20 Noviembre 2002 Seguir en 
La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por la elevación de la glucemia (azúcar) en sangre. Esta alteración se debe a un proceso en el que el páncreas no segrega suficiente insulina, o bien la producción es suficiente pero las células del organismo no pueden utilizarla de manera adecuada.
Actualmente se diagnostica diabetes cuando el valor de glucemia en ayunas es mayor a 125 mg/dl. Cuando se presentan valores de entre 110 a 125 mg/dl se habla de intolerancia a los hidratos de carbono. Son pacientes que pueden desarrollar o no en un futuro la enfermedad. Deben ser controlados y no requieren tratamiento, excepto un control del peso.
Para que la glucosa pueda ser usada por las células del organismo como fuente de energía o para ser almacenada y usada posteriormente, es necesaria la presencia de insulina.
Hormona imprescindible
La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda el ingreso de la glucosa al interior de las células, y sin ella el organismo no puede utilizar los alimentos que ingiere. La falta de producción de insulina o la incapacidad del organismo para usarla correctamente conduce a una clasificación de la diabetes. Existen varios tipos de diabetes pero los 2 grandes grupos son:
Diabetes tipo I o insulinodependiente: el páncreas no produce o produce insulina en muy pequeñas cantidades. Se la llamaba anteriormente diabetes insulinodependiente o juvenil, pero el término más aceptado en la actualidad es de diabetes tipo I.
Quienes la padecen deben aplicarse insulina diariamente, con un programa de alimentación adecuado, ejercicio y controles de laboratorio. La elevación de los niveles de glucemia en cifras superiores a 250 mg% sumado al déficit absoluto o relativo de insulina puede llevar al enfermo a una situación considerada como una emergencia médica denominada cetoacidosis.
Diabetes tipo II o no insulinodependiente: es conocida como no insulinodependiente o del adulto, presentándose generalmente luego de los 40 años de edad, y se asocia con la obesidad. El páncreas produce insulina pero la misma es insuficiente o las células no pueden usarla correctamente. Esta forma de diabetes no requiere insulina y se trata con un plan de alimentación adecuado y el uso de medicación llamada hipoglucemiantes orales.
Síntomas de la patología
Incremento del apetito.
Aumento de la sed.
Aumento de la frecuencia de emisión de orina.
La disminución de peso es característica en insulinodependientes junto al incremento del apetito. También la fatiga.
Existen 3 factores importantes que influyen en el desarrollo del mal: edad, sobrepeso y herencia.
Edad: la diabetes es una enfermedad cuya prevalencia se da en la edad media y tardía. Desde el nacimiento hasta los 20 años sólo 1 cada 900 personas tienen diabetes. Entre los 41 y 50 años 1 de cada 200 personas tienen diabetes, y en mayores de 61 años 1 de cada 50 la padecen.
Sobrepeso: el 80% de las personas con diabetes tipo II se encuentran con sobrepeso cuando se les diagnostica la enfermedad.
Herencia: aquellas personas con familiares diabéticos tienen una mayor probabilidad de padecer diabetes que aquellas sin antecedentes familiares.
La dieta rica en lácteos es beneficiosa
CHICAGO.- Una dieta rica en productos lácteos ayudaría a los adultos con sobrepeso a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas o diabetes tardías, según investigación.
El estudio de más de 3.000 voluntarios reveló que quienes tienen una mayor ingestión de lácteos, incluso de alimentos con alto contenido de grasa como crema y manteca, tenían menos probabilidades de volverse obesos o desarrollar el síndrome de resistencia a la insulina (IRS) que quienes exhiben más modestos niveles de consumo lácteo.
Es demasiado pronto para decir si hubo "algo intrínseco" en los productos lácteos que protegió a quienes participaron del estudio (jóvenes de algo más de veinte años de edad) o si fue la composición integral de su dieta que redujo el riesgo, dijo el experto en obesidad David Ludwig.
Sensación de saciedad
Puede tratarse simplemente que la lactosa, la proteína y la grasa en los productos lácteos resulte suficiente para llenar el estómago, por lo que la gente de este segmento no consume tantos carbohidratos procesados, dulces o bebidas gaseosas -relacionados con el IRS- como otros adultos jóvenes. "Se necesita más investigación antes de considerar recomendaciones de cambios nutricionales", dijo Ludwig, autor del estudio y director del programa de obesidad en el Hospital de Niños de Boston.
Cuándo deben autocontrolarse
La cantidad de veces que un diabético debe controlarse por día lo debe determinar el médico, como así también las horas. Pero por lo general, los diabéticos tipo 1 (insulinodependientes) se deben chequear la glucemia dos veces al día: en ayunas y antes de la cena. Lo ideal es que se hagan más veces. Esto es necesario para los que se aplican tres o más inyecciones de insulina por día. También deben controlarse varias veces la s diabéticas embarazadas y las que tienen diabetes durante el embarazo. Los diabéticos tipo 2 también controlarse.
Existen varias tiras reactivas
Es necesario lavarse las manos con agua y jabón. Se puede limpiar un dedo con alcohol y dejarlo secar. Luego se pincha con un punzor o aguja estéril el dedo y se obtiene una gota de sangre. Existen tiras reactivas para medir el azúcar, y se deben seguir las instrucciones en cada caso. Las tiras reactivas tienen un espacio donde se coloca la gota de sangre, y después de unos minutos ese espacio toma un color que deben compararse con diferentes colores que están en cada envase de las tiras. Esta es la forma visual y más conocida de control en el hogar.
Glucómetros muy exactos
Si bien el uso de las tiras reactivas es la forma más económica de medir la glucosa, también es cierto que hay personas que no distinguen bien los colores. Además, entre cada valor del envase se puede no estar seguro a cuál se parece más el resultado. Pero existen aparatos especiales para medir la glucosa, denominados glucómetros, que son muy exactos cuando indican el valor del azúcar en sangre. Hay de distintas marcas y cada uno usa sus propias tiras para el control. Es necesario pinchar un dedo y se usa una gota muy pequeña para obtener el resultado.
Anotar todos los registros
Es importante que todos los controles se anoten en un cuadernillo u hoja especial. Esta será una información útil para el médico y para el paciente. Se deben registrar fecha y hora del control, dosis de insulina y tipo de medicación que se usa. A veces conviene anotar situaciones especiales: cambios en la alimentación, práctica de algún ejercicio; si existe algún otro problema de salud. Si los controles de glucemia son altos (más de 250 mg/dl) es necesario también controlar la presencia de cetona en la orina, con tiras reactivas especiales.
Actualmente se diagnostica diabetes cuando el valor de glucemia en ayunas es mayor a 125 mg/dl. Cuando se presentan valores de entre 110 a 125 mg/dl se habla de intolerancia a los hidratos de carbono. Son pacientes que pueden desarrollar o no en un futuro la enfermedad. Deben ser controlados y no requieren tratamiento, excepto un control del peso.
Para que la glucosa pueda ser usada por las células del organismo como fuente de energía o para ser almacenada y usada posteriormente, es necesaria la presencia de insulina.
Hormona imprescindible
La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda el ingreso de la glucosa al interior de las células, y sin ella el organismo no puede utilizar los alimentos que ingiere. La falta de producción de insulina o la incapacidad del organismo para usarla correctamente conduce a una clasificación de la diabetes. Existen varios tipos de diabetes pero los 2 grandes grupos son:
Diabetes tipo I o insulinodependiente: el páncreas no produce o produce insulina en muy pequeñas cantidades. Se la llamaba anteriormente diabetes insulinodependiente o juvenil, pero el término más aceptado en la actualidad es de diabetes tipo I.
Quienes la padecen deben aplicarse insulina diariamente, con un programa de alimentación adecuado, ejercicio y controles de laboratorio. La elevación de los niveles de glucemia en cifras superiores a 250 mg% sumado al déficit absoluto o relativo de insulina puede llevar al enfermo a una situación considerada como una emergencia médica denominada cetoacidosis.
Diabetes tipo II o no insulinodependiente: es conocida como no insulinodependiente o del adulto, presentándose generalmente luego de los 40 años de edad, y se asocia con la obesidad. El páncreas produce insulina pero la misma es insuficiente o las células no pueden usarla correctamente. Esta forma de diabetes no requiere insulina y se trata con un plan de alimentación adecuado y el uso de medicación llamada hipoglucemiantes orales.
Síntomas de la patología
Incremento del apetito.
Aumento de la sed.
Aumento de la frecuencia de emisión de orina.
La disminución de peso es característica en insulinodependientes junto al incremento del apetito. También la fatiga.
Existen 3 factores importantes que influyen en el desarrollo del mal: edad, sobrepeso y herencia.
Edad: la diabetes es una enfermedad cuya prevalencia se da en la edad media y tardía. Desde el nacimiento hasta los 20 años sólo 1 cada 900 personas tienen diabetes. Entre los 41 y 50 años 1 de cada 200 personas tienen diabetes, y en mayores de 61 años 1 de cada 50 la padecen.
Sobrepeso: el 80% de las personas con diabetes tipo II se encuentran con sobrepeso cuando se les diagnostica la enfermedad.
Herencia: aquellas personas con familiares diabéticos tienen una mayor probabilidad de padecer diabetes que aquellas sin antecedentes familiares.
La dieta rica en lácteos es beneficiosa
CHICAGO.- Una dieta rica en productos lácteos ayudaría a los adultos con sobrepeso a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas o diabetes tardías, según investigación.
El estudio de más de 3.000 voluntarios reveló que quienes tienen una mayor ingestión de lácteos, incluso de alimentos con alto contenido de grasa como crema y manteca, tenían menos probabilidades de volverse obesos o desarrollar el síndrome de resistencia a la insulina (IRS) que quienes exhiben más modestos niveles de consumo lácteo.
Es demasiado pronto para decir si hubo "algo intrínseco" en los productos lácteos que protegió a quienes participaron del estudio (jóvenes de algo más de veinte años de edad) o si fue la composición integral de su dieta que redujo el riesgo, dijo el experto en obesidad David Ludwig.
Sensación de saciedad
Puede tratarse simplemente que la lactosa, la proteína y la grasa en los productos lácteos resulte suficiente para llenar el estómago, por lo que la gente de este segmento no consume tantos carbohidratos procesados, dulces o bebidas gaseosas -relacionados con el IRS- como otros adultos jóvenes. "Se necesita más investigación antes de considerar recomendaciones de cambios nutricionales", dijo Ludwig, autor del estudio y director del programa de obesidad en el Hospital de Niños de Boston.
La cantidad de veces que un diabético debe controlarse por día lo debe determinar el médico, como así también las horas. Pero por lo general, los diabéticos tipo 1 (insulinodependientes) se deben chequear la glucemia dos veces al día: en ayunas y antes de la cena. Lo ideal es que se hagan más veces. Esto es necesario para los que se aplican tres o más inyecciones de insulina por día. También deben controlarse varias veces la s diabéticas embarazadas y las que tienen diabetes durante el embarazo. Los diabéticos tipo 2 también controlarse.
Es necesario lavarse las manos con agua y jabón. Se puede limpiar un dedo con alcohol y dejarlo secar. Luego se pincha con un punzor o aguja estéril el dedo y se obtiene una gota de sangre. Existen tiras reactivas para medir el azúcar, y se deben seguir las instrucciones en cada caso. Las tiras reactivas tienen un espacio donde se coloca la gota de sangre, y después de unos minutos ese espacio toma un color que deben compararse con diferentes colores que están en cada envase de las tiras. Esta es la forma visual y más conocida de control en el hogar.
Si bien el uso de las tiras reactivas es la forma más económica de medir la glucosa, también es cierto que hay personas que no distinguen bien los colores. Además, entre cada valor del envase se puede no estar seguro a cuál se parece más el resultado. Pero existen aparatos especiales para medir la glucosa, denominados glucómetros, que son muy exactos cuando indican el valor del azúcar en sangre. Hay de distintas marcas y cada uno usa sus propias tiras para el control. Es necesario pinchar un dedo y se usa una gota muy pequeña para obtener el resultado.
Es importante que todos los controles se anoten en un cuadernillo u hoja especial. Esta será una información útil para el médico y para el paciente. Se deben registrar fecha y hora del control, dosis de insulina y tipo de medicación que se usa. A veces conviene anotar situaciones especiales: cambios en la alimentación, práctica de algún ejercicio; si existe algún otro problema de salud. Si los controles de glucemia son altos (más de 250 mg/dl) es necesario también controlar la presencia de cetona en la orina, con tiras reactivas especiales.
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