27 Noviembre 2002 Seguir en 
Una dura batalla se está librando entre las industrias de alimentos y biotecnología en Estados Unidos sobre los planes de modificar genéticamente los cultivos para fabricar medicamentos y químicos. La bioagricultura para la industria farmacéutica es ampliamente vista como la próxima tendencia para el sector de los cultivos biotecnológicos, que hasta el momento se ha concentrado en hacer que los cultivos crezcan con mayor facilidad. Funcionarios de la industria esperan que este naciente campo, que explota la habilidad de las plantas para generar proteínas útiles para la medicina a mucho menor costo que las fábricas de fermentación, se convertirá en una industria de miles de millones de dólares hacia fines de esta década. Pero las asociaciones comerciales del sector de alimentos, valorado en US$500.000 millones, se preparan para usar su amplio poder político para hacer lobby ante los reguladores federales para conseguir reglamentaciones que harían la vida de las firmas bioagrícolas-farmacéuticas mucho más complicada. La industria alimenticia, que por lo general ha apoyado la biotecnología de cultivos, podría intentar reclutar a los consumidores en su campaña para quitar de las manos de los negocios bioagrícolas los cultivos de alimentos. "Si es necesario, incluso podría recurrir al público", dijo Rhona Applebaum, vicepresidenta ejecutiva de asuntos científicos y regulatorios de la Asociación Estadounidense de Procesadores de Alimentos.
Ejecutivos del sector de alimentos han apoyado la entrada de las empresas de biotecnología en la agricultura, anticipando la creación de cultivos que saben mejor y se mantienen frescos por más tiempo. Pero no quieren que sus cultivos favoritos sean modificados genéticamente para nadie más. Asimismo, temen que las vacunas, enzimas, anticuerpos y hormonas puedan generar costosas retiradas de productos del mercado, y les preocupa que el polen de plantas diseñadas para fines farmacéuticos pueda ser desplazado lo suficiente con el viento para fecundar cultivos relacionados, pero diseñados para alimentos. (The Wall Street Journal)
Ejecutivos del sector de alimentos han apoyado la entrada de las empresas de biotecnología en la agricultura, anticipando la creación de cultivos que saben mejor y se mantienen frescos por más tiempo. Pero no quieren que sus cultivos favoritos sean modificados genéticamente para nadie más. Asimismo, temen que las vacunas, enzimas, anticuerpos y hormonas puedan generar costosas retiradas de productos del mercado, y les preocupa que el polen de plantas diseñadas para fines farmacéuticos pueda ser desplazado lo suficiente con el viento para fecundar cultivos relacionados, pero diseñados para alimentos. (The Wall Street Journal)
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