09 Octubre 2002 Seguir en 
El comienzo de la sexualidad, una función tan importante en la vida de una persona, no siempre es acompañado con una correcta información y educación.
Es muy común que los chicos suelan informarse a través de los medios que estén al alcance de sus manos, como Internet o por medio de personas que les resulten de confianza pero que, a su vez, también con los que se puedan identificar.
Es así, como comienza una etapa de vínculos estrechos de amigos inseparables y de tíos o primos piolas. De esta manera, el plano de la sexualidad comienza a manejarse con una información que los especialistas llaman "no oficial", pero que fundamentalmente es inadecuada donde, en ocasiones, abundan los mitos y las fantasías acerca del sexo.
La adolescencia es un periodo -que se ubica entre los 10 a 19 años- formativo crucial que moldea la forma en que los niños y las niñas vivirán sus años adultos, no sólo con relación a su salud sexual y reproductiva, sino también en su vida productiva social y económica. Por esta razón, la Unidad de Salud del Adolescente, que pertenece a la División de Promoción y Protección de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) puntualiza la importancia del buen crecimiento en este periodo para el progreso social, económico y político de todos los países y territorios de las Américas.
Sin embargo ?aclara una información oficial de la OPS- con demasiada frecuencia sus necesidades y derechos no figuran en las políticas públicas ni en la agenda del sector salud, excepto cuando su conducta es inadecuada.
Por eso, el organismo, busca promover el desarrollo de adolescentes y jóvenes en América Latina y el Caribe bajo una perspectiva de género, en el contexto de la familia y el entorno de los y las adolescentes.
Despojando mitos
En una entrevista con la doctora María Bertolini, miembro del Departamento de Disfunciones Sexuales y Procreación en Halitus Instituto Médico ubicado en la ciudad de Buenos Aires, se pudo desentrañar algunas dudas que, seguramente, se instalan tanto en los adultos como en los adolescentes.
-¿Cuál es la función del departamento de Disfunciones Sexuales y Procreación?
- La iniciativa de crear este sector nació observando las inquietudes sobre la sexualidad en la vida de los adultos y en los adolescentes. A la vez, se sumó la necesidad de otorgar una respuesta a las consultas de los padres a medida que sus hijos crecían y, con asombro, vimos como también se acercaban los chicos para despojar las dudas ?con respecto a su sexualidad- que normalmente se instalan en este periodo de la vida.
-¿A qué edad se debe hablar de sexo o sexualidad con los adolescentes?
-Lo adecuado sería que los chicos, antes de su inicio sexual, tuvieran la información suficiente con respecto a la prevención y el cuidado. Sin miedo y con naturalidad, en el desarrollo puberal, se puede comenzar a charlas sobre los cambios físicos, emocionales y sociales de la edad.
-¿A qué riesgo se enfrenta un adolescente sin información?
-El más común es embarcarse en una situación poco o mal conocida hasta el momento, sin la adecuada protección. Sería bueno que sepan que la información les permite elegir y decidir libremente y a conciencia.
También hay que tener en cuenta que los adolescentes están en constante búsqueda de una identidad, y "prueban " grupos de pertenencia y se prueban en diferentes situaciones. Esto los enfrenta a grandes riesgo, que muchas veces pueden ser irreversibles, por eso habría que enseñarles objetivamente como afrontarlos y solucionarlos sin la necesidad de salir perjudicados físico y/o emocionalmente. Aclaremos que, muchas veces, poseen el pensamiento mágico de la invulnerabilidad para medir los riesgos y responsabilidades cuando se embarcan en una aventura o situación nueva.
-¿Qué confusiones o mitos sobre la sexualidad suelen observarse en chicos que carecen de buena información?
-Muchísimas y variadas. Desde lo relacionado con el normal funcionamiento de la anatomía y fisiología corporal, hasta lo vinculado con las relaciones emocionales, de pareja. Por ejemplo, existen fantasías y confusiones sobre la forma y función de los genitales internos femeninos, la fecha de ovulación y, por lo tanto, la fertilidad. Vemos también muchas fantasías con respecto a la culpabilidad y castigo de la masturbación, miedo y, principalmente, vergüenza; mitos sobre el tamaño del pene, sobre la cantidad de contactos sexuales en lugar de la calidad; desconocimiento acerca de los métodos anticonceptivos; fantasías sobre la información que tienen para que una relación no sea fecundante o estar exentos de contagios de enfermedades transmisibles sexualmente: muchos chicos creen que hay posiciones que podrían ser protectoras, por ejemplo, piensan que tener sexo parados evitarían el contagio o el embarazo. También, todavía, está en vigencia el mito de sangrar en la primer relación, la lista es enorme. Por eso, una buena información y diálogo ayudará a desterrar las sagas y brindarles una educación que les permita tener una vida sexual plena y los proteja de los riesgos de contagios o embarazos no deseados.
-¿Cómo debe un adulto dialogar y evitar las brechas generacionales que ocasionan el enfrentamiento con los adolescentes?
M.B: -La palabra clave para el encuentro es oportunidad. No hay que perder ninguna de las oportunidades de diálogo -como dije al principio-. Lo ideal sería no cortarlo. Pero si, en algún momento, ocurrió hay que aprender retomarlo. Y sólo depende de las oportunidades de encuentro con nuestros adolescentes. Hay charlas y talleres que intentan capacitar y guiar a los padres, las madres y los docentes. Sin embargo, hay situaciones especiales que requieren atención personalizada por un especialista o grupo de especialistas.
-¿Se podría agregar alguna pauta que considere importante y qué haya extraído a través de su experiencia con adolescentes?
-Sí. Es fundamental no tratarlos como niños, porque ya no lo son. Ni tampoco como rebeldes, sucios o desprolijos. Hay que tratar de fortalecer los aspectos buenos y sobresalientes de cada chico, y dialogar sobre las conductas de riesgo y sus diferentes enfoques preventivos. Los adolescentes buscan el camino a la adultez y aprenden continuamente a tener una identidad y autonomía. Es importante destacar que no son personas en transición, sino que están en la búsqueda. Algunos la terminan y maduran, otros nunca la terminan y no maduran, y otros nunca la comienzan.
Es muy común que los chicos suelan informarse a través de los medios que estén al alcance de sus manos, como Internet o por medio de personas que les resulten de confianza pero que, a su vez, también con los que se puedan identificar.
Es así, como comienza una etapa de vínculos estrechos de amigos inseparables y de tíos o primos piolas. De esta manera, el plano de la sexualidad comienza a manejarse con una información que los especialistas llaman "no oficial", pero que fundamentalmente es inadecuada donde, en ocasiones, abundan los mitos y las fantasías acerca del sexo.
La adolescencia es un periodo -que se ubica entre los 10 a 19 años- formativo crucial que moldea la forma en que los niños y las niñas vivirán sus años adultos, no sólo con relación a su salud sexual y reproductiva, sino también en su vida productiva social y económica. Por esta razón, la Unidad de Salud del Adolescente, que pertenece a la División de Promoción y Protección de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) puntualiza la importancia del buen crecimiento en este periodo para el progreso social, económico y político de todos los países y territorios de las Américas.
Sin embargo ?aclara una información oficial de la OPS- con demasiada frecuencia sus necesidades y derechos no figuran en las políticas públicas ni en la agenda del sector salud, excepto cuando su conducta es inadecuada.
Por eso, el organismo, busca promover el desarrollo de adolescentes y jóvenes en América Latina y el Caribe bajo una perspectiva de género, en el contexto de la familia y el entorno de los y las adolescentes.
Despojando mitos
En una entrevista con la doctora María Bertolini, miembro del Departamento de Disfunciones Sexuales y Procreación en Halitus Instituto Médico ubicado en la ciudad de Buenos Aires, se pudo desentrañar algunas dudas que, seguramente, se instalan tanto en los adultos como en los adolescentes.
-¿Cuál es la función del departamento de Disfunciones Sexuales y Procreación?
- La iniciativa de crear este sector nació observando las inquietudes sobre la sexualidad en la vida de los adultos y en los adolescentes. A la vez, se sumó la necesidad de otorgar una respuesta a las consultas de los padres a medida que sus hijos crecían y, con asombro, vimos como también se acercaban los chicos para despojar las dudas ?con respecto a su sexualidad- que normalmente se instalan en este periodo de la vida.
-¿A qué edad se debe hablar de sexo o sexualidad con los adolescentes?
-Lo adecuado sería que los chicos, antes de su inicio sexual, tuvieran la información suficiente con respecto a la prevención y el cuidado. Sin miedo y con naturalidad, en el desarrollo puberal, se puede comenzar a charlas sobre los cambios físicos, emocionales y sociales de la edad.
-¿A qué riesgo se enfrenta un adolescente sin información?
-El más común es embarcarse en una situación poco o mal conocida hasta el momento, sin la adecuada protección. Sería bueno que sepan que la información les permite elegir y decidir libremente y a conciencia.
También hay que tener en cuenta que los adolescentes están en constante búsqueda de una identidad, y "prueban " grupos de pertenencia y se prueban en diferentes situaciones. Esto los enfrenta a grandes riesgo, que muchas veces pueden ser irreversibles, por eso habría que enseñarles objetivamente como afrontarlos y solucionarlos sin la necesidad de salir perjudicados físico y/o emocionalmente. Aclaremos que, muchas veces, poseen el pensamiento mágico de la invulnerabilidad para medir los riesgos y responsabilidades cuando se embarcan en una aventura o situación nueva.
-¿Qué confusiones o mitos sobre la sexualidad suelen observarse en chicos que carecen de buena información?
-Muchísimas y variadas. Desde lo relacionado con el normal funcionamiento de la anatomía y fisiología corporal, hasta lo vinculado con las relaciones emocionales, de pareja. Por ejemplo, existen fantasías y confusiones sobre la forma y función de los genitales internos femeninos, la fecha de ovulación y, por lo tanto, la fertilidad. Vemos también muchas fantasías con respecto a la culpabilidad y castigo de la masturbación, miedo y, principalmente, vergüenza; mitos sobre el tamaño del pene, sobre la cantidad de contactos sexuales en lugar de la calidad; desconocimiento acerca de los métodos anticonceptivos; fantasías sobre la información que tienen para que una relación no sea fecundante o estar exentos de contagios de enfermedades transmisibles sexualmente: muchos chicos creen que hay posiciones que podrían ser protectoras, por ejemplo, piensan que tener sexo parados evitarían el contagio o el embarazo. También, todavía, está en vigencia el mito de sangrar en la primer relación, la lista es enorme. Por eso, una buena información y diálogo ayudará a desterrar las sagas y brindarles una educación que les permita tener una vida sexual plena y los proteja de los riesgos de contagios o embarazos no deseados.
-¿Cómo debe un adulto dialogar y evitar las brechas generacionales que ocasionan el enfrentamiento con los adolescentes?
M.B: -La palabra clave para el encuentro es oportunidad. No hay que perder ninguna de las oportunidades de diálogo -como dije al principio-. Lo ideal sería no cortarlo. Pero si, en algún momento, ocurrió hay que aprender retomarlo. Y sólo depende de las oportunidades de encuentro con nuestros adolescentes. Hay charlas y talleres que intentan capacitar y guiar a los padres, las madres y los docentes. Sin embargo, hay situaciones especiales que requieren atención personalizada por un especialista o grupo de especialistas.
-¿Se podría agregar alguna pauta que considere importante y qué haya extraído a través de su experiencia con adolescentes?
-Sí. Es fundamental no tratarlos como niños, porque ya no lo son. Ni tampoco como rebeldes, sucios o desprolijos. Hay que tratar de fortalecer los aspectos buenos y sobresalientes de cada chico, y dialogar sobre las conductas de riesgo y sus diferentes enfoques preventivos. Los adolescentes buscan el camino a la adultez y aprenden continuamente a tener una identidad y autonomía. Es importante destacar que no son personas en transición, sino que están en la búsqueda. Algunos la terminan y maduran, otros nunca la terminan y no maduran, y otros nunca la comienzan.
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