Rendir examen

Los nervios previos a la evaluación les suelen jugar a los estudiantes una mala pasada: repentinas lagunas en la memoria, sensación de embotamiento, temblor en los brazos y piernas al momento de sentarse frente a una mesa examinadora, con evidentes signos de estar bajo una sobrecarga de estímulos. Saber manejar la ansiedad es fundamental para mejorar la calidad de vida.

27 Noviembre 2002
En épocas de exámenes, los ánimos están alterados. El apremio del tiempo, la cantidad de textos para leer, y la sensación de que nunca se llega a abarcar todo el programa o saber suficiente generan un cúmulo de ansiedad que a veces resulta inmanejable.
Los nervios previos a las evaluaciones le suelen jugar a los estudiantes una mala pasada: repentinas lagunas en la memoria, sensación de embotamiento, temblor en los brazos y piernas al momento de sentarse frente a una mesa examinadora, son signos más que evidentes del agotamiento físico y mental que produce estar sometido durante mucho tiempo a una sobrecarga de estímulos. "Unas horas antes del parcial empiezo con dolor de estómago y dolor de cabeza. Pero cuando estoy frente a la hoja todo se pasa", contó Jimena (26), estudiante de Comercio Exterior en una universidad privada de Buenos Aires.

Sentirse desbordado
Alejandro (30), estudiante de sistemas, dijo: "Por más que quiera preparar los exámenes con tranquilidad, la cantidad de cosas para leer y ejercicios me desbordan. Casi siempre me quedo la noche anterior sin dormir y llego súper embalado".
En mayor o menor medida, "todos los estudiantes experimentan cierta dosis de ansiedad cuando tienen que rendir un examen, y este es uno de los factores que los motiva para estudiar", señaló Daniel Bogiaizián, psicólogo especialista en trastornos de ansiedad, director de la Asociación Ayuda y secretario de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad. "Pero una cosa es sentir un leve nerviosismo, y otra experimentar el verdadero pánico, al punto de quedar paralizado o postergando la situación indefinidamente". Posponer el estudio o la evaluación para la próxima fecha es una de las actitudes más frecuentes entre quienes son muy ansiosos o perfeccionistas. "La persona que posterga siente una intensa ansiedad por el solo hecho de pensar en lo que debe hacer, entonces recurre a la evitación para tranquilizarse, obteniendo un alivio temporario. Pero cuando esta postergación se vuelve crónica, tiene consecuencias desvastadoras y puede provocar el fracaso o el abandono del estudio o carrera", dijo Bogiaizián.
El salto del colegio a la Universidad es difícil de asimilar para la mayoría. El caudal de material suele ser mayor, y descubren con frustración que los métodos de estudio que usaban ya no les sirven. Los estudiantes ansiosos pueden ver deteriorado su rendimiento tanto por problemas en el almacenamiento y la organización de la información, como por problemas en su recuperación.
Hay quienes utilizan buenas técnicas de estudio, pero a pesar de eso, en el momento de recordar lo que aprendieron sufren el fenómeno tan temido de la "mente en blanco", causado justamente por la ansiedad. "Esto ocurre cuando la persona focaliza su atención en aspectos internos (como pensamientos negativos) o sensaciones físicas, y no en la resolución del examen", apuntó el psicólogo.
Por otra parte, quienes sufren una ansiedad desmedida suelen tener dificultades a la hora de seleccionar los aspectos más importantes de una información. Quieren abarcar todo, y por temor a cometer un error repasan muchas veces los textos y terminan por confundirse o distribuir mal el tiempo.

Qué sucede antes de rendir
SINTOMAS FRECUENTES

Físicos: dolores gastrointestinales, deseo frecuente de orinar, aumento o disminución del apetito, tensión generalizada, taquicardia, temblor, contracturas, tics, dolores de cabeza, sensación de ahogo y opresión en el pecho.
Emocionales: susceptibilidad, irritabilidad, nerviosismo, angustia, agresividad, enojo, miedo a fallar y miedo a quedar paralizado.
Conductuales: inquietud, tartamudeo y/o dificultades para hablar, tono de voz nervioso, insomnio y/o dificultades para conciliar el sueño, aumento del consumo de tabaco, drogas y alcohol, conductas evitativas y/o de huída, postergaciones, etc.
Cognitivos: dificultades para concentrarse, sensación de confusión, "mente en blanco", preocupación acerca de las consecuencias negativas de fallar, preocupación por las sensaciones físicas, perfeccionismo.

Consejos para rendir mejor
DESCANSAR 5 MINUTOS

No estudiar muchas horas seguidas. Hacer intervalos de al menos 5 minutos cada hora.
Tener un método personal de estudio (hay quienes son más "visuales" y fijan mejor la información cuando la leen de un texto subrayado; otros en cambio son fundamentalmente "auditivos" y necesitan leer el texto en voz alta o comentarlo con compañeros de estudio.
 Cuantos más "canales" se utilizan para incorporar la información, mejor.
Estudiar solo, y luego reunirse en grupo para repasar.
 No saltear comidas ni estar todo el tiempo ingiriendo alimentos.
No abusar del café, mate u otras sustancias estimulantes.
Dormir al menos un par de horas antes de presentarse.
 Para el momento de examen, conviene tener un discurso o encabezado general preparado para empezar a hablar. Los períodos de mayor tensión son los primeros instantes. Luego, al escuchar la propia voz, la ansiedad comienza a bajar.

Creen que estar calmo es señal de que les irá mal

La ansiedad frente a los exámenes suele ser anticipatoria (en los días previos), pero también retrospectiva. "Son aquellas personas que cuando terminan una prueba se quedan enganchadas con que les fue mal, y con eso prolongan la situación de estrés, explicó Bogiaizian?. Dicen que no sabían nada y al final terminan aprobando".
Es que no siempre quien sufre ansiedad frente a los exámenes fracasa. De hecho la mayoría obtiene buenas notas, y esto termina reforzando su comportamiento. Creen que llegar tranquilos a una evaluación es señal de que les irá mal, y entonces implementan una serie de rituales que los libran de la culpa que en el fondo sienten ante el éxito.
"Saber manejar la ansiedad es fundamental para mejorar la calidad de vida, dado que estas personas logran cosas, pero a un costo emocional y en salud enorme", señaló Bogiaizian.
Se trata de un conocimiento que va más allá del ámbito de estudio, dado que la vida cotidiana y el trabajo imponen constantemente situaciones en las que se es evaluado o juzgado por otros.
La buena noticia es que a controlar la ansiedad también se aprende, y para ello es muy útil incorporar técnicas de relajación y de reestructuración del pensamiento para cambiar las imágenes y creencias negativas y catastróficas por otras más realistas.
También, por supuesto, se deben aprender o mejorar técnicas para el manejo del tiempo y la organización del material de estudio.

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