Del 50 al 80% de los adictos portan HIV

Las jeringas compartidas propagan infecciones. Producen el 80% de las internaciones y el 20% de las muertes.

20 Noviembre 2002
Aquellas personas adictas a las drogas endovenosas padecen (además de la enfermedad misma de la adicción) múltiples complicaciones médicas producto en parte del uso compartido de las jeringas más que por el efecto directo que pueden llegar a causar las drogas.
La inyección de drogas por vía endovenosa constituye una práctica cuya prevalencia aumentó en las últimas 3 décadas, y lamentablemente al constituir una actividad socialmente desaprobada, no puede precisarse con exactitud la cantidad de personas consumidoras.
Las complicaciones infecciosas son las más comunes, ocasionando un 60 a 80% de los ingresos en el hospital y un 20% de las muertes de este grupo de gente. Son generalmente de sexo masculino, jóvenes, y consumen heroína o cocaína varias veces al día por vía endovenosa o subcutánea.
En ciertas ocasiones se practica también el consumo en forma conjunta de cocaína y heroína, actividad conocida como "speed ball". Las drogas pueden hallarse adulteradas con sustancias como quinina o talco. Se disuelven en agua (muchas veces obtenida de cualquier sitio) o a veces en saliva, utilizando como recipiente una cuchara. Posteriormente se calientan con la llama de un mechero. Al producirse la inyección, en la mayoría de los casos no se higieniza la piel adecuadamente.

Transmisión de enfermedades
Las agujas y jeringas habitualmente se comparten, y esto favorece la transmisión de agentes infecciosos, dado que además (como se mencionó anteriormente) la técnica de inyección no es un acto estéril. De esta forma ingresan en la sangre gérmenes habituales de la flora normal de la piel. Las infecciones más comunes en la piel son las celulitis producidas por gérmenes como el estafilococo; y en las válvulas cardíacas una infección grave: la endocarditis.
Al quedar sangre residual en las jeringas utilizadas y posteriormente compartidas, la transmisión de infecciones virales (como la hepatitis por virus B y C y el sida) se encuentra incrementada. Se calcula que aproximadamente entre el 50 y 80% de los adictos endovenosos tienen serología positiva para HIV.
Los gérmenes que se autoinoculan provienen de 3 fuentes:
La misma droga con los disolventes contaminados (muchas veces el disolvente es la saliva). Se encuentran bacterias como Staphylococcus epidermidis, Aspergillus, Clostridium o una flora constituida por varios tipos de gérmenes que provienen de la piel del adicto.
La otra fuente es la piel, que dará origen a las infecciones por Staphylococcus aureus.
La sangre residual que queda en la jeringa compartida o en las agujas, provenientes de otros adictos con la cual se puede transmitir los virus como hepatitis, citomegalovirus, HIV, o parásitos como el Toxoplasma gondii.Dentro de la infecciones virales, del 20 al 50% de los adictos endovenosos tienen un episodio de hepatitis aguda, pudiendo evolucionar en muchos casos hacia una hepatitis crónica y finalizar en cirrosis. Los virus B, D y C son los mayores responsables; es muy rara la transmisión de la hepatitis A.
El virus de la hepatitis C se contrae ni bien la persona comienza a inyectarse y evoluciona hacia una hepatitis crónica activa y cirrosis. El virus B también es uno de los primeros que se adquiere en los primeros años del inicio de la adicción. SIDA en adictos endovenosos

Tuberculosis, herpes y neumonía
Una de las infecciones más graves que puede padecer el adicto endovenoso es la provocada por el HIV. Dentro de la amplia variedad de infecciones que pueden desarrollarse a consecuencia del sida es habitual la tuberculosis, la neumonía por Pneumocistis carinii, citomegalovirosis, herpes, bacterias como salmonella, hongos como Cándida, y toxoplasmosis.
La endocarditis es una de las complicaciones más riesgosas que puede desarrollar un adicto endovenoso. Es una infección que asienta principalmente en una de las válvulas cardíacas, y en los adictos se afecta con mayor frecuencia la válvula tricúspide (en más del 50% de los casos). Las válvulas mitral y aórtica se afectan en un 20 a 30% de los casos.
La tricúspide es la primera válvula con la cual se encuentra el material inyectado y contaminado por material insoluble. Esto genera una lesión en la pared valvular dando lugar a la formación de un trombo formado por fibrina y plaquetas que puede colonizarse por un germen circulante por la sangre. La enfermedad se manifiesta por fiebre, gran deterioro del estado general, tos y dificultad para respirar.
El Staphylococcus aureus causa alrededor del 60 al 90% de los casos de endocarditis bacteriana de válvula derecha. En segundo lugar se ubican los estreptococos y la pseudomona. La mortalidad varía entre un 5 a 40% dependiendo del diagnóstico precoz, la válvula afectada y la bacteria involucrada en la infección.
La terapia se hace con antibióticos por vía endovenosa entre 4 y 6 semanas y tienen mejor pronóstico las afecciones de la válvula tricuspídea. Las infecciones más comunes asociadas al uso de drogas endovenosas se producen en la piel por la inyección de la droga en forma subcutánea, la mala desinfección de la piel y el uso de material adulterado.

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