17 Julio 2002 Seguir en 
En los últimos 30 años la incidencia de la dermatitis atópica ha sido estimada entre el 8 y 20% de niños afectados. El curso suele ser variable, con mínimas lesiones hasta casos más severos con prurito intratable y alteraciones del sueño que provocan disturbios en todo el grupo familiar.
Se trata de una enfermedad crónica de la piel no contagiosa que se caracteriza por el prurito y la sequedad, y por su evolución con brotes y remisiones. Se presenta comúnmente en niños mayores de seis meses y tiende a mejorar en la adolescencia, aunque hay casos que persisten aún en la vida adulta.
Debido a sus características clínicas suele afectar la calidad de vida de los niños y la de su entorno familiar.
El diagnóstico
"No existe ningún estudio de laboratorio, pero el especialista llega al diagnóstico mediante un examen físico y la historia clínica del paciente y su familia", dice la doctora Margarita Larralde de Luna, referente indiscutida en el área de atopía y pilar fundamental del Centro del Paciente Atópico, una nueva sección del Departamento de Dermatología Pediátrica del Hospital Ramos Mejía de la Ciudad de Buenos Aires, que fue respaldado por un importante laboratorio de origen francés.
Los puntos clave para realizar un correcto interrogatorio son: se debe investigar acerca del calendario de vacunación, factores agravantes del eczema, tratamientos realizados, emolientes que se utilizan, si realizó tratamientos alternativos, si usó corticoides, cuáles y cómo, si presenta disturbios del sueño, si hay disminuciones en el rendimiento escolar o en las relaciones sociales del pacientes, y un punto fundamental es cuánto espera la familia y el paciente del tratamiento. Se debe realizar un correcto y completo examen físico, evaluando la presencia de lesiones agudas, crónicas, liquenificadas, impetiginizadas, la presencia de escabiosis, adenopatías, evaluación del peso y talla.
Si bien los padres suelen requerir la realización de exámenes de laboratorio para evaluar IgE y test de alergia, no suelen ser necesarios debido a que cerca del 15% de los individuos aparentemente normales tienen IgE elevadas, y aproximadamente un 20% de atópicos tiene IgE normal y test de alergia negativos. "Por lo tanto, dice la doctora Larralde de Luna, no sería necesario someter a los pacientes, que ya sufren con su patología crónica, a múltiples extracciones de sangre y princk test, sin que los resultados sean categóricos para su manejo". Este es uno de los aspectos más importantes en el tratamiento del paciente con dermatitis atópica.
En ese sentido la especialista recalca que "nos debemos tomar el tiempo necesario para explicar al paciente y sus familiares las características de la enfermedad, de su evolución y pronóstico, así como los factores agravantes, de manera tal de evitarlos en la medida de los posible.
Tratamientos
Los tratamientos de primera línea se orientan a disminuir los síntomas. Esto se basa en el uso de emolientes para controlar la picazón, minimizar la inflamación mediante el uso de corticoides y tratar la infección en el caso de que la hubiera.
Por otra parte, y si bien en algún momento se habló de evitar los baños en los pacientes con dermatitis atópica, "actualmente todos los autores coinciden en indicar un baño diario corto, utilizando sustitutos del jabón o jabones cremosos, o bien agregando aceites en el agua", explica la dermatóloga.
Otras medidas generales que ayudan a disminuir el prurito son: evitar la calefacción muy intensa, usar ropa liviana y de algodón, especialmente a la hora de dormir (la picazón suele intensificarse durante la noche), y si por causa del intenso prurito el niño se despierta de noche, se aconseja un baño tibio para calmar al paciente. Es importante mantener las uñas cortas y limpias para evitar la sobreinfección ocasionada por el rascado.
En relación a los productos utilizados para la terapia, la experta explica que "recientemente se ha descubierto que las cremas a base de avena brindan acción antiinflamatoria, efecto cicatrizante y anti-radicales libres en forma combinada. Con respecto a los corticoides, debe tenerse en cuenta que, utilizados en forma correcta y bajo supervisión de un profesional, son muy seguros y efectivos, de aquí la importancia de que los papás sepan como utilizarlos. Se aplican una o dos veces por día, según prescripción médica, y el mejor horario suele ser por la noche antes de acostarse. No deben usarse corticoides sistémicos para tratar la dermatitis atópica".
Si bien hasta el momento no existe una cura definitiva para la dermatitis atópica, los niños con este problema disponen de muchas medidas para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida, tanto propia como de todo su grupo familiar, evitando factores desencadenantes o agravantes.
El baño libera bacterias y escamas
El régimen de lavado diario se prefiere porque contribuye a liberar a la piel de bacterias y escamas, presentes en la piel del paciente. "El agua no debe estar muy caliente, ya que empeora la comezón. El momento del baño debe ser placentero para el niño y sus padres, ya que favorece el contacto piel a piel y el acercamiento. El secado no debe friccionar la piel, y con la piel aún húmeda es recomendable la aplicación de algún emoliente, con la finalidad de mantener la hidratación del extracto córneo y proteger la piel de los irritantes ambientales", explica la doctora Margarita Larralde de Luna, responsable del Centro del Paciente Atópico.
Hay factores que disparan la afección
Los factores desencadenantes comunes son:
Emociones intensas, tanto negativas como positivas.
Infecciones.
Irritantes: jabones, detergentes, ropa de lana o nylon, perfumes, temperaturas extremas, baja humedad, químicos.
Determinados alergenos como alfombras, muñecos de peluche, convivencia con animales.
No deben realizarse dietas restrictivas ya que aumentan la ansiedad de los niños y pueden llevar a la desnutrición.
Se trata de una enfermedad crónica de la piel no contagiosa que se caracteriza por el prurito y la sequedad, y por su evolución con brotes y remisiones. Se presenta comúnmente en niños mayores de seis meses y tiende a mejorar en la adolescencia, aunque hay casos que persisten aún en la vida adulta.
Debido a sus características clínicas suele afectar la calidad de vida de los niños y la de su entorno familiar.
El diagnóstico
"No existe ningún estudio de laboratorio, pero el especialista llega al diagnóstico mediante un examen físico y la historia clínica del paciente y su familia", dice la doctora Margarita Larralde de Luna, referente indiscutida en el área de atopía y pilar fundamental del Centro del Paciente Atópico, una nueva sección del Departamento de Dermatología Pediátrica del Hospital Ramos Mejía de la Ciudad de Buenos Aires, que fue respaldado por un importante laboratorio de origen francés.
Los puntos clave para realizar un correcto interrogatorio son: se debe investigar acerca del calendario de vacunación, factores agravantes del eczema, tratamientos realizados, emolientes que se utilizan, si realizó tratamientos alternativos, si usó corticoides, cuáles y cómo, si presenta disturbios del sueño, si hay disminuciones en el rendimiento escolar o en las relaciones sociales del pacientes, y un punto fundamental es cuánto espera la familia y el paciente del tratamiento. Se debe realizar un correcto y completo examen físico, evaluando la presencia de lesiones agudas, crónicas, liquenificadas, impetiginizadas, la presencia de escabiosis, adenopatías, evaluación del peso y talla.
Si bien los padres suelen requerir la realización de exámenes de laboratorio para evaluar IgE y test de alergia, no suelen ser necesarios debido a que cerca del 15% de los individuos aparentemente normales tienen IgE elevadas, y aproximadamente un 20% de atópicos tiene IgE normal y test de alergia negativos. "Por lo tanto, dice la doctora Larralde de Luna, no sería necesario someter a los pacientes, que ya sufren con su patología crónica, a múltiples extracciones de sangre y princk test, sin que los resultados sean categóricos para su manejo". Este es uno de los aspectos más importantes en el tratamiento del paciente con dermatitis atópica.
En ese sentido la especialista recalca que "nos debemos tomar el tiempo necesario para explicar al paciente y sus familiares las características de la enfermedad, de su evolución y pronóstico, así como los factores agravantes, de manera tal de evitarlos en la medida de los posible.
Tratamientos
Los tratamientos de primera línea se orientan a disminuir los síntomas. Esto se basa en el uso de emolientes para controlar la picazón, minimizar la inflamación mediante el uso de corticoides y tratar la infección en el caso de que la hubiera.
Por otra parte, y si bien en algún momento se habló de evitar los baños en los pacientes con dermatitis atópica, "actualmente todos los autores coinciden en indicar un baño diario corto, utilizando sustitutos del jabón o jabones cremosos, o bien agregando aceites en el agua", explica la dermatóloga.
Otras medidas generales que ayudan a disminuir el prurito son: evitar la calefacción muy intensa, usar ropa liviana y de algodón, especialmente a la hora de dormir (la picazón suele intensificarse durante la noche), y si por causa del intenso prurito el niño se despierta de noche, se aconseja un baño tibio para calmar al paciente. Es importante mantener las uñas cortas y limpias para evitar la sobreinfección ocasionada por el rascado.
En relación a los productos utilizados para la terapia, la experta explica que "recientemente se ha descubierto que las cremas a base de avena brindan acción antiinflamatoria, efecto cicatrizante y anti-radicales libres en forma combinada. Con respecto a los corticoides, debe tenerse en cuenta que, utilizados en forma correcta y bajo supervisión de un profesional, son muy seguros y efectivos, de aquí la importancia de que los papás sepan como utilizarlos. Se aplican una o dos veces por día, según prescripción médica, y el mejor horario suele ser por la noche antes de acostarse. No deben usarse corticoides sistémicos para tratar la dermatitis atópica".
Si bien hasta el momento no existe una cura definitiva para la dermatitis atópica, los niños con este problema disponen de muchas medidas para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida, tanto propia como de todo su grupo familiar, evitando factores desencadenantes o agravantes.
El baño libera bacterias y escamas
El régimen de lavado diario se prefiere porque contribuye a liberar a la piel de bacterias y escamas, presentes en la piel del paciente. "El agua no debe estar muy caliente, ya que empeora la comezón. El momento del baño debe ser placentero para el niño y sus padres, ya que favorece el contacto piel a piel y el acercamiento. El secado no debe friccionar la piel, y con la piel aún húmeda es recomendable la aplicación de algún emoliente, con la finalidad de mantener la hidratación del extracto córneo y proteger la piel de los irritantes ambientales", explica la doctora Margarita Larralde de Luna, responsable del Centro del Paciente Atópico.
Hay factores que disparan la afección
Los factores desencadenantes comunes son:
Emociones intensas, tanto negativas como positivas.
Infecciones.
Irritantes: jabones, detergentes, ropa de lana o nylon, perfumes, temperaturas extremas, baja humedad, químicos.
Determinados alergenos como alfombras, muñecos de peluche, convivencia con animales.
No deben realizarse dietas restrictivas ya que aumentan la ansiedad de los niños y pueden llevar a la desnutrición.







