08 Julio 2002 Seguir en 
De pronto se perdieron las palabras. Sólo las formas y las cosas perduraban. Pero había olvidado el modo de llamarlas. Así comienza un poema escrito por un afásico recuperado.
La afasia, una de las posibles secuelas de una lesión cerebral, es la pérdida de la comunicación ocasionada por una lesión cerebral. La profesora Silvia Rubio, neurolingüista, directora ejecutiva del Centro Integral de Rehabilitación de Afásico (CIRA) y presidenta de la Fundación Argentina de Afasia "Charlotte Schwarz", propone explicar el significado -tantas veces confundido- de la dolencia: "La afasia no es la pérdida del habla, del lenguaje.
El hombre no sólo se comunica mediante la lengua. Existe una variedad de formas que sirven de instrumentos para emitir mensajes a un emisor. Entre otros, puede ser la escritura, los gestos, la mímica, hasta el viejo sistema morse o las señales de humo. Hay que entender, aún con lo difícil que puede resultar, que las personas afásicas no pueden expresar sus sentimientos, ni sus necesidades".
No confundir con mutismo
"Nadie pierde lo que nunca tuvo. Si un niño nace con un problema en el lenguaje y no puede hablar, es mutismo no afasia. Si un individuo, con todas sus facultades físicas, sufre un accidente y pierde abruptamente la posibilidad de comunicación, es afasia", explica con claridad, para que no surja ningún tipo de duda, la especialista.
Zurdo o diestro
Para que exista afasia debe estar lesionado un hemisferio del cerebro. Normalmente, en la gran mayoría de los casos, los individuos son diestros (utilizan su mano derecha). Entonces, como las fibras nerviosas se entrecruzan, el hemisferio dominante del lenguaje y los sentidos, de un diestro es el izquierdo. Así que las mayorías de las veces las lesiones ocurren en este lado del cerebro.
Además, aunque haya sólo un 7% de zurdos, sólo el 3% tienen el hemisferio dominante en el lado derecho. "En la gente mayor ?repasa Rubio- la causa más frecuente del trastorno es el accidente cerebrovascular ocasionado, la mayoría de las veces, por un traumatismo de cráneo originado por un accidente, hipertensión arterial, afecciones cardíacas, diabetes y tumores. En cambio, en los chicos, los accidentes de tránsitos es lo más habitual. También inciden la meningitis, encefalitis o las intoxicaciones por monóxido de carbono ".
Sin registros
Aunque sólo sean datos extraídos por extrapolación, ya que en Argentina no existen estadísticas, se calcula que alrededor de 150 personas por millón de habitantes padecen afasia. Dentro de la fundación, un equipo interdisciplinario especializado -fonoaudiólogos, kinesiólogos, neuropsicólogos, neurolingüistas, neurólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, neuromusicoterapeuta, psicólogos, nutricionistas y profesores de expresiones artísticas, entre otros-, se ocupan de la rehabilitación integral del paciente afásico.
La recuperación tiene etapas
La tarea de recuperación se realiza en diferentes etapas: "al principio, el pacientes padece de agnosia o falta de conocimiento de su incapacidad.
Entonces, para la etapa inicial se aplica un programa denominado Orior (comienzo en latín), que se desarrolla en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires en el Instituto de Neurociencias Aplicadas. Se busca la colaboración de los amigos, la reunión de familiares y compañeros de trabajo para explicarles la patología y su proceso. Pero, fundamentalmente, se intenta trabajar sobre la concentración, ya que el afásico se halla muy perturbado y tiende a distraerse continuamente".
Luego, cuando el individuo se estabiliza, se puede realizar actividades en forma diaria, intensiva e integral con hospitalización diurna, que posibilita al afásico convivir con su familia. También, existe otro programa destinado a lograr la máxima independencia de la persona, y la adquisición hábitos sociales."Hoy en día, se tuvo que crear un sistema para salvar las limitaciones que la economía impone a las terapias -explica la profesora Rubio-. Consiste en el trabajo grupal, que reúna diferentes casos, pero atendido por un solo profesional especializado. De la misma manera trabaja una maestra rural, atiende en el aula a una clase heterogénea de chicos de diferentes edades y grados".
La fundación organiza reuniones de afásicos, asesora y supervisa en forma profesional, brinda el servicio de cuidadoras a domicilio y forma profesionales como enfermeras o acompañantes por medio de un programa de capacitación. Uno de sus grandes objetivos, es lograr abrir filiales en el interior que permita realizar las terapias en el zona sin la necesidad del traslado del paciente.
La afasia, una de las posibles secuelas de una lesión cerebral, es la pérdida de la comunicación ocasionada por una lesión cerebral. La profesora Silvia Rubio, neurolingüista, directora ejecutiva del Centro Integral de Rehabilitación de Afásico (CIRA) y presidenta de la Fundación Argentina de Afasia "Charlotte Schwarz", propone explicar el significado -tantas veces confundido- de la dolencia: "La afasia no es la pérdida del habla, del lenguaje.
El hombre no sólo se comunica mediante la lengua. Existe una variedad de formas que sirven de instrumentos para emitir mensajes a un emisor. Entre otros, puede ser la escritura, los gestos, la mímica, hasta el viejo sistema morse o las señales de humo. Hay que entender, aún con lo difícil que puede resultar, que las personas afásicas no pueden expresar sus sentimientos, ni sus necesidades".
No confundir con mutismo
"Nadie pierde lo que nunca tuvo. Si un niño nace con un problema en el lenguaje y no puede hablar, es mutismo no afasia. Si un individuo, con todas sus facultades físicas, sufre un accidente y pierde abruptamente la posibilidad de comunicación, es afasia", explica con claridad, para que no surja ningún tipo de duda, la especialista.
Zurdo o diestro
Para que exista afasia debe estar lesionado un hemisferio del cerebro. Normalmente, en la gran mayoría de los casos, los individuos son diestros (utilizan su mano derecha). Entonces, como las fibras nerviosas se entrecruzan, el hemisferio dominante del lenguaje y los sentidos, de un diestro es el izquierdo. Así que las mayorías de las veces las lesiones ocurren en este lado del cerebro.
Además, aunque haya sólo un 7% de zurdos, sólo el 3% tienen el hemisferio dominante en el lado derecho. "En la gente mayor ?repasa Rubio- la causa más frecuente del trastorno es el accidente cerebrovascular ocasionado, la mayoría de las veces, por un traumatismo de cráneo originado por un accidente, hipertensión arterial, afecciones cardíacas, diabetes y tumores. En cambio, en los chicos, los accidentes de tránsitos es lo más habitual. También inciden la meningitis, encefalitis o las intoxicaciones por monóxido de carbono ".
Sin registros
Aunque sólo sean datos extraídos por extrapolación, ya que en Argentina no existen estadísticas, se calcula que alrededor de 150 personas por millón de habitantes padecen afasia. Dentro de la fundación, un equipo interdisciplinario especializado -fonoaudiólogos, kinesiólogos, neuropsicólogos, neurolingüistas, neurólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, neuromusicoterapeuta, psicólogos, nutricionistas y profesores de expresiones artísticas, entre otros-, se ocupan de la rehabilitación integral del paciente afásico.
La recuperación tiene etapas
La tarea de recuperación se realiza en diferentes etapas: "al principio, el pacientes padece de agnosia o falta de conocimiento de su incapacidad.
Entonces, para la etapa inicial se aplica un programa denominado Orior (comienzo en latín), que se desarrolla en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires en el Instituto de Neurociencias Aplicadas. Se busca la colaboración de los amigos, la reunión de familiares y compañeros de trabajo para explicarles la patología y su proceso. Pero, fundamentalmente, se intenta trabajar sobre la concentración, ya que el afásico se halla muy perturbado y tiende a distraerse continuamente".
Luego, cuando el individuo se estabiliza, se puede realizar actividades en forma diaria, intensiva e integral con hospitalización diurna, que posibilita al afásico convivir con su familia. También, existe otro programa destinado a lograr la máxima independencia de la persona, y la adquisición hábitos sociales."Hoy en día, se tuvo que crear un sistema para salvar las limitaciones que la economía impone a las terapias -explica la profesora Rubio-. Consiste en el trabajo grupal, que reúna diferentes casos, pero atendido por un solo profesional especializado. De la misma manera trabaja una maestra rural, atiende en el aula a una clase heterogénea de chicos de diferentes edades y grados".
La fundación organiza reuniones de afásicos, asesora y supervisa en forma profesional, brinda el servicio de cuidadoras a domicilio y forma profesionales como enfermeras o acompañantes por medio de un programa de capacitación. Uno de sus grandes objetivos, es lograr abrir filiales en el interior que permita realizar las terapias en el zona sin la necesidad del traslado del paciente.







