16 Octubre 2002 Seguir en 
La mayoría de las mujeres que padecen cáncer del seno se someten a la agonía de la quimioterapia para mejorar sus probabilidades de supervivencia. Pero la verdad es que la mayoría estaría igual de bien sin ese tratamiento.
La preocupación de que las mujeres son tratadas en exceso con medicinas peligrosas y tóxicas está llevando a una amplia reconsideración entre los médicos sobre el uso de la quimioterapia. Durante años, ese tratamiento ha sido estándar para cualquier paciente con cáncer del seno. Pero ahora que las mujeres están detectando antes la enfermedad y viviendo más, los médicos empiezan a notar más efectos a largo plazo de la quimioterapia.
Estudios realizados recientemente muestran que en ciertos pacientes los tratamientos hormonales funcionan mejor. Es más, un reducido grupo de mujeres están optando ya por decir "no" a la quimioterapia.
En América Latina y el Caribe, se registran anualmente 30.000 casos de cáncer de pecho, los cuales son tratados en su mayoría con quimioterapia, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Aunque la mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia -como las náuseas y la pérdida de cabello- son temporales, otros son más serios. El tratamiento puede provocar una menopausia precoz. Algunas mujeres sufren pérdida de memoria. Lo que resulta más preocupante es que una fracción de las mujeres desarrollará un segundo cáncer, como leucemia, o serios problemas cardíacos.
Aun así, no todo es negativo. La quimioterapia claramente salva vidas. Para la mayoría de las mujeres que sufren de cáncer que se ha expandido a los nódulos linfáticos, las ventajas casi siempre superan los riesgos más serios. Pero en mujeres con tumores pequeños, la decisión sobre la quimioterapia es mucho más difícil.
Si se toma a 10 de estas mujeres para tratarlas con cirugía y radiación, siete estarán bien después de diez años y tres habrán muerto, según investigaciones. Con quimioterapia, una mujer adicional salvará su vida. Los médicos buscan indicadores que los ayuden a identificar mejor el 20% ó 30% de las mujeres que recaerán, aunque la detección de su cáncer haya sido precoz.
Si llega a producirse un estudio más definitivo y si el protocolo de tratamiento cambia en EE.UU., la forma en la que los oncólogos ven la quimioterapia podría cambiar en América Latina, donde usualmente se toman como referencia las directrices de la American Society of Clinical Oncology, dijo la doctora Silvia Robles, directora del programa de patologías no transmisibles de la OPS. (The Wall Street Journal).
La preocupación de que las mujeres son tratadas en exceso con medicinas peligrosas y tóxicas está llevando a una amplia reconsideración entre los médicos sobre el uso de la quimioterapia. Durante años, ese tratamiento ha sido estándar para cualquier paciente con cáncer del seno. Pero ahora que las mujeres están detectando antes la enfermedad y viviendo más, los médicos empiezan a notar más efectos a largo plazo de la quimioterapia.
Estudios realizados recientemente muestran que en ciertos pacientes los tratamientos hormonales funcionan mejor. Es más, un reducido grupo de mujeres están optando ya por decir "no" a la quimioterapia.
En América Latina y el Caribe, se registran anualmente 30.000 casos de cáncer de pecho, los cuales son tratados en su mayoría con quimioterapia, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Aunque la mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia -como las náuseas y la pérdida de cabello- son temporales, otros son más serios. El tratamiento puede provocar una menopausia precoz. Algunas mujeres sufren pérdida de memoria. Lo que resulta más preocupante es que una fracción de las mujeres desarrollará un segundo cáncer, como leucemia, o serios problemas cardíacos.
Aun así, no todo es negativo. La quimioterapia claramente salva vidas. Para la mayoría de las mujeres que sufren de cáncer que se ha expandido a los nódulos linfáticos, las ventajas casi siempre superan los riesgos más serios. Pero en mujeres con tumores pequeños, la decisión sobre la quimioterapia es mucho más difícil.
Si se toma a 10 de estas mujeres para tratarlas con cirugía y radiación, siete estarán bien después de diez años y tres habrán muerto, según investigaciones. Con quimioterapia, una mujer adicional salvará su vida. Los médicos buscan indicadores que los ayuden a identificar mejor el 20% ó 30% de las mujeres que recaerán, aunque la detección de su cáncer haya sido precoz.
Si llega a producirse un estudio más definitivo y si el protocolo de tratamiento cambia en EE.UU., la forma en la que los oncólogos ven la quimioterapia podría cambiar en América Latina, donde usualmente se toman como referencia las directrices de la American Society of Clinical Oncology, dijo la doctora Silvia Robles, directora del programa de patologías no transmisibles de la OPS. (The Wall Street Journal).
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