Nacieron un millón de bebés mediante fertilización asistida

Grupos de autoayuda apoyan a las parejas que desean un hijo y no pueden concebirlo por la vía natural.

10 Julio 2002
"Un millón de bebés, es hora de romper el silencio" fue el lema del Mes Internacional de la Infertilidad que se celebró durante junio en más de 30 países, y que hace alusión al millón de niños que han nacido en todo el mundo, desde 1978, gracias al uso de las técnicas de fertilización asistida.
Durante ese mes, miles de personas participaron de eventos educacionales, reuniones y conferencias que abordaron desde distintos enfoques la infertilidad.
"La conmemoración del Mes de la Infertilidad surgió a partir de una iniciativa de la federación internacional de pacientes infértiles de la cual somos miembros -cuenta María Isabel P. de Rolando, presidente de Concebir, un grupo de apoyo a parejas que sufren trastornos de la reproducción-. El año pasado, la presidenta del grupo de Estados Unidos, Pamela Madsen, tuvo como iniciativa proponer al mes de junio de 2002 como el Mes Internacional de la Infertilidad".

Iniciativa para pacientes
"Esta fue una iniciativa de pacientes para los pacientes -aclara María Isabel-. Nosotros nos unimos a esta conmemoración realizando un lanzamiento y enviando durante todo junio información sobre lo que es la infertilidad, para informar a la gente de qué se trata esta problemática".
Los objetivos principales de la conmemoración fueron desmitificar este tema que en muchos lugares continúa siendo tabú, y alentar a que quienes lo sufren puedan buscar consejo médico y, también, apoyo psicológico.
Para las parejas que sufren de infertilidad y deciden buscar un hijo mediante técnicas de fertilización asistida, el apoyo que pueden brindar un psicoterapeuta o un grupo de autoayuda integrado por pares puede resultar ser de gran ayuda para combatir la angustia, la ansiedad e incluso a veces la depresión que pueden generar esta difícil situación.
"Una vez un médico me dijo que de eso nadie se muere -recuerda María Isabel-. Le contesté que no me moría del cuerpo, pero me moría del alma. Nadie sabe lo que se sufre cuando se ve que todo el mundo tiene a su hijo naturalmente, y nosotros tenemos que buscarlo con un tercero en la cama que es el médico, teniendo relaciones sin quererlo a veces. Se pierde espontaneidad, se altera todo un poco y es como que la vida gira alrededor del problema y anula todo lo demás".

Cuando el cuerpo habla
"Cuando la angustia que experimentan las parejas con problemas de infertilidad no se puede manifestar a través de la palabra se hace síntoma en el cuerpo -afirma la licenciada Silvia Jadur, psicóloga asesora de la asociación Concebir-. Pueden aparecer entonces diversos síntomas psicosomáticos, como las jaquecas a repetición, el cansancio, problemas de concentración, de falta de apetito sexual o gastroenteritis, entre muchos otros".

Crisis depresiva
"Incluso pueden aparecer síntomas más graves que pueden estar delatando el principio de una crisis depresiva", completa la licenciada Constanza Duhalde, también psicóloga asesora de Concebir.
Según la licenciada Jadur, "estas personas muchas veces quedan ancladas en el dolor de no poder tener un hijo, lo que hace que su capacidad de generar cosas quede completamente paralizada". Para su colega, "la dificultad para engendrar un hijo se transforma en estos casos en una sensación de infertilidad que se extiende a la vida en general. Todo se va cayendo como las piezas de un dominó".
En estas parejas es común el autoaislamiento de la familia, los amigos y la sociedad en general. "A medida que pasa el tiempo, los amigos van armando sus familia y estas personas no logran tener el hijo buscado. Entonces, evitan reuniones donde se habla de pañales y de la crianza de los hijos.
En estos casos, es necesario ayudar a los pacientes a que recuperen aquellos aspectos que han quedado abandonados o postergados en función de este proyecto de hijo.

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