Equinoterapia: el caballo ayuda al médico

La historia de este tratamiento se remonta a la época de Hipócrates, el padre de la Medicina. Surgió como terapia en 1952, en los países escandinavos.

08 Julio 2002
La equinoterapia -o terapia con ayuda del caballo- es utilizada como tratamiento para discapacidades psíquicas y motrices. El movimiento armónico del equino, así como la utilización de la mayoría de los músculos del cuerpo humano al montar, resultan un gran ejercicio para fortalecer los músculos o mejorar la falta de equilibrio. Sin embargo, esta actividad no se reduce solamente a los aspectos físicos. La interacción con los animales ayuda a mejorar la autoestima y la integración social del discapacitado.
La historia de la terapia se remonta a Hipócrates, el griego considerado el padre de la medicina y asociado al juramento hipocrático, quien ya aconsejaba en uno de sus libros la práctica de la equitación. Afirmaba que "preserva al cuerpo humano de muchos males y, hace que los músculos mejoren su tono".
La equinoterapia surgió como tal en el año 1952 en los países escandinavos, a partir de que una joven jinete, Liz Hartal, impedida por haber padecido poliomielitis, ganó una medalla olímpica de plata en Adiestramiento. Su triunfo llamó la atención de terapeutas, quienes en la búsqueda de nuevas y más eficaces formas de terapias para enfermedades físicas y psíquicas, estudiaron minuciosamente el evento. Los resultados de sus estudios fueron sorprendentes: encontraron en la equitación bajo normas específicas una excelente e innovadora terapia que prometía excelentes resultados.
La Asociación Argentina de Actividades Equestres Para Discapacitados (A.A.A.E.PA.D.), funciona desde el año 1978 en las instalaciones del Hipódromo de Palermo y varias filiales en el interior del país. Esta entidad benéfica, pionera en la Argentina y Latinoamérica, fue fundada por la profesora María de los Angeles Kalbermatter, a raíz de su propia discapacidad. "Después de años, uno recoge como premio la sonrisa de los chicos, porque el contacto con los caballos les cambia la vida" cuenta Kalbermatter, presidenta de la asociación.

En la asociación argentina
Los jinetes que asisten a A.A.A.E.PA.D. lo hacen por recomendación del especialista que los trata; ya sea el neurólogo, kinesiólogo o psicólogo, o también por inquietud de los padres, familiares, o por propio interés de la persona discapacitada. "Es importante destacar que para la asociación, son Alumnos-Jinetes y no pacientes. En este sentido, existen tres programas con fines diferentes: Objetivos deportivos y de recreación; objetivos educativos y formativos y objetivos médicos. En este último programa, se trabaja especialmente con el profesional que corresponda, y dependiendo del nivel de discapacidad del jinete, se le llama hipoterapia", explica Alejandra Valenti, Directora de A.A.A.E.PA.D.
La hipoterapia es la etapa en que el jinete no puede ejercer ningún tipo de acción sobre el caballo, ya sea física o mental. Se presenta en las patologías muy severas, como esclerosis múltiple avanzada o accidentes cerebro-vasculares severos, entre otros. En estos casos, el instructor tendrá que contar con estrategias para que el jinete pueda aprovechar al máximo los beneficios de la monta. Los resultados son muy satisfactorios, ya que el vínculo afectivo con el animal, de gran tamaño pero a la vez manso y sumiso, de alguna manera u otra siempre se establece", cuenta Valenti.

El animal crea lazos de afecto que sanan
El doctor Salvador Nieto es médico cirujano vascular, presidente de una Fundación y desde hace algunos años practica equitación. En 1998, con un caballo y dos instructoras especializadas, comenzó a tratar a personas con distintos tipos de discapacidades. "Chicos con problemas de aprendizaje y hasta con afecciones motrices se benefician con la práctica, que yo llamo ?equitación terapéutica?", dice Nieto.
Trató a chicos autistas y Down, quienes en principio establecieron una conexión afectiva con el animal. Después aprendieron a manejarlo, dándole órdenes con las piernas, con la voz y con las manos. "Esto requiere concentración, sino el caballo va donde quiere. De a poco se le agregan nuevos ejercicios, con elementos en el suelo o vallas", agregó.
A las personas con perturbaciones físicas, el caballo lo ayuda a mover determinados músculos o huesos que no podría hacer en una silla de ruedas. "Erguirse o abrir las piernas son algunas de las posturas. El hecho de acompañar el movimiento del caballo es en sí beneficioso" dice Nieto.
Las actividades del médico están suspendidas, pero confía en poder retomarlas en cuanto mejore la situación del país. "Mantener las instalaciones y los animales requiere un gran esfuerzo económico, teniendo en cuenta que no recibo ningún apoyo privado ni estatal".

Quien no camina puede montar
"Sienten que el caballo les regaló las piernas"
El movimiento del caballo empuja el pubis y el tronco de quien monta, estímulos muy semejantes a los de caminar. "De este modo, aunque el discapacitado no camine, sus músculos son puestos en acción, pero en forma mucho más amena que lo que se puede realizar en un gimnasio.
"La terapia puede usarse en discapacitados del aparato locomotor y mentales, con problemas sensoriales y también los cuadripléjicos. "Un chico que está en una silla de ruedas, que nunca va a poder caminar y puede montar, siente que el caballo le regaló las piernas" cuenta Kalbermatter.

Se sueltan y llevan una vida mejor
Mejora la coordinación motora y los reflejos
"Lo importante es saber que el animal es un complemento de la terapia y ayuda a que el paciente se conecte y se suelte, pueda sentirse bien y llevar una vida mejor" concluye Kalbermatter.
Qué se consigue:
*Mejora la postura corporal.
* Mejora la coordinación motora, el equilibrio y los reflejos.
* Beneficia la apertura de las caderas.
* Fortalece músculos atrofiados.
* Favorece la comunicación.
* Refuerza la autoestima.
* Impulsa la Integración con la sociedad.

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