El cáncer de cuello de útero es el segundo mal femenino

Es conveniente insistir en que los controles deben realizarse al menos una vez al año: el Papanicolau y una colposcopía.

10 Julio 2002
"El cáncer del cuello de útero es el segundo en frecuencia de los cánceres que afectan a la mujer. El primer lugar lo ocupa el cáncer de mama", señaló a SALUD el tocoginecólogo tucumano Raúl Rovner.
Desde hace tiempo -añadió el médico- se pregona que lo primordial en el tratamiento de los cánceres en general, es el diagnóstico temprano de las enfermedades precancerosas, y justamente, el cuello uterino, por estar a la vista del ginecólogo es un sector anatómico de fácil acceso y estudio.
Es conveniente insistir en que los controles deben realizarse al menos una vez al año: el Papanicolau y una colposcopía. Ambos se hacen en escasos minutos en el consultorio del ginecólogo y son completamente indoloros.
El Papanicolau, es el estudio microscópico de las células que se desprenden del cuello uterino, y así se puede detectar fácilmente cualquier anormalidad. Lo mismo ocurre con la colposcopía, que estudia esta zona anatómica, previamente topicada con ciertos productos químicos que facilitan la observación directa con un microscopio. Así se pueden ver las lesiones existentes y realizar un diagnóstico precoz de las patologías que afectan esta zona.
Si existe alguna imagen sospechosa, el médico puede realizar una biopsia, es decir extraer un pequeño trozo de tejido y enviarlo al anátomo-patólogo para su estudio. La extracción es indolora.
Una vez hecho el diagnóstico precoz de una enfermedad preneoplásica, en la mayoría de los casos, el tratamiento se puede realizar con cirugía por radiofrecuencia, o criocirugía practicada en el consultorio del profesional y no requiere internación, ni reposo posterior, por lo que la paciente, puede reanudar inmediatamente sus actividades. Con esta pequeña cirugía, se puede evitar la progresión hacia una enfermedad más severa.
"Desgraciadamente, cuando no existe control anual, los casos llegan a la consulta en estados avanzados, de difícil tratamiento y de pronóstico incierto. Por ello es que se insiste permanentemente, en concientizar a la mujer que con estos sencillos controles, puede cambiar el futuro de su dolencia", subrayó Rovner.

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