania; vivió unos años en Viena, donde completó sus estudios y desarrolló sus primeras experiencias en el campo de la psicoterapia de grupo y en el psicodrama, en las plazas, con prostitutas y niños. Radicado en Nueva York, ya en 1821, le dio forma concreta a la técnica con un objetivo terapéutico. "El psicodrama es un método para sondear a fondo la verdad del alma a través de la acción", definía Levy Moreno.
"El objetivo de Moreno, al crear el Psicodrama, fue construir un encuadre terapéutico que use como modelo la vida misma" -dice Cela-. Construye con los recursos del teatro un espacio donde pueden confluir psicología, sociología y metafísica."
Cela define al psicodrama como "una técnica psicoterapéutica con origen en el teatro, que trabaja las dificultades de los pacientes a partir de la puesta en escena de las situaciones de la vida diaria. Pensar la vida como teatro permite al sujeto salirse, buscar la objetivación de su ser en el mundo, con los otros, como una obra", asegura.
Para su creador, el psicodrama es "tanto un método de diagnóstico como de tratamiento", en el que el paciente puede resolver sus problemas ante la mirada del grupo y de su terapeuta. Para que haya psicodrama se necesita ante todo un problema o conflicto. "La historia personal pasa a ser una obra a componer", indica el psicoterapeuta consultado.
Se precisa de un espacio físico adecuado, que será el escenario donde el o los pacientes puedan resolver sus problemas con la ayuda de unos pocos "actores terapéuticos", dijo Moreno en 1946. "El trabajo de psicodrama en zonas naturales -agrega Cela- permite a los pacientes una relación con más espontaneidad y conexión con ellos mismos y, por ende, una profundización en su autoconocimiento". El paciente se convierte en protagonista de su propia obra, pero, según se advierte, será a la vez "un emisario del grupo".
El psicoterapeuta adopta el rol de "director de escena". El "público" está representado por los integrantes del grupo de terapia. Estos participan de modo emotivo y comparten con el protagonista sus propias experiencias. Cuando termina la obra, se conversa sobre lo actuado, sobre todo de los sentimientos de cada participante durante la escena.
La modalidad ficticia permite hacer cosas que se encuentran fuera del alcance de la persona en la vida real, tales como expresar emociones temidas, cambiar patrones de conducta o exhibir nuevos rasgos. Una vez que eso se ha podido vivenciar corporalmente -aunque sea en modo ficticio- las nuevas vivencias pueden formar parte del repertorio de la vida real, sostienen los desarrolladores del psicodrama. Cela sintetiza del siguiente modo la labor en equipo: "al actuar con psicodrama se establece una modalidad de trabajo. Los coordinadores proponen una serie de pasos al grupo, con el fin de elaborar la temática y de producir un conocimiento que no sea sólo mental, sino vivencial, sentido por los asistentes."
Los pasos que se siguen son una preparación corporal que consiste en tomar contacto con el propio cuerpo, después de haber mantenido la atención mental largo rato. Luego, con diversas técnicas, se divide el grupo mayor en grupos más pequeños, generándose un clima más íntimo, donde mostrarán cómo repercutió en ellos la temática."Así, conectados con nuestro sentir en torno de lo hablado, habríamos de preparar una dramatización sobre el tema -describe Cela-. Es un proceso de aprendizaje, donde descubren capacidades que estaban ocultas a la percepción que cada uno tiene de sí mismo".
Hacer psicodrama es, para Cela, "pasar al otro lado del espejo, hallar nuevos sentidos en la vida diaria, intentar asumirse como doble. Los cinco sentidos están puestos en la experiencia de la conciencia de sí. Se busca en el proceso creativo una re-unión con la experiencia que se tiene del propio cuerpo. Es la búsqueda de la salud espiritual", dice.

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